Por: Valentina Pizarro Para practicar esquí acuático se necesita equilibrio, fuerza física y reflejos. Porque no solo se trata de saltar o deslizarse, sino que de sortear el agua a velocidades de hasta 70 kilómetros por hora, lo que lo convierte en uno de los deportes más completos que existen. Nació como un pasatiempo y […]

  • 23 noviembre, 2017

Por: Valentina Pizarro

Para practicar esquí acuático se necesita equilibrio, fuerza física y reflejos. Porque no solo se trata de saltar o deslizarse, sino que de sortear el agua a velocidades de hasta 70 kilómetros por hora, lo que lo convierte en uno de los deportes más completos que existen.

Nació como un pasatiempo y aunque no se sabe a ciencia cierta el origen de este deporte, circulan varias versiones. Según los estadounidenses fue creado por Ralph Samuelson, en Minnesota, quien inventó un par de tablas que usaba mientras era remolcado por una lancha de motor fuera de borda. Los franceses, por su lado, aseguran que nació en el lago Annecy al terminar la Primera Guerra Mundial y que era practicado por soldados de un regimiento de cazadores alpinos estacionado en aquella ciudad. Sin embargo, fue en 1943 cuando nació legítimamente, luego de que el estadounidense Fred Waller patentó en su país un par de esquís bautizados como “acuaski”. Con el paso de los años, esta forma de diversión comenzó a tener reglamentos y competencias, convirtiéndose en un deporte con rigurosas y estrictas exigencias.

Equipamiento

Chaleco salvavidas: sin importar la experiencia del esquiador, siempre hay algún riesgo de caer al agua, por lo que este implemento es obligatorio. Además, proporciona un aterrizaje seguro.

Palonnier: es el asa donde el esquiador se agarra junto a la cuerda de nylon trenzado que va agarrada a la lancha para poder avanzar y practicar este deporte.

De manera opcional, se puede llevar casco, guantes y un traje de neopreno para conservar el calor dentro y fuera del agua.

Felipe Miranda, campeón mundial: “Si tienes un sueño, debes luchar por ello”

Si bien en Chile no hay muchos lugares para aprender, hay grandes expositores de este deporte que han ganado los primeros lugares durante competencias internacionales en los diferentes tipos de esquí acuático.

En septiembre de este año, Felipe Miranda (31) se coronó como campeón mundial de esquí náutico adulto, modalidad overall, en la competencia realizada en París, Francia. Miranda entrena desde los seis años, inspirado por sus hermanos Rodrigo y Tiare –quienes también fueron algunos de los exponentes más destacados de este deporte a nivel mundial–, y actualmente dedica hasta seis días a la semana entre seis y ocho horas a entrenar en la laguna artificial que en 1995 construyó su padre en San Bernardo.

En 2008, Felipe sufrió una grave lesión en el hombro que lo alejó de las pistas durante ocho meses. Luego de operaciones, reposo y gracias al apoyo de su familia y equipo técnico, volvió a entrenar con más ahínco, y participar en competencias que lo coronaron como campeón sudamericano y panamericano en 2010. Para Felipe, lo más importante es la perseverancia. “Si tienes un sueño o algo que quieres alcanzar, debes luchar por ello”.

Disciplinas

Eslalon​: el competidor pasa a través de las puertas de entrada de la pista formada por dos boyas. Luego, rodea por la parte exterior las seis boyas que forman el campo de eslalon y cruza las puertas finales, mientras la lancha aumenta la velocidad progresivamente.

Figuras: el esquiador se desliza sobre un solo esquí y, durante 20 segundos de ida y 20 segundos de vuelta, realiza el mayor número de figuras acrobáticas que pueda. Está prohibido ejecutar dos veces la misma figura.

Saltos: el objetivo es saltar la mayor longitud posible sobre rampas de una altura máxima de tres metros. A diferencia de las otras modalidades, se utilizan dos esquís de más de dos metros de largo y unos 25-30 cm de ancho, por cuestiones de aerodinámica y sustentación en el aire.

Overall: se basa en la suma de los resultados de las otras tres disciplinas clásicas, el eslalon, las figuras y los saltos. Es únicamente para esquiadores realmente experimentados que dominan todas las modalidades del esquí náutico clásico.

Descalzo o barefoot: el esquiador se desliza sobre sus pies (o uno de ellos) descalzos sobre el agua, mientras hace figuras tomado de la cuerda de diferentes formas.

Wakeboard: se utiliza una tabla deslizadora que se monta como una tabla de surf o snowboard con fijaciones, mientras se realizan piruetas aéreas con la ayuda de la ola que produce el bote.