Con varios frentes abiertos está hoy el grupo Cruzat. A la suspensión de su corredora de bolsa, sumada a la denuncia de CMR Falabella por una presunta apropiación indebida de 40 millones de dólares y la presión de sus acreedores, se sumaron en los últimos días los accionistas de Curauma, a quienes se les deberían unos 22 millones de dólares en dividendos que no han sido pagados desde 2006.

  • 25 abril, 2012

Con varios frentes abiertos está hoy el grupo Cruzat. A la suspensión de su corredora de bolsa, sumada a la denuncia de CMR Falabella por una presunta apropiación indebida de 40 millones de dólares y la presión de sus acreedores, se sumaron en los últimos días los accionistas de Curauma, a quienes se les deberían unos 22 millones de dólares en dividendos que no han sido pagados desde 2006.

Aunque parte de estos recursos estarían embargados debido a los impuestos adeudados por la firma y existiría un acuerdo general de pago con el fisco, el temor de los accionistas es que terminen perdiendo todo ese dinero.

El mismo grupo ha reconocido que sus deudas con Tesorería ascienden a 35 millones de dólares; cifra que, según fuentes del mercado, podría subir debido a que el Servicio de Impuestos Internos también estaría analizando la situación tributaria de Cruzat y sus empresas.

Si bien los principales dueños de Curauma son Manuel Cruzat y su mujer, Delia Valdés, existe un centenar más de accionistas minoritarios que están a la espera de saber qué pasará con los recursos de la Tesorería que muchos pensaban que se podrían recuperar en algún momento. Hace algunos días comenzaron a contactarse entre ellos para analizar la situación y la forma en que la enfrentarán. En círculos legales ya se habla de una judicialización del tema una vez que se produzcan las primeras denuncias en tribunales, ya sea por parte de CMR Falabella, los minoritarios, la SVS o los clientes de la corredora.

En el sistema financiero también se analiza el impacto que el caso pueda tener en los balances. Porque pese a que prácticamente el grupo CB tenía cortado el acceso al crédito, hay bancos que mantienen acreencias. Lo mismo pasa con algunas corredoras de bolsa y compañías de seguros que le prestaban plata al grupo a cambio de garantías como acciones o lotes de terrenos de Curauma.