Estuvimos en una cata de Vega Sicilia Unico, uno de los vinos más legendarios y prestigiosos del mundo. Una fama con fundamentos. Por Marcelo Soto
Una de las cosas que más necesita el aficionado al vino es catar botellas de otros países, expandir los límites, abrir las mentes. Si nos quedamos encerrados en el terruño propio –por mucho que nos gusten algunos de sus frutos-, terminaremos convencidos de que somos algo que no somos. Por culpa de la ignorancia, daremos valor a nuestros defectos o despreciaremos aquello que nos hace únicos.
Santiago no es un ciudad precisamente cosmopolita si hablamos de vinos. Con un par de excepciones, es imposible encontrar etiquetas extranjeras en las cartas de los bares o restaurantes. Por eso se agradece lo que ha estado haciendo El Mundo del Vino, que aparte de ofrecer en sus tiendas algunas botellas foráneas que valen la pena sin masacrar el bolsillo, ha organizado catas especializadas para sus clientes, la última de las cuales tuvo como protagonista a un gigante.
Un vino ante el cual hay que bajar la voz, sacarse el sombrero: Vega Sicilia Unico, de Ribera del Duero. La cosecha 1999 que probamos vale 280 mil pesos: inaccesible para la mayoría. En este caso, sin embargo, el vino estuvo al alcance de interesados a los que, pagando una inscripción de 30 mil pesos, se les permitió probar al menos un par de sorbos de este magnífico tinto, uno de los pocos que merecen de verdad el apelativo de histórico, de legendario.
La cita fue en el Hotel Hyatt y estuvo animada por Purificación Mancebo. Con ese nombre ya hacía presagiar algo digno de verse, pero la verdad es que sorprendió su elocuencia –aunque terminó alargándose en exceso. Su charla fue una auténtica clase de historia, que permitió conocer los secretos de la viticultura de Ribera del Duero y otras zonas de España.

Fundada en 1860 –cuando se plantaron 18 mil plantas exóticas que incluían tempranillo, malbec, cabernet sauvignon, merlot- Vega Sicilia fue adquirida en 1982 por la familia Alvarez, que se comprometió a nunca sacrificar la calidad en pos de la cantidad. Para no tocar las 200 hectáreas desde donde nace Unico e impedir que las modas influyan en su carácter, decidieron fundar otra bodega cercana, llamada Alión. La expansión continuó en 1993, cuando compraron la antigua bodega Oremos en la región húngara de Tokay, y en 1997 cuando adquirieron Pintia, en la ascendente zona española de Toro. Hoy tienen otro proyecto en La Rioja, un joint venture con Lafite-Rothschild, cuyo primer vino debería lanzarse en 2012.
“España siempre se ha visto, sobre todo en Europa, como una país de playa, de vacaciones, de sol”, empieza diciendo Purificación. “Pero no es tan simple. Hay un sector continental y otro donde existe mayor influencia del Atlántico. Y no sólo cuenta la latitud, sino la altitud. Si Rioja y Toro están a unos 600 metros, Ribera del Duero oscila entre 800 y mil metros. En esta última el clima es extremo, la media anual es de 11 grados, y se dice que debajo de los 10 grados la vid no sobrevive”.
Las vendimias en Ribera son complejas, porque tienen riesgos de heladas, de granizo. El suelo, en tanto, en el sector desde donde nace Vega Sicilia es calizo, muy blanco, lo que da mucha finura, taninos suaves y elegantes.
Toro, por así decirlo, es casi el opuesto: suelos arcillosos, con piedras grandes que conservan el calor durante la noche, lo que da origen a tintos potentes, más tánicos. No por nada están entre los favoritos del crítico Robert Parker, que gusta de los vinos corpulentos, macizos, densos.
Una de las cosas que hace incomparable a Vega Sicilia Unico es que puede durar perfectamente 50 años y más. En Pintia no están seguros de si los vinos podrán durar tanto, aunque ya hay experiencias de que al menos sobreviven muy bien una década.
Mención aparte es la crianza, que en el caso de Unico se realiza alternadamente en tinos de madera de 18 mil litros y en barricas americanas y francesas, por un lapso de 6 a 7 años. Luego, el vino pasa 3 años en botellas. Sólo entonces sale al mercado y para comprarlo hay que pertenecer a una exclusiva lista de 4 mil clientes en España, un privilegio que se hereda y para el cual hay en espera 5 mil personas, por si aparecen nuevos cupos.
El otro vino de Vega Sicilia es Valbuena Nº 5, que lleva ese nombre porque aparece en el mercado luego de cinco años de su cosecha. Unico se embotella sólo cuando la añada posee la calidad suficiente; es decir, dos o tres años de cada década no sale a la venta. Y siempre deben pasar 10 años desde la vendimia antes de lanzarse al mercado. Por eso la cosecha que probamos fue la de 1999.
Vega Sicilia Unico está rodeado de un aire de lujo, de elite, cualidades que están lejos de ser importantes cuando se habla de vinos. Pero al probarlo se descubre que toda la tradición y el prestigio que lo rodean tienen, como decía un viejo chef, fundamentos. Si no pueden comprarlo, pregunten por la próxima cata de El Mundo del Vino.
| Vinos catados |
Pintia 2006, Toro. $ 44.000. 100 % tempranillo. Un vino corpulento, carnoso, de rica acidez y jugosidad. Muy largo. Poderoso.
Vega Sicilia Valbuena Nº 5 2005, Ribera del Duero. $ 119.000. Mezcla de tinto fino, merlot y malbec. Aromas a ciruelas, frutas secas, notas balsámicas. De taninos firmes pero finos. Textura suave, muy largo y placentero.
Vega Sicilia Unico 1999. Ribera del Duero. $ 280.000. Mezcla de tinto fino, cabernet sauvignon, merlot y malbec. Elegante, de muchas capas. Aromas a cedro, tabaco. Notas balsámicas. Armonioso, redondo. La suavidad es superlativa. Interminable en boca, profundo y distinguido. |