David Jana es un chileno que pronto cumplirá dos años en Sao Paulo. Su mérito es estar a la cabeza del banco francés Calyon. Fue reclutado desde Enap, donde era gerente de finanzas, para liderar el crecimiento de la firma europea en suelo brasileño y ya tiene varios logros, como posicionarla de un año a otro entre las top ten de la banca local y haber liderado el sindicato de bancos que financiaría la fusión entre Vale y Xstrata. Por Cristián Rivas Neira.

  • 28 mayo, 2008

David Jana es un chileno que pronto cumplirá dos años en Sao Paulo. Su mérito es estar a la cabeza del banco francés Calyon. Fue reclutado desde Enap, donde era gerente de finanzas, para liderar el crecimiento de la firma europea en suelo brasileño y ya tiene varios logros, como posicionarla de un año a otro entre las top ten de la banca local y haber liderado el sindicato de bancos que financiaría la fusión entre Vale y Xstrata. Por Cristián Rivas Neira.

 

El 14 de agosto de 2006 fue el último día que David Jana (43 años, casado, tres hijos) ocupó su escritorio como gerente de finanzas de Enap. Justo un mes antes había presentado su renuncia al cargo que venía ocupando por más de tres años. La decisión le costó. Tras varios años en distintas entidades financieras fuera de Chile, había decidido permanecer en la petrolera por un buen tiempo. Eso, hasta que vino una propuesta que no pudo rechazar: el banco francés Calyon le ofrecía hacerse cargo de sus operaciones en Brasil, país en el que la entidad quería mejorar su posición y estaba dispuesta a invertir.

Hoy, dos años después, dice que en la decisión de dejar Chile pesaron varios factores. Y no sólo profesionales. Aunque, sin duda, el cargo de senior country officer significaba un avance importante en su carrera de economista (titulado en la Universidad Católica), también hubo otros elementos que se conjugaron a la hora de decidir. Como que su esposa era brasileña, aunque no de Sao Paulo, donde radican las oficinas de Calyon. A ello se sumó que, además, ya conocía el país, porque había trabajado para BankBoston en su oficina paulista.

Calyon le ofrecía la oportunidad de dar rienda suelta a sus instintos financieros para arremeter con fuerza en el creciente mercado brasileño. Con un poco de astucia y mucho trabajo, ya ha dado pasos importantes. En menos de dos años logró ubicar a la institución entre los top ten de la banca de inversiones del país y ha estado detrás de operaciones de análisis mundial, como la fallida fusión de las mineras Vale y Xstrata, donde era uno de los bancos que lideraba el financiamiento.

Para entender un poco su trabajo en Calyon es necesario explicar un poco mejor de qué estamos hablando. El banco de inversiones es filial del grupo financiero francés Crédit Agricole, uno de los diez mayores del orbe. En Latinoamérica mantiene operaciones sólo en Brasil y con oficinas de promoción en México, Argentina, Chile y Uruguay. De ahí, su intención de posicionarse de mejor forma en la economía más grande de la región.

De eso, ya tiene harto que contar. Según el ranking de emisión de deuda de las entidades financieras que operan en Brasil, Calyon ocupó el año pasándola posición número ocho, con operaciones por 2.961 millones de dólares. Con ello, se ubicó por encima de instituciones destacadas en el concierto mundial como Morgan Stanley y Merrill Lynch. Aunque lo que más destaca Jana es que en sólo un año Calyon avanzó 9 posiciones, porque en 2006 estaba en el puesto 17 en la misma medición.

Otros logros importantes del banco de inversión son el haber elevado en tres veces sus activos en el país, al pasar de 500 millones de reales a unos 1.600 millones de reales (cerca de 1.000 millones de dólares). Advierte que el rango en el que podrían operar es mucho mayor a esas cifras, porque una parte importante del financiamiento que prestan a terceros proviene de la casa matriz.

“El crecimiento de Calyon trae consigo un tema de foco, de agresividad y proactividad en conocer a los clientes con los que trabajamos. En eso me sirvió mucho estar del otro lado del mesón, como ejecutivo de una empresa, porque ahora puedo entender mejor qué es lo que el cliente quiere”, dice Jana. Explica que su trabajo en el último tiempo ha estado centrado en la atención a determinados segmentos de industrias con las que estaban interesados en operar. Dice que hoy abarcan un espectro de 100 compañías en cuatro áreas: grandes industriales, bancos, empresas del sector de commodities y algunas multinacionales.

 

 

 

Las nuevas jugadas

 

En 2007 Calyon gestionó en Brasil al menos unas 15 grandes operaciones de financiamiento. Los montos hasta sobrepasan el billón de dólares, aunque en todos los casos se trató de créditos sindicados, donde los recursos provienen de distintas instituciones.

Es el caso de Braskem, una compañía petroquímica que el año pasado salió de compras al mercado, haciéndose de varias otras empresas, como Ipiranga. Uno de los financiamientos en los que Calyon participó alcanzó a 1.200 millones de dólares. La lista también incluye al fondo de inversión GP Investment, que actúa de manera muy similar a lo que en Chile ha hecho Southern Cross. El año pasado hicieron su primera compra fuera de Brasil al adquirir la compañía estadounidense Pride, que realiza servicios de exploración de gas y petróleo, operación que requirió de un financiamiento de 600 millones de dólares. La realizó por completo Calyon, pero por estos días saldrá a sindicalizar al mercado.

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Claro que, por lejos, la operación que colmó su atención el año pasado fue la negociación que se llevó adelante para fusionar a las mineras Vale (Brasil) y Xstrata (Suiza) que, de haberse concretado, habría significado el nacimiento de la mayor compañía del sector a nivel mundial, por encima de la angloaustraliana BHP Billiton.

Recordando lo que fueron las negociaciones, Calyon era la base del componente de deuda que Vale ofrecía para adquirir Xstrata. La operación implicaba recursos por 85.000 millones de dólares, de los cuales Calyon lideraba un sindicato de bancos que colocaba 50.000. Algo así como la mitad de lo que hoy son los fondos de pensiones en Chile, grafica Jana, para dimensionar la operación.

Luego de largas semanas de conversaciones, la operación finalmente no prosperó, pero no por un problema de precios, ni de recursos, sino más bien por la difi cultad en lograr consensos en materias comerciales. Detrás de Xstrata está uno de los traders más grandes del mundo en comercialización de minerales, la suiza Glencore, que aspiraba a mantener o acrecentar los contratos comerciales detrás de la nueva compañía.

Con la brasileña Vale ya habían realizado operaciones de financiamiento anteriores. Como cuando en 2006 adquirió la minera canadiense INCO en 18.000 millones de dólares, donde Calyon financió 1.500 millones de dólares.

 

 

 

 

Movimientos en Brasil

 

Jana cuenta que Brasil se ha transformado en los últimos años en una plaza atractiva para la inversión extranjera. En 2007 los recursos que ingresaron al país por esta vía totalizaron 36.000 millones de dólares. Pero uno de los aspectos que más destaca de la economía brasileña es que también está funcionando al revés.

Explica que muchas firmas locales están comenzando a mirar con más ganas expansiones internacionales. Un caso muy conocido es el de Gerdau AZA, que sólo el año pasado hizo 8 adquisiciones en el exterior, varias de ellas en Estados Unidos. “Lo importante de comprar algo fuera es que existe una intencionalidad de convertirse en un player mundial. Esa es la única forma de sobrevivir y crecer hoy en día”, advierte.

Al echar una mirada por las empresas brasileñas que podrían incrementar su participación fuera, dice que el común denominador en todas ellas es que se trata de compañías que tienen muy poca deuda. Como ahora las condiciones crediticias han mejorado considerablemente, con una tasa de interés real en torno al 6%, ven esa opción como una forma de crecimiento vía compras.

Por eso cree que existe la posibilidad de que varias de estas empresas lleguen al mercado chileno. Un ejemplo de ello ya sucedió hace algunos días, cuando el grupo Briones anunció la venta del 15,2% de las acciones de Cementos Bío Bío a la brasileña Votorantim, holding que cuenta con un banco y varios negocios financieros, inversiones eléctricas, empresas productoras de celulosa y aluminio y que también está presente en la agroindustria.

“El sector de recursos naturales es atractivo para las empresas brasileñas que pudieran estar mirando hacia Chile. En particular, el sector exportador que envíe productos a Asia es relevante, porque Brasil no tiene acuerdos comerciales con ese continente, que hoy mueve un gran porcentaje de la economía global”, comenta.

Las condiciones actuales de Brasil hacen suponer a Jana un futuro más que auspicioso para ese país. Hoy está creciendo a un ritmo del 5% anual, con una inflación que también se mueve en ese rango y un orden político destacable, luego del temor que generó a comienzos de la década la llegada del gobierno izquierdista de Luiz Inácio Lula Da Silva, que hoy ya se encuentra en su segundo período.

Asegura que el sector privado ve con buenos ojos el trabajo de orden que el gobierno ha realizado en los últimos años. Alaba algunas de las decisiones de Lula, como la elección de sus ministros y, en particular, la del presidente del Banco Central, el ex presidente del BankBoston Enrique Meirelles. “Fue una jugada magistral, porque él se estaba candidateando como senador por el partido opositor a Lula cuando lo invitó a sumarse al instituto emisor. Eso, sumado a que el gobierno ha sido muy bien asesorado, con políticas muy ortodoxas, un tipo de cambio libre y con metas de inflación en torno a 4%, hacen de Brasil una de las estrellas en el concierto mundial”, sostiene.

Puntualiza además que las bajas tasas de interés continuarán avivando la demanda interna, por lo que el país también puede ser atractivo para capitales chilenos. Sobre todo, los relacionados con el retail, pues aún no está desarrollado el segmento de las tarjetas de crédito. Pone como ejemplo el primer paso que dio Cencosud este año, al adquirir las operaciones de la supermercadista GBarbosa.

Además, dice que Brasil requiere de un crecimiento importante en los próximos años en materia de infraestructura, por lo que varias compañías chilenas podrían interesarse en participar en la construcción de carreteras, puertos u otro tipo de obras. Por ahora, y según su experiencia, considera que “el empresario chileno le tiene miedo a Brasil”, pero no justifica esa concepción, pues dice que los argumentos de este temor están fuera de contexto en la actualidad. “El país está muy maduro desde el punto de vista político. Hay, sin duda, un ambiente de estabilidad para hacer inversiones”, afirma.

Además, agrega, las condiciones de vida del país y en particular de la principal de sus ciudades, Sao Paulo, son muy cosmopolitas. “Es como la Nueva York de Latinoamérica”. Eso sí, con ingresos muy altos pero, también, con un costo de vida superior.

 

 

La experiencia previa
Jana describe su paso por Enap como “una experiencia muy positiva”. Pese a que estuvo a cargo de las finanzas de la petrolera en momentos complicados para el sector energético chileno, dice que la compañía utiliza prácticas de primer mundo desde el punto de vista de sus lineamientos administrativos. Allí compartió labores con los gerentes generales de las últimas dos gestiones: Daniel Fernández y Enrique Dávila.

En los tres años que ejerció como gerente de fi nanzas estuvo en el centro de varias incursiones en los mercados de financiamiento internacionales, tanto en el ámbito de bonos como de créditos sindicados, cuyo fin fue financiar proyectos estratégicos dentro del plan de inversiones de la compañía.

En 2005, por ejemplo, la entidad especializada Project Finance International (PFI) otorgó a Enap el premio “Latin America Deal of the Year”, por la estructura de fi nanciamiento del proyecto de refinación de crudos pesados (que son más baratos en el mercado) en la Refinería Aconcagua, en Con Con. Para desarrollar esa iniciativa, el equipo financiero de la compañía gestionó un crédito sindicado internacional por 410 millones de dólares.

Además, participó en los inicios del proyecto de GNL que hoy se desarrolla en Quintero y estuvo detrás de la incursión de Enap en tierras peruanas, al adquirir junto al Grupo Romero las estaciones de distribución de Shell en ese país.

En su currículum también destacan distintos cargos que ocupó en BankBoston, tanto en Estados Unidos como en Brasil.