Los humanos comenzaron a hablar hace unos 50 mil o 100 mil años y la tradición de la oratoria ha moldeado a las sociedades durante milenios. Eso es mucho tiempo para perfeccionar el habla, pero aún en nuestros días las personas se enfrentan a un conflicto cuando se trata de influenciar a las masas con […]

  • 22 octubre, 2015

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Los humanos comenzaron a hablar hace unos 50 mil o 100 mil años y la tradición de la oratoria ha moldeado a las sociedades durante milenios.

Eso es mucho tiempo para perfeccionar el habla, pero aún en nuestros días las personas se enfrentan a un conflicto cuando se trata de influenciar a las masas con su discurso. Hay, por supuesto, notorias excepciones de grandes oradores, como Sócrates, Abraham Lincoln, Martin Luther King y Winston Churchill, por nombrar algunos. Captivaron a las audiencias con cada palabra y tenían el más intangible de los atributos personales: carisma.

Este estilo que parece ser un don de la naturaleza es, en realidad, el fruto de un arduo trabajo que les permitió poner a la audiencia bajo sus encantos.

A continuación [tweetable]cuatros aspectos que comparten los oradores carismáticos[/tweetable]. Con mucha práctica y un poco de confianza, todos podemos convertirnos en uno.

1. Crean una conexión emocional

La percepción de la audiencia es lo que realmente importa y no cuántas veces haya practicado su discurso delante del espejo o lo que los colegas piensen de su mensaje. A menos que cree una conexión de tipo emocional, su mensaje no tendrá el peso deseado.

Los mejores oradores aprovechan el tono emocional de sus voces para expresar alegría, sorpresa, orgullo, esperanza o cualquier emoción que quieran que su audiencia capte. Además, entrar a la sala con una sonrisa es un buen comienzo.

2. Perfeccionan la mecánica del discurso

Hablar bien se trata de expresar ideas con las palabras adecuadas, ser expresivo en el momento preciso y aprender a respirar apropiadamente para poder entregar de manera efectiva su mensaje. También es importante saber manejar las pausas para permitir que sus oyentes procesen la información.

3. Lenguaje corporal acorde al discurso

Controle los tonos de su voz y haga que su lenguaje corporal sea congruente con su discurso. Cuando le hable a una audiencia, muévase cuando con la emoción de sus palabras.

5. El contenido no es estrictamente formal

Contar historias personales y auténticas permite a la audiencia relacionarse con el orador, quien se convierte en una especie de confidente que le está contando una historia en la que lo involucra.

Los oradores expertos dan a sus mensajes una estructura lógica, construida alrededor de un tema central. Luego, complementan el discurso con sus historias personales. Hablan desde la credibilidad y la audiencia los escucha porque le creen.

Revise el artículo original en Business Insider.