Si andas visitando el otro extremo del globo, es lógico que recuerdes la música que salió de allí. Así que, aquí vamos… 

  • 27 julio, 2007

 

Si andas visitando el otro extremo del globo, es lógico que recuerdes la música que salió de allí. Así que, aquí vamos… Por Andrés Valdivia.

 

Australia es hoy un caso donde se mezcla una buena cantidad de razas, colores y olores. Con una enorme población venida de Asia, cien millones de musulmanes muy cerca en Indonesia, anglosajones a granel, refugiados africanos, algunos latinos y una notable dosis de alemanes y rusos, esta isla se vuelve mucho más que marsupiales, olimpíadas y desierto. Viajando por algunas de sus ciudades, hice el ejercicio de pensar en los grandes músicos venidos desde el otro lado del mundo. La lista es nutrida y, sobre todo, insigne; develando que desde estos bosques, playas, pastizales y arenales ha salido más de una buena canción. La memoria es frágil y por definición arbitraria, por lo que este sobrevuelo por la papelera de reciclaje de mi cerebro no pretende ser exhaustivo, ni mucho menos exacto, pero sí, claro, válido.

Comenzando por el pop, el primer ramillete de glorias interestelares del showbiz de down under en realidad nació en Inglaterra. Se trata de los hermanos Gibb, The Bee Gees, quienes formados como músicos en Australia, desde fines de los 60 intentaron conquistar el mundo mediante una buena cantidad de éxitos en clave folk, antes de corregir la puntería para rematar la siguiente década como una de las bandas más exitosas y vendedoras de la cara más blanca y suave de la “onda disco”. Extraño viaje. Partieron guitarra de palo en mano, y terminaron en todas las casas del mundo con sus cabelleras hiperventiladas, sus solapas blancas mal dobladas y esos falsetes gloriosos que sonsinónimo del dulce escapismo pre-Reagan que luego se tornaría amargo. Olivia Newton John es otro caso similar. Famosa en sus tierras como una juvenil cantante semi-country, su trabajo adquirió presencia global con Grease –ese monumento camp con John Travolta– y, claro, con su transformación en diva hot del mundo del gimnasio gracias a “Physical”, aquel notable single en el que la blonda cantante nos invitaba irónicamente y lascivamente a subirnos al carro del cuidado del cuerpo. Visionaria.

Más reciente es el caso de Kylie Minogue, una no tan joven pero bellísima diva que ha reventado la industria del baile en Europa. Pero más que ella, cabe destacar lo de su ex novio, el ya fallecido pero no por eso menos importante Michael Hutchence, vocalista de INXS. Australianos de tomo y lomo, esta banda tuvo éxitos impresionantes y prometía llegar a vieja tan enorme y épica como U2. Pero los intentos de INXS por invadir el territorio político-social (ese que rinde a largo plazo) y cabalgar sobre las contradicciones culturales de los años 90 –las mismas que generaron joyas de la alienación pre Internet como Achtung baby– no dieron los resultados esperados. Hace una década, Hutchence acabó con una depresión suicida que se lo llevó antes de lo necesario y a la banda optó por desperfilarse, organizar un reality de TV para elegir a su sucesor y venir al Festival de Viña. Tragedias aparte, INXS es sin duda el mejor producto pop venido de Australia, su catálogo está repleto de canciones impresionantes y el carisma de su muerto líder todavía resulta portentoso y magnético.

El espacio se nos acaba, por lo que terminemos destacando al tractor del rock: AC/DC. Sindicada por muchos como la banda más gritona de la historia (en especial desde los 80 en adelante), quienes realmente saben del tema entienden que la era liderada por el vocalista Bon Scott –entre 1973 y 1980– no tiene parangón. Durante los 70 esta banda aussie replicó su propia versión de aquella moral algo misógina, borracha y promiscua que con tanta flema y cálculo construyeron los Stones, pero aplicando puro y buen rock and roll de alto octanaje. Scott terminó muerto en una noche de juerga en Londres y fue reemplazado a las pocas semanas. Quizás, si algo tienen en común algunas de las grandes figuras del rock y pop australiano es su habilidad para morir a tiempo… O a destiempo, como se quiera.