Londres se prepara a toda marcha para recibir los Juegos Olímpicos. Además buscará batir otros records.

  • 15 marzo, 2012

Londres se prepara a toda marcha para recibir los Juegos Olímpicos. Además buscará batir otros records. Por Mauricio Contreras

Se ha dicho muchas veces: el impacto social, laboral y turístico que recibe una ciudad que organiza unos Juegos Olímpicos equivale a un plan maestro de difusión de 10 años, con una millonaria inversión en dólares. Es por eso que las grandes urbes destinan tremendos esfuerzos para ser elegidas como sedes del torneo, a sabiendas de que habrá un antes y un después de las olimpíadas y que todo lo que se coseche para el evento serán ganancias.

A cuatro meses y medio de la ceremonia de inauguración, Londres trabaja a todo vapor para dar vida a una gran fiesta deportiva. Sus organizadores hablan de unos JJOO sostenibles y sencillos, a pesar de que se dice que se habrían invertido unos 6 mil millones de dólares, la cifra más alta inyectada en un evento mundial.

Es que Londres, única ciudad en el mundo que recibirá tres veces a una olimpíada (1908 y 1948), no quiere improvisar nada. Se estima que el 90 por ciento de las obras ya está finalizados (algo que los países organizadores de los mundiales de fútbol debieran aprender) y ya saca cuentas alegres de los 11 millones de entradas que se venderán y de los 4 mil millones de televidentes que verán la ceremonia de partida.

Con esto, Londres perfectamente podría recostarse en el sillón. Sin embargo, ya echó a andar otra vía de promoción importante, que se denominó World Record London, cuyo objetivo es convertir a la ciudad en anfitriona de varios records del mundo durante los primeros seis meses del año. La meta es llegar a 20 hazañas (de todo tipo: gente, atracciones, lugares de interés) para difundir que no hay una mejor ciudad que esta para alcanzar esos hitos.

El arranque de la campaña, constatado por la Guiness World Record, consistió en el abrazo más duradero del mundo, en el cual cuatro parejas consiguieron estar abrazadas durante 24 horas y 44 minutos frente a la estatua de la estación internacional de St. Pancras.

 


EL viajero accidental

¿Quiere ser un buen couchsurfer? Mucha fuerza ha tomado este término en el mundo del turismo. Se trata de aquel viajero que se aloja en la casa de una persona desconocida, que no sólo le da alojamiento sino que le brinda un servicio de hotelería. Si usted es uno de ellos, apréndase ciertos “mandamientos” para ser un buen couchsurfer.

• Dar las gracias: hay que ser educado.

• Llevar un regalo: algo barato y simbólico, ojalá un detalle de su país.

• Adaptarse a la casa: es el turista el que debe adaptarse a la rutina y horarios de la casa, no al revés.

• Colaboración: ser un huésped en esta modalidad implica ayudar en mínimas labores de la casa y, como primera medida, ofrecer su casa a aquellos que te recibieron.

• Dejar en claro el objetivo del viaje: turismo, negocios, la posibilidad de mejorar el idioma o simplemente vacacionar: lo clave es que los dueños de casa sepan a qué viajó uno.

La ruta de James Bond en Estoril. Para los amantes del cine del famoso 007, se ha consolidado su ruta en Portugal, la cual recorre los espacios en los cuales se inspiró el agente inglés Ian Fleming para escribir la novela Casino Royale en 1952 y así dar vida a su célebre personaje.

La ruta contiene escenarios reales como el Hotel Palacio, lujosa construcción de cinco estrellas, y su famoso bar, donde se grabaron imágenes del film Al servicio secreto de su majestad (1969), protagonizado por George Lazenby. A un costado del hotel se puede visitar el casino de Estoril, que dio vida a la primera novela. Se trata del mayor establecimiento de juegos de Europa y es motivo de inspiración para las populares escenas del agente ganando con los dados mientras toma martini.

Quienes siguen con devoción la historia de Ian Fleming podrán conocer en Estoril su restaurant favorito, el English Bar Restaurant Cimas, lugar que frecuentaba el escritor y que cautiva por su vista al mar. Los conocedores de la historia del personaje que encarnaron Sean Connery, Roger Moore y otros aseguran que de este restaurant fueron extraídos los rasgos de fineza y sofisticación del popular James Bond.