Por su ubicación geográfica, esta ciudad de los Emiratos Árabes Unidos es una parada estratégica para llegar a cualquier punto de Asia y Europa. ¿Qué visitar en 36 horas en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo? Aquí, una pincelada.

  • 20 diciembre, 2018

La torre

Es imposible visitar Dubai y no reparar en el Burj Khalifa. Actualmente es el edificio más alto del mundo y se ubica en Downtown Dubai. A diferencia de ciudades como Nueva York, donde la altura de las construcciones es más pareja, esta obra destaca con creces por sobre las otras. Y es que 828 metros no son fáciles de camuflar en una ciudad donde el edificio que le sigue en altura mide casi la mitad.

En la construcción de la Torre Califa participaron más de 12.000 personas de 30 países diferentes. Cifras así se escuchan mucho en Dubai, ya que de los 3,1 millones de habitantes de la metrópoli, el 95% es inmigrante. Esto porque para obtener la nacionalidad, debes nacer y tener familia en el emirato. Además, si una mujer emiratí se casa con un hombre extranjero, pierde su nacionalidad. Por lo mismo, los locales tienen muchos beneficios: impuestos bajísimos, buen acceso a salud y educación gratuita.

La entrada al mirador At the Top del Burj Khalifa se encuentra dentro del Dubai Mall. Este centro comercial, que es el más grande y visitado del mundo, destaca por sus lujosas tiendas, frecuentadas por mujeres musulmanas con burka, hombres con túnica blanca (Thawb) y turbantes, indios con sari y también personas con ropa occidental, la que se exhibe en todas las vitrinas. Pese a que se trata de un país islámico, en Dubai son muy tolerantes con las otras religiones: priman las mezquitas, pero es posible encontrar iglesias católicas y templos judíos. Si hay tiempo, se recomienda visitar la Mezquita Jumeirah, la más importante del emirato, a la que se puede ingresar a pesar de no profesar la religión, lo que no es muy común.

Al ingresar se debe usar una túnica y realizar un lavado de pies y manos, además de usar velo (hiyab) en el caso de las mujeres. La tradición dice que se debe entrar con el pie derecho a la mezquita y que al dar el primer paso sobre la alfombra, hay que pedir un deseo.

La construcción es pulcra e imponente, pero no destaca por su gran tamaño. No es posible visitarla los días viernes, ya que es un día de rezo. Por lo mismo, la semana en el calendario musulmán comienza el domingo y termina el jueves.

Emirates, la aerolínea que depende del gobierno

La forma más directa para llegar a Dubai desde Santiago es a través de Emirates, vía Sao Paulo. La aerolínea, que estrenó esta vía en julio de este año, se encuentra entre las 10 principales compañías a nivel mundial en el transporte de pasajeros y es la más grande de Medio Oriente en ingresos, pasajeros transportados y tamaño de flota.

Safari en el desierto

A unos cuarenta minutos del centro de Dubai, la inmensidad del desierto y sus colores terracota son un gran atractivo turístico. Una experiencia imperdible, que incluye paseos en camello, viaje por las majestuosas dunas en jeep 4×4, avistamiento de halcones y gacelas, y degustar comida típica árabe mirando el atardecer, cuando las altas temperaturas cambian abruptamente y empieza a sentirse el frío. El safari en el desierto incluye espectáculos como la famosa danza del vientre.

Es posible probar el narguile, más conocido como shisha, una pipa de agua con sabores como manzana, menta y anís, y también hacerse un tatuaje de henna. Llevar una cámara se vuelve imprescindible para el clásico viaje en camello o dromedario y para capturar las dunas, que son iluminadas durante la noche con focos ubicados en lugares estratégicos, para provocar la sensación de inmensidad, un paisaje que parece pintado en un cuadro.

Si el cansancio o el tiempo no permiten visitar el desierto, para el que se necesitan un par de horas considerando el trayecto de ida y vuelta, otra excelente opción es quedarse en el Dubai Mall para contemplar las aguas danzantes frente al Burj Khalifa. Música –tanto en árabe como en inglés–, luces y fuego hacen de este un show similar al de las fuentes frente al hotel Bellagio de Las Vegas, solo que esta vez, ocurre delante del edificio más alto del mundo, el que es iluminado de tal forma que su magnanimidad es aprovechada al máximo.

Contrastes

No todo en Dubai es lujo y pompa. Casi todo lo es, pero existe un sector llamado el antiguo Dubai, donde los rascacielos y la arquitectura en altura se ven solo a lo lejos. Es recomendable destinar un par de horas para caminar por los alrededores, sacar fotos y comprar en los mercados.

Desde aquí es posible trasladarse en Abra, un típico taxi acuático. Con este transporte es fácil moverse cómodamente por las costas del golfo Pérsico, mar en el que convergen países como Kuwait, Irán y Arabia Saudita.

El antiguo Dubai está muy cerca del Dubai Creek, un río que se adentra en la ciudad y que fue una de las causas por las que la zona comenzó a ser habitada. Incluso llegó a ser uno de los puertos más importantes de la zona en el siglo XX, ya que era un punto de conexión con África y la India.

Por el sector es posible visitar algunos de los famosos mercados, dentro de los que destaca el Zoco de oro, telas y especias. Aquí, todos los vendedores hacen gala de su habilidad para adivinar la nacionalidad de los visitantes, a quienes sorprenden hablando en su idioma. Todo para vender zapatos, accesorios, collares, souvenirs y mucho, pero mucho, azafrán. Es ahí donde el regateo se vuelve inevitable, llegando a disminuir los precios en hasta cuatro o cinco veces el valor fijado inicialmente.

La ley y el orden

En la ciudad imperan las reglas y la limpieza: no hay perros, no hay mucha naturaleza y tampoco hay basura. Ser homeless en Dubai es ilegal y está prohibido beber alcohol para los habitantes locales. Solo pueden consumirlo quienes tienen una credencial que se los permita y por la cual tienen que pagar.

Totalmente distinto es para los turistas, que pueden adquirir bebidas alcohólicas en bares y en hoteles, dentro de los que se encuentra el más lujoso y caro del mundo: el Burj Al Arab. La suite más costosa de este establecimiento llega a costar 40.000 dólares por noche. No suficiente con este monto, el Burj Al Arab ofrece cócteles por hasta 7.500 dólares: es el caso del 27.321. Su nombre responde al piso 27, donde se encuentra el Sky View Bar, a 321 metros de altura. Se trata de un whiskey que se sirve en copa Baccarat de oro de 18 quilates.

El clima desértico es el causante de la poca vegetación, la que está compuesta básicamente por palmeras, que dejan caer deliciosos dátiles imposibles de no probar. Los dátiles rellenos de nueces o bañados en chocolate se pueden encontrar en cualquier tienda: desde los zocos hasta las más elegantes cafeterías.

En playas como Jumeirah Beach es posible encontrar paneles solares con forma de grandes flores, para cargar teléfonos y aparatos electrónicos. Además, hay duchas y lugares para cambiarse. En la playa, los hiyab y burkas conviven sin complejos junto a bikinis y trajes de baño sobre una arena muy blanca, agua pulcra y cristalina, y limpieza máxima.

Lo más impactante de Dubai es el acelerado crecimiento, producto de las inversiones y negocios, que siempre va de la mano con el lujo y el dinero, el que no se oculta por ningún motivo. Si se tiene poder adquisitivo, se maneja un Rolls-Royce, Ferrari, Mercedes-Benz o un Maserati. Pero hay curiosidades que dan estatus: el que realmente quiera distinguirse por su riqueza, puede optar por una patente con menos dígitos, pagando hasta 14 millones de dólares por aquellas que tienen solo un dígito. Así, un auto de alto valor pero que tenga una patente con seis números no es considerado de alto lujo, como sí uno idéntico pero con dos o tres cifras.

Verano eterno

La mejor época para visitar Dubai es entre noviembre y marzo, siendo diciembre y enero los meses más frescos e invernales, en los que la temperatura es agradable para turistear portando solo una chaqueta delgada.

En meses como julio y agosto, pleno verano en los EAU, no se recomienda viajar hasta esta zona, pues las altas temperaturas pueden llegar incluso a los 45 ºC. Sin embargo, todos los lugares tienen equipamiento de aire acondicionado.