Aunque la cercana ciudad de Pripyat sigue abandonada, los niveles de radiación han caído lo suficiente como para permitir la entrada de visitas, acompañadas por guías.

  • 4 junio, 2019

Cuadernos abiertos en los escritorios de los colegios, mascotas vagabundeando solas, botellas a medio beber, oficinas vacías… En abril de 1986, el tiempo se detuvo en Pripyat, la ciudad ucraniana que entonces pertenecía a la Unión Soviética y que fue evacuada tras el desastre de Chernobyl. Esos momentos que quedaron perfectamente retratados en la exitosa miniserie Chernobyl de HBO se pueden visitar, pero con límites.

Según Hipertextual, aunque la ciudad de Pripyat –ubicada cerca de la zona cero- sigue abandonada, los niveles de radiación han disminuido lo suficiente para permitir la entrada segura a visitas, siempre en un entorno controlado y acompañados por guías.

Hoy, la radiación en una excursión guiada a esa zona es mucho menor que la de una radiografía de tórax y existen varios tours, organizados por diferentes empresas y con actividades diferentes. Algunos incluyen solo una visita de un día, mientras que otros alargan un poco más la estancia.

Por un precio entre los 65 y los 430 euros, se puede presenciar en primera persona la imagen congelada de las regiones evacuadas después del desastre nuclear. Todas las visitas incluyen el viaje en autobús desde Kiev, de algo más de hora y media, así como la comida y una explicación sobre lo ocurrido ese fatídico 26 de abril de 1986. Algunas empresas también entregan a los turistas, que deben ser mayores de edad, un dosímetro con el que pueden comprobar en todo momento que la dosis de radiación no excede los límites seguros. Lógicamente, es importante no salir de las zonas restringidas, para lo cual se dispone de varios controles militares a lo largo de la región apta para visitas.