No tenían título de abogado, pero de puro agrandados arrendaron oficina y montaron su propio estudio. Rolando Franco, Gabriel Zaliasnik y Rodrigo Albagli eran los tres socios. Pero como sólo el primero tenía título, se llamaban Franco, Albagli, Zaliasnik Abogado, sin la “s” final, para que no los acusaran de “publicidad engañosa”.
Esas son las anécdotas que recuerdan hoy los dos socios de Albagli Zaliasnik (Franco dejó el estudio al poco tiempo) al cumplir los 20 años de esta oficina.

  • 15 diciembre, 2011

No tenían título de abogado, pero de puro agrandados arrendaron oficina y montaron su propio estudio. Rolando Franco, Gabriel Zaliasnik y Rodrigo Albagli eran los tres socios. Pero como sólo el primero tenía título, se llamaban Franco, Albagli, Zaliasnik Abogado, sin la “s” final, para que no los acusaran de “publicidad engañosa”.

Esas son las anécdotas que recuerdan hoy los dos socios de Albagli Zaliasnik (Franco dejó el estudio al poco tiempo) al cumplir los 20 años de esta oficina.

“Pusimos el letrero afuera de la oficina con letras clásicas de cuño antiguo inglesas y la adornamos con cuadros ingleses de cacería que eran regalos de matrimonio de Rodrigo…debe ser porque éramos muy jóvenes”, recuerda con humor Zaliasnik.

Hoy están entre los estudios más conocidos del mercado y siguen juntos. Una hazaña, si se considera los quiebres que se repiten entre socios de conocidos bufetes y las diferencias de estos dos personajes.

Albagli es un abogado dedicado 100% a los negocios, mientras que a Zaliasnik le gustan las peleas. Reconocen que en más de una oportunidad han tenido roces por estos temas. Rodrigo cree que estar en las grandes batallas judiciales no siempre es bueno a los ojos de sus clientes empresas, pero a la larga admite que en parte son esos los casos que los han posicionado en la opinión pública y que hoy les reportan más de 200 clientes: más de la mitad, extranjeros, o empresas controladas por extranjeros.

Según sus fundadores, marcaron una tendencia al incorporar litigios y área corporativa en una misma oficina, lo que a mediados de los 80 era considerado impensable y que ahora marca la pauta en los bufetes legales, que aspiran ser full service.
Desde la vitrina de los negocios, Albagli ha representado a diferentes empresas y asesorado procesos de fusiones y adquisiciones como Bellsouth con Telefónica, Grupo Prisa con Iberoamerican radio Chile y la venta del Gatsby (que era propiedad de su familia), entre otras.

Los litigios son la especialidad de Zaliasnik. Ha sido abogado en casos emblemáticos como el caso Spiniak, donde representó a la UDI; en la pelea de Fra Fra con el Banco Bhif; defendió al ex presidente peruano Alberto Fujimori, en el proceso de extradición; representó a Santander en el caso Riggs y ha asesorado a numerosos parlamentarios en solicitudes de desafuero.

Actualmente este estudio también participa de los casos más “calientes” del momento: son abogados de AFP Capital y de Sergio Reiss en el caso La Polar, participan de un litigio ligado a la piratería en los receptores de televisión pagada y acaban de recuperar la marca Iron Maiden, a pedido de la banda de heavy metal, que había sido inscrita en Chile por un comerciante.

Y aunque mantienen el espíritu de un comienzo, se han ido abriendo a los cambios. Desde hace algunos años incorporaron nuevos socios: Francisco Velozo, Álvaro Ronsenblut y, hace poco, a Ariela Agosín. Y adelantan que su próximo paso será cambiar sus oficinas, ubicadas en la calle Miraflores, por un estudio más grande en Las Condes.