Ex PPD, evangélico orgulloso y uno de los directores de los programas juveniles más exitosos de la TV chilena,Alex Hernández hoy está al mando de la campaña de la UDI por el rechazo. Aunque la franja televisiva quedó en Stand-by, el realizador asegura que la propuesta excede con creces las pantallas de los televisores. Aquí también responde a los críticos: «Que un gallo que haya hecho eso (programas como Yingo y Mekano) esté ahora en una campaña política, qué quieren que les diga, ¡es parte de mi pega!», afirma.

  • 26 marzo, 2020

Los dos primeros capítulos de la franja televisiva de la UDI por el Rechazo ya están listos. «Quedaron muy bonitos», dice su creador, el director de TV Alex Hernández, quien desde su productora Chile Rayo está a cargo de esa campaña. El espacio tenía día de estreno programado para el 26 de marzo, pero la crisis generada por el Covid-19 postergó la realización del plebiscito para el 25 de octubre y con este cambio también se pospuso la emisión del contenido televisivo: se transmitirá entre el 25 de septiembre y el 22 de octubre.

Por mientras, todo sigue andando. En la web y sus distintos sitios y aplicaciones, una serie de spots agrupados bajo el hashtag #HagamoslaCorta -el eslogan de la campaña del gremialismo- ya tienen más de tres millones de vistas. Alex Hernández, considerado el “rey Midas de la TV” en el ocaso de la década de los noventa y hasta los primeros 15 años del siglo XXI, sabe de masas y apunta a ellas. “No hay nada más masivo que una elección política”, asegura.

Su interés por la “cosa pública” no es nuevo. El director de televisión, conocido por programas como Mekano, Yingo y varias versiones del Festival de Viña del Mar, asegura que su adolescencia en Concepción está marcada por la figura de su padre –Manuel Hernández–, un teólogo y pastor metodista que siempre estuvo involucrado en temas sociales. “Durante los ochenta, él gestionaba varios programas para dar ayuda a muchas personas que quedaron cesantes luego del cierre de varias minas y de Lozapenco (firma de cerámicas que quebró después de que su dueño, Feliciano Palma, defraudara al fisco). Creó institutos profesionales y radios, también realizó planes de apoyo económico. En mi casa se recibía a mucha gente que no era bienvenida en otras partes”, rememora y agrega que es un “canuto orgulloso”, porque su padre siempre le enseñó que las lecciones de la Biblia se debían llevar al terreno de la realidad y no quedarse en el cielo.

Más tarde, durante 1988, su casa se transformó, según recuerda, en un centro de reuniones para la campaña del No. “Mi papá conversaba hasta tarde con mucha gente, preparando eventos, generando estrategias. Yo me quedaba escuchando, me gustaba sobre todo lo relacionado con la comunicación de temas que se vinculaban con la política y el país”, cuenta hoy desde su colorida oficina en la Productora Rayo, ubicada en el último piso de un edificio en Antonia López de Bello, justo en el corazón del barrio Bellavista.

El día que cumplió 18 años, lo primero que hizo fue inscribirse en el PPD. Y hasta hoy tiene guardada la carpeta en la que archivó todos los panfletos de la campaña presidencial de Patricio Aylwin, material que usó para su primer trabajo universitario en la UNIACC.

-¿Sigues militando en el PPD?

-No. De hecho, la nueva ley de partidos políticos para mí fue un alivio. Estaba bastante decepcionado, no solo del PPD, sino que de la política en general.

Pese a su declarado interés, Hernández nunca antes se involucró en el mundo de la política. Entró muy joven a trabajar en televisión y su carrera tomó rumbos distintos: “Comencé a hacer programas de entretención y a relacionarme con los contenidos, que es lo que más me gusta”, asegura, quien hoy se define precisamente como un sastre de contenidos. Lo hace a través de Chile Rayo, empresa que formó a fines de 2018 junto con su señora, Carla Rodríguez, y Sebastián Sánchez.

Desde ahí trabajan para marcas en televisión, radio y web, y hoy por hoy también lo hacen para la UDI. A comienzos de este año lo contactó la directiva de ese partido para encargarle la campaña por el Rechazo, que incluye no solo la franja televisiva, sino que toda una propuesta multiplataforma.

“Hoy hay más de 11 millones de celulares en las calles chilenas. De hecho, para muchas cosas el mundo digital es mucho más importante que cualquier otro”, enfatiza Hernández y agrega que en la actualidad, los que ven televisión tienen un rango etario mayor, pero aquellos de 50 años hacia abajo ya están consumiendo muchos contenidos digitales. “Por lo tanto, la campaña fue diseñada con mucha fuerza en lo digital, con mensajes que son muy concretos en ese mundo, desde historias que tienen humor hasta cosas que son dato duro”, revela.

Nunca un no

En la primera reunión que tuvo Hernández y compañía con el comité de la UDI a cargo de la campaña por el Rechazo –donde participan, entre otros, Jacqueline van Rysselberghe, el ex alcalde de Recoleta Gonzalo Cornejo y el senador Juan Antonio Coloma–, se planteó la condición inicial de todo este proceso: debía ser una propuesta luminosa, distanciándola completamente de la errática y oscura campaña del Sí en 1988. “Todos estuvimos de acuerdo. Lo otro que se resolvió rápidamente es que debíamos elaborar una campaña que tuviera que ver mucho con el emprendimiento y la capacidad de las personas de crecer, mucho con el futuro desde un punto de vista de la construcción de un país que quiere recuperar algunas cosas que tal vez en este tiempo se han ido olvidando o perdiendo, pero desde una perspectiva positiva y épica”, cuenta sobre los ejes de la fórmula que acordaron.

Desde hace dos años, Hernández está muy involucrado con el mundo del emprendimiento. Su interés comenzó luego de que realizara un programa al respecto para TVN que se llamaba Nada te detiene. “El emprendimiento es una actitud de vida, es una forma innovadora de hacer las cosas, de no bajar los brazos. El emprender no es solamente tener una empresa -sea grande, chica o mediana-, sino que también se relaciona con la vida de cada uno. Y esa actitud es la que nosotros queremos reflejar en los contenidos de la campaña”.

-Es evidente que hay un Chile emprendedor, pero también hay otro Chile que está descontento y que se manifestó con fuerza a partir del 18 de octubre del año pasado. ¿Cómo se hacen cargo en la campaña del estallido social?

-Con la verdad, y lo estamos tocando a través del tema de las demandas de las personas que han sido dejadas atrás. Hoy escuchamos a menudo que lo urgente demora lo importante. Pero la campaña apunta justamente a que lo urgente y lo importante son la misma cosa. Y es ahí donde estamos siendo muy concretos en el tema de las leyes, enfatizando que hay algunas que se pueden sacar antes y que no es necesario demorar estos cambios por asuntos que responden a choques políticos, que lo único que logran es detener

-¿Y cómo convences a la ciudadanía de que eso es posible? En efecto, vemos que los políticos no logran ponerse de acuerdo fácilmente y se demoran en sacar leyes. La UDI, sin ir más lejos, se ha opuesto a importantes reformas durante su historia. ¿Por qué cambiaría eso ahora?

-Simplemente porque es muy necesario hacer esos cambios ahora y eso requiere gestos desde todos los sectores. Cuando converso con los líderes de la UDI, lo hago especialmente con su presidenta, veo que hay una disposición real a emprender una agenda reformadora. Y les creo, si no ya no estaría trabajando en esto.

Alex Hernández tiene grabada en su memoria la gran marcha del 25 de octubre pasado, cuando más de un millón de personas se manifestaron en los alrededores de Plaza Italia. “Ese día vimos en las calles carteles de todos los temas, algunos apoyaban la causa feminista, otros pedían aumentar con rapidez los beneficios para los adultos mayores, muchos contra la corrupción y los abusos, etc. Esos carteles desaparecieron después, pero las demandas de la gente siguen ahí y el problema hoy es que se están debatiendo cosas que dejan de lado todos esos mensajes. Lo que nosotros tenemos como responsabilidad a nivel de la franja es recordar lo que estaba escrito en ellos”, sostiene.

-¿Y así de explícito es el mensaje?

-Sí, es una franja muy ciudadana. Prácticamente ningún político aparecerá. Es la gente la que cuenta sus historias, gente común y silvestre que tiene los problemas de cualquier persona: locomoción, salud, previsión. También están las demandas feministas, están las demandas de los pueblos originarios, las demandas de los grupo LGTB; tratamos de incorporar todo, poniendo en la mesa que aquellos que están del lado del Rechazo pueden plantear soluciones eficientes y rápidas, olvidando un poco lo que son las posiciones de los partidos, la ideología. Porque la salud no tiene ideología, tampoco la tienen la previsión y la educación. Y con todo lo que te estoy diciendo, jamás he recibido un no o un pero desde la UDI.

-¿Te hubiese gustado que figuras como Joaquín Lavín, que está por el Apruebo, hubiesen participado de la campaña de la UDI en este plebiscito?

-Está participando de alguna manera, pero claro, a mí me gustaría que participara mucha gente en la franja. Aquí el nivel de diálogo que puede haber entre las personas, creo que es parte de la solución. Que alguien pueda decir “yo rechazo”, y no le digan nada, y que otra persona diga “yo apruebo”, y tampoco le digan nada, es justamente parte de este asunto, es parte de la democracia.

De hecho, la libertad de expresión es clave para el realizador en este momento histórico: “Yo viví en dictadura, durante mi adolescencia, y tú no podías decir si eras del Sí o del No. Era un secreto. Y luego, en los primeros años de la democracia, nadie hablaba de sus preferencias, había miedo porque nadie sabía qué pensaban los otros. Era terrible. Y esa cuestión pasó. Se logró que la gente pudiera decir abiertamente qué posición política tiene, sin ser juzgado por ello”, asegura.

Pero prosigue con cierta preocupación: “Lamentablemente, en los últimos meses se ha polarizado mucho el ambiente, sobre todo en las redes sociales. Me parece nefasto para cualquier persona que tiene ganas de opinar, que no se atreva a hacerlo porque lo van a funar o le van a hacer bullying”. Y agrega que hay situaciones que derechamente le dan rabia: “Hay gente a la que llamas para que participe en la franja y te dice que sí, que lo van a hacer porque están de acuerdo y porque les han pasado determinadas cosas, pero llega un minuto en que piden que no se les muestre el rostro porque han recibido amenazas. Esa cuestión me parece injusta, no corresponde”.

-Hablando de críticas, a ti te hacen dos principalmente: la primera tiene relación con tu pasado televisivo, de alguna manera te ningunean. La segunda apunta a que, siendo una persona reconocida como de centroizquierda, ahora haces un vuelco y trabajas con la UDI. ¿Te duele?

-La palabra no es dolor. Me siento orgulloso de todos los programas que he realizado en mi vida. Orgulloso profundamente de haber hecho Interferencia Total, Mekano, Yingo, Operación Triunfo, el Festival de Viña del Mar y un montón de otros que no fueron tan famosos. Todas las cosas que he hecho las he elaborado con la misma intensidad, la misma pasión, las mismas ganas y con el mismo empeño. Por lo tanto, que me digan: “Ohhh, hizo Yingo”… sí, lo hice, y no veo el drama. Ahora, que un gallo que haya hecho eso esté ahora metido en una campaña política, qué quieren que les diga, ¡es parte de mi pega! Yo trabajo con contenidos. Aprendí a que es el ADN de cualquier comunicación que uno quiera realizar. Y hoy día lo desafiante es que ese contenido te haga ser multiplataforma, considerando que cada una tiene un idioma distinto.

Respecto a su origen de centroizquierda y que actualmente esté trabajando en la campaña del Rechazo con la UDI, responde: “La Constitución vigente fue tremendamente modificada en 2005 por un presidente que es Ricardo Lagos, por quien yo voté, aunque obviamente creo que todavía se le deben hacer reformas importantes. Entonces, si eso es un problema para algunos, debo decir que para mí no lo es”.

-¿Es primera vez que votarás con parte de la derecha?

-Voté por Michelle Bachelet las dos veces. Voté por Aylwin, por Frei la primera vez y por Lagos. Entre Frei y Piñera, voté por Piñera, y en la última elección lo hice por Carolina Goic. Voto por las personas y proyectos en los que creo en momentos específicos.

-Ahora, dentro de la derecha, te fuiste a trabajar con la derecha más dura dentro del oficialismo…

-He descubierto que la UDI es centroderecha, porque hay otros que son más de derecha en el espectro. Por ejemplo, el Partido Republicano.

-¿Y que sería RN entonces?

-RN es de centro y Evópoli también. Pero en el llamado oficialismo, independiente de los matices que tienen, están en comunicación constante respecto al plebiscito. Tienen reuniones, conversan, es un tema que manejan entre ellos y se cuentan lo que están haciendo respectivamente en sus comandos de campaña. Veo que están bastante más aglutinados que en la centroizquierda.

-¿No te ha afectado en el trabajo estar haciendo la campaña del Rechazo?

-No nada. Lo que pasa es que el Rechazo es un contenido que tiene desafíos gigantes. Y si hay una cosa que a mí me gusta son los desafíos grandes. Tenemos un equipo de 20 personas, entre periodistas, realizadores, publicistas y otros profesionales trabajando. El primer capítulo de la franja televisiva está terminado, aunque puede pasar que se convierta en el tercero o el quinto, hay que estar atento a la coyuntura.