Diferenciarse en el mundo de la medicina veterinaria en Chile no es fácil. Pero Olivia Müller y Denise Colin lo lograron. Ambas son médicos veterinarias de la Universidad Mayor y comparten el amor por los caballos. Tras egresar, Denise trabajó con ejemplares de equitación y polo haciendo radiografías y ecografías, mientras Olivia se especializaba en acupuntura para equinos. Se conocieron en 2005 y decidieron que querían hacer algo diferente, que diera valor agregado a su trabajo. No lo pensaron dos veces y partieron con camas y petacas –y sus hijos de un año y medio– a Kansas, Estados Unidos, a la escuela de quiropraxia Option for animals, donde obtuvieron la certifi cación de la IVCA (International Veterinary Chiropractic Association). Al volver, pensaron que demorarían en encontrar dueños de caballos que quisieran contratar sus servicios, pero resultó todo lo contrario. Crearon su empresa Deacaballo Veterinarias y desde el primer minuto hubo interés. Hoy ya cuentan con un selecto grupo de clientes, principalmente desde el mundo del polo. “Quienes conocen la realidad de afuera saben el valor que la quiropraxia y la acupuntura tienen y todo lo que pueden ayudar a prevenir y diagnosticar enfermedades y dolencias en los equinos. Pero también hay varios escépticos”, admiten. Ya atienden a unos 40 caballos y se declaran muy contentas con los desenlaces obtenidos. “Llegaron algunos que estaban casi desahuciados y es increíble cómo mejoraron su rendimiento después de las terapias”, afirman.

  • 19 mayo, 2011

Diferenciarse en el mundo de la medicina veterinaria en Chile no es fácil. Pero Olivia Müller y Denise Colin lo lograron. Ambas son médicos veterinarias de la Universidad Mayor y comparten el amor por los caballos. Tras egresar, Denise trabajó con ejemplares de equitación y polo haciendo radiografías y ecografías, mientras Olivia se especializaba en acupuntura para equinos.

Se conocieron en 2005 y decidieron que querían hacer algo diferente, que diera valor agregado a su trabajo. No lo pensaron dos veces y partieron con camas y petacas –y sus hijos de un año y medio– a Kansas, Estados Unidos, a la escuela de quiropraxia Option for animals, donde obtuvieron la certifi cación de la IVCA (International Veterinary Chiropractic Association).

Al volver, pensaron que demorarían en encontrar dueños de caballos que quisieran contratar sus servicios, pero resultó todo lo contrario. Crearon su empresa Deacaballo Veterinarias y desde el primer minuto hubo interés. Hoy ya cuentan con un selecto grupo de clientes, principalmente desde el mundo del polo. “Quienes conocen la realidad de afuera saben el valor que la quiropraxia y la acupuntura tienen y todo lo que pueden ayudar a prevenir y diagnosticar enfermedades y dolencias en los equinos. Pero también hay varios escépticos”, admiten. Ya atienden a unos 40 caballos y se declaran muy contentas con los desenlaces obtenidos. “Llegaron algunos que estaban casi desahuciados y es increíble cómo mejoraron su rendimiento después de las terapias”, afirman.