Nuestro país ya cuenta con una Ley de Acceso a la Información. Sobre sus efectos prácticos, nada mejor que conocer la experiencia mexicana, a través de Alonso Lujambio, presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública.

  • 29 octubre, 2008

 

Nuestro país ya cuenta con una Ley de Acceso a la Información. Sobre sus efectos prácticos, nada mejor que conocer la experiencia mexicana, a través de Alonso Lujambio, presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública. Por Moisés Sánchez y Tank Comunicaciones.

 

-¿Cuáles son los principales obstáculos que han debido enfrentar desde los organismos públicos para hacer cumplir las normas de acceso a la información?

-De entrada, romper con la inercia de toda noción patrimonialista del ejercicio del poder y de la visión del Estado. Ello cuesta trabajo en nuestras sociedades latinoamericanas, pero con la implementación de la ley se va rompiendo rápidamente con estos vicios. También hay que perder el miedo. Al principio hay una percepción de los funcionarios de que se va a caer el mundo si damos a conocer cierta información, pero después no pasa nada, no empieza una crisis, el Estado no se vuelve ineficiente, sino todo lo contrario. Uno de los aspectos más positivos de las leyes de transparencia es que obliga al Estado a ordenar sus archivos, a generar argumentación sobre aquello que es reservado, a refinar la concepción que tienen los funcionarios públicos de lo que es imprescindible que se reserve y lo que la ciudadanía puede conocer.


-¿El sector empresarial ha obtenido beneficios con esta normativa?

-En el sector privado mexicano percibo una creciente toma de conciencia de la autoridad que les reporta la ley de transparencia. Hay muchas decisiones estratégicas que el empresariado tiene que tomar y para las cuales necesita información pública. Este instrumento es fabuloso para el mundo empresarial. El empresariado tiene una enorme ruta por recorrer en este campo y en México veo con optimismo que hay un número creciente de solicitudes de información. Aproximadamente el 15% de las 350.000 solicitudes de información que se han recibido en cinco años son presentadas por personas que se autodefinen como empresarios.

-¿Qué papel han jugado los medios de comunicación en la implementación de la ley?

-En México un aliado clave en la difusión del derecho a la información han sido los medios masivos de comunicación, en especial los medios escritos. La prensa ha jugado un papel doble, con la difusión de los casos paradigmáticos o ejemplares, y ha logrado transmitir a la ciudadanía la existencia del derecho y su efectividad.


-El Consejo para la Transparencia en Chile fue ratificado hace algunos días por la unanimidad del Senado. ¿Qué recomendaciones le haría a este organismo?

-En México vimos con enorme regocijo la aprobación de la ley chilena. Creo que va a provocar un efecto bola de nieve en el cono sur. Muy poco después de la ley chilena se aprobó la uruguaya, y creo que en Argentina están muy conscientes de la
aprobación de la norma chilena. Esperemos que en Bolivia, Paraguay y Brasil hagan lo propio próximamente.

La reflexión que haría en general es que la credibilidad social y la autoridad moral del Consejo para la Transparencia son de especial relevancia. El Consejo, como toda autoridad en la materia, tiene que ser capaz por un lado de someter a un contexto de suma exigencia al gobierno, pero también de explicar a la sociedadcuándo y por qué razones una información no debe ser pública.

Moisés Sánchez es director ejecutivo de Pro Acceso