En marzo, el diseñador Cristián Klammer contactó a un grupo de profesionales independientes para juntos crear ventiladores artificiales con los planos que publicó el MIT. Gracias al financiamiento de la consultora Gestión Social, ya tienen el prototipo casi listo, y ahora su misión es juntar 10 millones de pesos para obtener la certificación correspondiente.

  • 17 junio, 2020

A mediados de marzo, luego de que comenzara la primera cuarentena en Santiago, el diseñador industrial Cristián Klammer (41), se enteró de que en el MIT publicaba en su página web un manual con planos para elaborar ventiladores mecánicos no invasivos y de bajo costo. Comenzó a investigar, y fue así como se contactó con otros profesionales quienes lo invitaron a participar. “Claramente tenían la misma inquietud y los contacté”, cuenta Klammer, quien es socio de la tienda de diseño interior que lleva su nombre.

Fue así como se armó un grupo de chilenos independientes y emprendedores que comenzó a reunirse por Zoom para echar a andar esta idea. Bautizaron la iniciativa como Aerohelp, cuyos integrantes, además de Klammer, son: Andrés Polanco, ingeniero civil metalúrgico; Alberto Martínez, ingeniero mecánico industrial; Paulo Queirolo, arquitecto; Eduardo Maureira, ingeniero civil en computación; Jaime Espinoza, ingeniero civil industrial; y Víctor Navia, médico cirujano, quien los asesora.

“Parte de la fabricación requería una estructura en aluminio, material que conozco bien. Eso me animó a participar”, relata Klammer. Finalmente el elemento base del proyecto cambió a acero inoxidable. Entonces, se acordó de una empresa experta en el trabajo metalúrgico en detalle: Richter, una pyme que elabora lámparas y cuya fábrica en La Granja estaba completamente cerrada y desocupada. Pensaron entonces, que esta iniciativa les permitiría a ellos reinventarse, y armaron un modelo de trabajo.

Al poco andar, se dieron cuenta de que necesitaban financiamiento, pues a diferencia de otras iniciativas de este tipo, ellos estaban sin respaldo de alguna organización o universidad. Fue así, como llegaron a Gestión Social, consultora en sostenibilidad, que creyó en su proyecto y les otorgó un capital inicial de 2 millones de pesos para ponerse a trabajar en el prototipo. Desde entonces, se reúnen a diario de forma virtual y, en las últimas semanas, de manera presencial en la planta de Richter.

El testeo

Según cuentan los emprendedores, el equipo está afinando los últimos detalles para finalizar el prototipo. “La idea es crear ventiladores mecánicos no invasivos, de bajo costo y escalable para ponerlo a disposición de hospitales, y de esta forma ser parte de la solución”, explican. Este prototipo cuenta tecnología que permite ser controlador por un software desarrollado por el mismo equipo de chilenos. “Está pensado para el paciente que está grave y que requiere de un ventilador inmediato en un momento en que no hay aparatos disponibles. Es un instrumento de enlace, que básicamente le da más tiempo y un alivio al paciente mientras espera”, añaden.

La etapa que viene en las próximas semanas es la de las certificaciones: primero requieren de una inspección técnica, que elabora la firma Certemed, y luego de eso, la certificación veterinaria en la Universidad Católica. Finalmente se hará prueba en humanos. Aunque no hay fecha establecida para esa fase, los profesionales están en proceso de recaudación de fondos para poder concretar el plan que viene. Calculan que en total necesitan 10 millones de pesos. “Tenemos estimado partir con 25 unidades semanalmente, pudiendo ampliar la capacidad en el corto plazo”, adelantan.

Y, según cuentan, una vez terminada la pandemia, piensan seguir adelante con Aerohelp. “Nuestros ventiladores seguirán existiendo, pueden ser un gran apoyo para centros asistenciales que requieran un soporte de ventilación mecánica para enlace”, rematan.