Aún quedan las últimas actividades para conmemorar su siglo y medio de vida, y el Teatro Municipal ya está afinando detalles para su prometedora temporada 2008.

  • 14 diciembre, 2007

Aún quedan las últimas actividades para conmemorar su siglo y medio de vida, y el Teatro Municipal ya está afinando detalles para su prometedora temporada 2008. Por Joel Poblete.

 

A estas alturas del año, cuando la temporada del Teatro Municipal ya llega a su fi n, uno podría imaginarse que su director, Andrés Rodríguez, estará más relajado y con más tiempo. Pero no, él sigue de reunión en reunión: “Uno piensa que al llegar diciembre viene algo de alivio, pero aquí estamos preparando todos los detalles de la temporada 2008”, comenta, mientras reconoce que su balance 2007 es muy positivo, “por la calidad de los espectáculos, la cantidad de funciones, el nivel de los artistas que participaron y finalmente por la asistencia de público”.

 

Y es difícil no darle la razón: las celebraciones por los 150 años del Municipal partieron a lo grande en marzo, con el memorable concierto de Plácido Domingo y Verónica Villarroel en la Plaza de Armas de Santiago, e incluyeron hitos como el espléndido montaje de Tristán e Isolda de Wagner, una sólida gala de estrellas de ballet, el debut de Luis Ortigoza como coreógrafo en La bayadera, las hermosas nuevas producciones de Don Carlos, La hija del regimiento y El murciélago y el regreso de la exitosa y delicada puesta en escena de Madama Butterfly de Keita Asari, que batió récord de funciones y asistentes.

Y lo que trae la ya anunciada temporada 2008 también es prometedor. En conciertos, las obras estarán agrupadas en ocho festivales, destacando piezas tan exigentes como la Sinfonía Resurrección de Mahler, la Quinta de Shostakovich o la famosa Así habló Zaratustra de Strauss, la presencia de compositores menos frecuentes en el Municipal como Nino Rota y Charles Ives, y el regreso de músicos como el pianista argentino Bruno Leonardo Gelber y los directores chilenos Maximiano Valdés y Rodolfo Fischer. En ballet, la compañía que dirige Marcia Haydée retomará coreografías tan exitosas como Ana Karenina, Carmen y Doble corchea, además del regreso del bailarín chileno César Morales para participar en La sylphide, una nueva gala de estrellas con grandes pas de deux y novedades como Who cares?, que el célebre George Balanchine creó sobre música de Gershwin, en programa doble con un estreno mundial de Eduardo Yedro que contará con música interpretada en vivo por Los Tres.

Pero como suele ocurrir con el Municipal, los platos fuertes parecen venir por el lado de la ópera. Y junto al regreso de clásicos más habituales como La bohème de Puccini (en la ya clásica producción del fallecido Nicola Benois, conmemorando los 150 años del nacimiento del compositor) y El barbero de Sevilla, vuelven Un baile de máscaras y Las bodas de Fígaro, ausentes desde 1996 y 1998, respectivamente.

Dos son los títulos que más llaman la atención por su importancia a nivel histórico y musical: el estreno en Chile de El castillo de Barba Azul de Bartok (en programa doble con Sor Angélica de Puccini, dirigida por Jan Latham-Koenig, con Verónica Villarroel de protagonista y el mismo equipo escénico que brilló este año en Tristán e Isolda), y por ser una hermosa obra que ha estado ausente por más de un siglo del teatro, La favorita de Donizetti, con el plus de marcar el esperadísimo regreso tras una década de uno de los directores de escena y diseñadores más cotizados del mundo, el argentino Hugo de Ana, autor de notables montajes en el Municipal en los años 80 y 90. Por si fuera poco, la protagonista será la estupenda Dolora Zajick, que quizás no será la mejor mezzosoprano del momento –como ha publicitado el teatro–, pero de todos modos es una de las más importantes en su cuerda de las últimas dos décadas.

Pocos se imaginan lo que cuesta armar una temporada, o la anticipación con la que hay que contactar a los artistas. De hecho, como revela Rodríguez, el contrato de Dolora Zajick está firmado hace más de tres años y en estos momentos ya tienen compromisos con otros artistas incluso hasta la temporada 2011: “De lo contrario es imposible, si el Teatro en este momento se pusiera a contratar a sus cantantes para el año próximo, ¿con quiénes se encuentra? Con los que ningún otro teatro contrató, que probablemente no serán los mejores. Tratamos de ofrecer el máximo de excelencia dentro de nuestras posibilidades económicas, sabemos que los artistas vienen en condiciones bastante especiales de honorarios, en todo el mundo se sabe que a Chile los cantantes vienen por un tercio de lo que cobran habitualmente. Por eso a ellos y nuestro público debemos ofrecerles seriedad, responsabilidad, profesionalismo, hacer las cosas con anticipación, porque no se puede improvisar una temporada a último minuto y hacer ópera de manera ridícula también cuesta muy poco”.

 

 

 

La crisis quedó atrás

 

Al margen del optimismo por lo que viene, es ineludible reconocer que los 150 años del Municipal llegaron en medio de la incertidumbre tras la fuerte crisis del año pasado, que obligó a suspender funciones y títulos y culminó con despidos de músicos y trabajadores administrativos.

{mospagebreak}

Sin duda ese fue el peor momento en la historia del teatro, aunque no fue un problema aislado en el panorama internacional, porque los tiempos actuales parecen ser cada vez más difíciles para las casas líricas: en años anteriores fueron el Covent Garden de Londres y la Opera de París, y en los últimos dos años los conflictos se han trasladado a Italia, donde la reducción en los presupuestos para los teatros que decretó el gobierno ha gatillado una serie de protestas y amenazas de huelga, como la que hace unos días mantuvo en suspenso la tradicional apertura de la temporada de La Scala de Milán.

 

 

-A pesar del negativo impacto mediático que acarreó la crisis, en el Municipal lograron superar una situación que parecía insostenible…

 

“Prefiero mirar para adelante ahora. Con todo, te quiero decir que ciertas situaciones llegan a un punto de quiebre en el que tienen que producirse los cambios, era necesario hacer esta reforma en relación a la orquesta, no era posible continuar con el teatro trabajando de acuerdo a un esquema que lo hacía totalmente inviable, y en esto hay que decir que contamos con el apoyo absolutamente determinante y decisivo del alcalde y el directorio. El resultado obtenido nos dice que aunque fue una experiencia dura, difícil y tremendamente agotadora, valió la pena. No hay por qué traspasarle los problemas al público”.

Los melómanos asumieron con cautela los cambios, y sobre todo había mucho escepticismo frente a los enormes desafíos que debía enfrentar la nueva orquesta en esta temporada, particularmente en una obra tan exigente como el Tristán e Isolda de Wagner. Pero la agrupación, reforzada con un fuerte contingente de jóvenes músicos europeos, salió airosa de este y otros retos. “La orquesta respondió bien porque todos sabían que era un desafío, y en estas ocasiones acá se responde con una fuerza y empuje notables, yo diría que es una de las principales características de este teatro”.

 

 

 

 

Tres prometedoras novedades

 

Un libro de lujo: Tras un año de trabajo, la minuciosa labor de un equipo encabezado por la gerente de Proyectos del Teatro Municipal, Alejandra Marti, está dando su fruto: un libro que en alrededor de 450 páginas recorre los 150 años del escenario capitalino. Un proyecto tremendamente necesario y que hace mucho esperaba el público del Municipal, aunque Rodríguez comenta que no fue nada de fácil: “Nunca pensamos cuán largo y complejo era el trabajo de hacer un libro como éste, porque había material de tipo histórico y arquitectónico como para cuatro tomos. Pero finalmente se decidió que fuera un libro fundamentalmente fotográfico, que tuviera 300 páginas de fotografías y 120 de texto”. La primera edición se lanzó esta semana, aunque por ser un proyecto acogido a la Ley de Donaciones Culturales sólo podrán disfrutarla los clientes de las cuatro empresas que auspiciaron el libro. La segunda partida se venderá al público desde mayo del 2008. Tuvimos la suerte de ver un ejemplar recién llegado de la imprenta, y la verdad es que se trata de una edición simplemente imperdible, con un material fotográfico de lujo y lleno de valiosos recuerdos para los asiduos del teatro.

La tragedia de Antuco en ópera: Con música de Sebastián Errázuriz, texto de Rodrigo y Felipe Ossandón y dirección teatral de Rodrigo Claro, la encargada de culminar las celebraciones de los 150 años del Municipal y además dar inicio a la temporada 2008 será Viento blanco, una nueva ópera chilena inspirada en la tragedia que hace dos años costó la vida a 45 reclutas. “Es uno de los proyectos más importantes que hemos hecho en muchos años”, comenta Andrés Rodríguez. Tras la exitosa experiencia que significó el montaje operístico Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, de Sergio Ortega, que incluso se ofreció en la temporada oficial y viajó al Festival de Savonlinna en Finlandia, el Municipal quería estrenar una nueva obra local.

“Algunos dijeron que con este tema nos íbamos a meter en las patas de los caballos, que era demasiado pronto, por eso decidimos tomarnos un tiempo. Se vio el texto, la música, se escogió el elenco, y este invierno, cuando se pasaron alrededor de 40 minutos de música del primer acto, comprobamos que era una música muy amigable, con mucho de contemporáneo, pero que puede ser apreciada por nuestro público. Y la historia está muy bien presentada, es un tema que está tratado con gran respeto, acá no se hiere la sensibilidad de nadie, aparece el comandante en jefe del Ejército, los familiares de los reclutas, pero todo está bien tratado. Le tengo mucha fe a esta ópera, tendrá precios especiales para captar a un público nuevo”.

Zarzuela made in Chile: Emilio Sagi, el director de escena español que ya ha trabajado en el Municipal en Un baile de máscaras y Lucía de Lammermoor, será el principal responsable del montaje de Pan y toros, la zarzuela de Barbieri que se ofrecerá en diciembre del próximo año.

Una coproducción entre el Municipal, el Festival de la Zarzuela de Oviedo y el Teatro Municipal de Lausanne, con decorados y vestuario diseñados en Chile y cantantes locales codeándose con los hispanos. “Sagi es muy prestigioso en Europa”, comenta Rodríguez, “sus puestas son una mezcla entre lo tradicional y lo ultramoderno, con un equilibrio justo, nadie va a poder decir que esto es una zarzuela polvorienta y anticuada, porque será algo fresco, atractivo”.