Artículo correspondiente al número 283 (27 de agosto al 9 de septiembre de 2010)
Luego de décadas despreciada y destinada a la elaboración de vinos de garrafa, la variedad carignan vive un renacer en el Maule. No solo se ha multiplicado el valor de la uva unas diez veces, sino que está dando origen a vinos premiados y aplaudidos. No son pocos los que apuestan a convertirla en una estrella del mapa vitivinícola nacional. Por Marcelo Soto

La zona del Maule, la mayor región vitivinícola y una de las más antiguas de Chile, vive una pequeña revolución. Las viejas y casi moribundas parras de carignan, una variedad que hasta hace poco se usaba para producir vino barato, de ese que se expendía en garrafas, hoy están siendo rescatadas y codiciadas. Si hace unos diez años el kilo de uva se vendía a 50 pesos, llevando a sus pequeños productores a la bancarrota, hoy puede alcanzar precios de hasta un dólar y medio.
Grandes viñas están lanzando vinos Premium –de 30 dólares la botella– hechos a partir de esta cepa olvidada, que llegó a Chile luego del terremoto de 1939. Etiquetas de la variedad ganan medallas, reciben elogios en la prensa. Algunos, incluso, afirman que puede hacerse con ella lo que no se hizo de buenas a primeras con el carménère: que sea una bandera levantada con entusiasmo, sin ambages, para expresar la diversidad del vino chileno, gracias a su carácter único y distintivo.
La onda expansiva de esta corriente –como una piedra tirada en medio del océano de vinos del mundo– llegó hasta Londres, donde en mayo pasado se celebro la Feria Internacional del Vino. Allí, entre conspicuos wine writers, se hizo un seminario sobre el carignan del Maule, con degustación incluida. Varios críticos quedaron de una pieza. ¿De dónde salió este vino? ¿Es realmente carignan?
Claro, la credibilidad de Chile ha sufrido algunos golpes luego de que se confundiera al merlot con el carménère y al sauvignon blanc con el sauvignon vert. “Este es un país donde uno pide café y te sirven nescafé. Entonces, muchos periodistas ingleses andaban con la sospecha en el cuerpo”, dice, entre risas, Eduardo Brethauer, director de la revista Vitis, quien fuera el orador principal en la cita londinense dedicada al carignan.
Brethauer, de hecho, es uno de los impulsores del Club del Carignan, entidad que agrupa a pequeños productores y viñas que trabajan con la variedad en el Maule. “Hace dos años, conversando con el enólogo Andrés Sánchez, tuvimos la idea de hacer del carignan maulino el primer vino chileno de apelación. Como se hace en Francia, es decir, con especificaciones de suelo, clima, uva; estipulando un tipo de plantación, y todo eso ligado a una cultura vitivinícola antiquísima. El carignan cumplía todos los requisitos. Pero en Chile las leyes de denominación de origen se rigen por criterios políticos, no técnicos. Un día apareció Leyda y todos dicen qué choro y se convierte en denominación. En Francia tendrían que pasar 300 años para que Leyda fuera denominación”, explica Bretahuer.
Viendo que el tema de la apelación era engorroso, decidieron empezar con un club, bajo el alero del Cluster del Vino del Maule, entidad que persigue potenciar a esa región en el mundo, siguiendo el ejemplo de otras denominaciones hoy famosas como la Borgoña y que preside el mencionado Andrés Sánchez. Corfo asignó 40 millones de pesos para el proyecto. Se convocó a un grupo de viñas, productores de carignan, se fue sumando gente y se establecieron los requisitos para pertenecer al grupo. Finalmente, luego de dos años de discusiones, las exigencias serían:
1. Que el vino tuviera un 65% mínimo de carignan, proveniente de parras de más de 30 años de edad, plantadas en cabeza (es decir, sin soportes de palos ni alambres) y en condición de secano (sin riego) en el valle del Maule.
2. El 35% restante será de libre disposición en cuanto a variedades, siempre y cuando también provengan de parras de más de 30 años de edad, plantadas en cabeza y en condición de secano en el valle del Maule.
3. Los vinos tendrán un guarda mínima de dos años antes de ser lanzados al mercado.
Si el Club tuvo su estreno mundial en Londres, el lanzamiento oficial será en noviembre, con una imagen común que llevarán en su etiqueta todos los vinos.
“A Chile se le critica que tiene poca identidad. Acá hay un terroir verdadero. Son vinos únicos, identidad muy poderosa. Vino como pocos en Chile. El Maule tiene una tradición ligada al vino de 400 años. Cuando se habla de terroir se habla de suelo y clima, pero se olvida la tercera parte, que es el hombre. Eso en el Maule tiene características únicas”, agrega Bretahuer.
Aparte del exitoso debut londinense –que generó comentarios positivos en la prensa especializada– la carrera del carignan por llegar a las alturas tuvo un espaldarazo con la Medalla de Oro en el Challenge Internacional Du Vin, realizado en Burdeos, que obtuvo Genovino Cariñan 2008 de Canepa, lo que se suma a otras distinciones que han logrado vinos como Morandé Edición Limitada Carignan 2007, Eclat 2007 de Valdivieso, TH Carignan Maule 2007 de Undurraga, Orzada de Odfjell 2006, El León 2006 De Martino, Vía Wines Single Vineyard Carignan 2008, Cordillera 2007 de Miguel Torres y Hacedor de Mundos 2008 de Gilmore.
Max Weinlaub, enólogo de Canepa, explica que la carignan es “una cepa de mucha potencia, que llegó para ayudar a la cepa país, después del terremoto de 1939. Ahora, después del terremoto de 2010, otra vez el carignan hace noticia”.
| MARCELO RETAMAL, ENOLOGO DE VIÑA DE MARTINO “El carignan puede ser un gran aporte a la industria del vino” |
![]() - ¿Cómo empezó tu interés por el carignan? -Desde 1998 comenzamos a trabajar en la zona de Cauquenes, en Maule, en un comienzo probando cabernet sauvignon y carménère. Sin embargo, nuestro viticultor, Renán Cancino, que nació en esa zona, me insistía en que probáramos algo de carignan. Probamos diferentes viñedos y al fi nal nos quedamos con uno llamado El León y que hoy comercializamos con el mismo nombre. Pronto tendremos un vino también de un viñedo que, principalmente, tiene carignan; y el vino se llamará La Aguada. -¿Qué hace del carignan del Maule secano algo único? -Creo que las características principales están dadas porque son viñedos de secano, sin irrigación, plantados en cabeza, es decir sin estructuras: no hay palos ni alambres, es como un pequeño árbol. Esta condición es fundamental para obtener vinos de calidad hoy, no sólo para carignan sino también para otras cepas, ya que se protege muy bien la uva de la radiación solar. Además son viñedos en general antiguos, plantados hace ya 50 años o más. Por lo tanto, ya en equilibrio, con sus raíces profundas, todos de pie franco; es decir, no tienen injertos: la planta de carignan está plantada directamente sobre el suelo. Todo esto, unido a una cepa como el carignan que entrega vinos de gran acidez, vinos mucho más gastronómicos que lo que estamos acostumbrados en Chile. -¿Podría convertirse en una variedad distintiva para el mapa vitivinícola chileno? -Claramente, estamos convencidos de ello, es por esto que hemos creado el Club del Carignan, un movimiento que fue iniciado y liderado por el enólogo Andrés Sanchez y al cual se ha ido sumando ya bastante gente. Estamos convencidos de que puede ser un gran aporte a la industria del vino de Chile en términos de calidad y de diferenciación. Los viñedos están ahí, nosotros tenemos sólo que aprovecharlos y orientarnos a producir grandes vinos que, sin duda, van a tener un trasfondo positivo no sólo para la industria vitivinícola chilena sino también para los viñateros de la zona de Maule, que por décadas vieron cómo esta increíble cepa se mezclaba en las cooperativas para producir vino de garrafa. |
| PABLO MORANDE, ENOLOGO DE VIÑA MORANDE “El carignan del Maule es único en el mundo” |
-¿Es cierto que tu pasión por el carignan tiene que ver con tu familia? -Mi interés por el carignan nace junto conmigo. Por accidente histórico me tocó nacer en quinta generación de la familia Casa de Urrutia, afincada en Cauquenes, la tierra que acogió el carignan. La cepa llegó como colaboradora a la reconstrucción post terremoto de Chillán en 1939, para casarse con la cepa país y mejorar su color, estructura y acidez. Así comenzó su cultivo, emulando las viñas anteriores; es decir, plantadas en cuadrado, conducidas en cabeza y cultivadas en secano. Sus frutos resaltaron por su vitalidad, frescor, aromas frutados y colores purpurados y con ello comenzó a encantar a algunos viñadores, entre ellos mi abuelo... y de ahí mi contacto directo y posterior enamoramiento. Luego de muchos años de hacer vinos de diversos orígenes, creí muy necesario enaltecer al carignan maulino y subirlo al podio de los grandes. La tarea fue difícil, ya que esta variedad no era considerada por la ley nacional como apta para ser cortesana. Sin embargo logramos integrarla al decreto 464 y ahora perdió su calidad original de bastarda y fue reconocida legalmente. Y sale orgullosamente a representar grandes etiquetas. -¿El carignan del Maule secano tiene características únicas en el mundo? -El carignan maulino es único en el mundo, está plantado en un terroir geológico originado en roca de granito con transición de maicillo a arcilla roja, de baja materia orgánica y ricas en cuarzo. A ello se suma que la topografía es ondulada, lo que reviste grados importantes de erosión y genera también diversas exposiciones al sol. Al ser de secano o tierra seca, está en un perfecto balance hídrico con el agua aportada por las lluvias invernales. Es único también porque su clima es especialmente diferente, con un estío marcado por un sol abrasador y persistente toda la temporada, acompañado de noches frescas y levemente aireadas desde la costa. Es único, por su condición de conducción en arbolito o cabeza, sin palos ni alambres, lo que le permite formar una suerte de quitasol, que protege sus frutas del sol inclemente. Es único porque proviene de parras ancianas, cargadas de experiencias y sabiduría. Es único por su gente, de pieles curtidas, con sueños de esperanzas simples, con un inmenso amor por sus parras. Se ha conformado una profunda relación entre la parra, la lluvia, el estío, la tierra y el viñador. -¿Cómo describirías sus atributos? -Estas condiciones dan como resultado un vino de carácter y personalidad muy especiales, de cuerpo macizo, de tórax prominente, de brazos gruesos y manos curtidas. Muy viril, aunque de caminar ágil. Campesino de origen y noble de ser, sabio y estoico. Al degustarlo muestra su profundo color escarlata purpurado, denso. De aromas a guindas ácidas, maqui, rosa mosqueta y roble. En la boca es ágil, de gran estructura y cuerpo macizo. Es de una jugosa frescura y encantador final. |
| Hermanada con el país |
El origen del carignan en Chile no está del todo claro. Lo más probable es que las primeras plantas hayan llegado en los años 40, después del terremoto de 1939. El departamento de Enología del ministerio de Agricultura, para ayudar a los viñateros perjudicados por el sismo, decidió importar estacas de carignan provenientes de Argentina, aunque el material era francés. El carignan es una variedad muy extendida en el mundo; abunda en Francia, en Languedoc; en España, en Priorato. Aunque su origen primigenio es Aragón, donde hoy, paradójicamente, no es una variedad mayoritaria. A Chile llegó para ayudar a los vinos producidos por la cepa país. Traída a Chile con los conquistadores, el país se trata de una variedad muy rústica, con mucho tanino, no tiene color ni acidez. El carignan, en cambio, posee un color profundo, brillante, y una acidez para levantar muertos. Como el carignan maulino crece en una zona calurosa de secano, donde no se riega, las plantas llegan al momento de cosecha sedientas, casi en su último aliento, y así producen granos chicos y concentrados. Pueden tener 14 ó 15 grados de alcohol, pero al mismo tiempo pH muy bajos. Se da un equilibro natural, y muy distinto al que suelen ofrecer otros tintos chilenos. La idea del Club de Carignan es promover la plantación de la variedad, incluso injertándola en viejas parras de país, una variedad que sigue siendo considerada de tercera o cuarta categoría en Chile. Sin embargo, hay quienes defienden el carácter de la uva país: un verdadero tesoro de la vitivinicultura nacional. Curiosamente, el principal defensor de la variedad país es un francés, Louis Antoine Luyt, quien llegó a Chile en los 90 y alucinó con el Maule costero secano, donde abundan viejas parras, algunas centenarias. Ya ha embotellado varios vinos hechos con uva país de la zona con nombres singulares como Huasa País, País de Quenehuao y Huasa de Coronel. También tiene planeado lanzar algunos vinos que incluyan carignan. “Mi proyecto es tomar el carignan donde lo encuentre y vinificarlo junto a las otras plantas que hay en las parcelas. O sea ubicar mis vinos por su terroir y no tanto por su variedad”, explica. “Pero creo que la país es la mejor variedad, la más rústica, la menos rentable y puede llegar a vinos de alto, muy alto nivel”. ¿Qué tan arriba pueden llegar? Su respuesta es desafiante: “hablemos de Romanée Conti (uno de los vinos más caros del mundo), nada menos”. Una empresa que apuesta por el futuro de la variedad país es Miguel Torres, viña que participa de un proyecto para elaborar espumantes a partir de esa cepa, tan extendida como vilipendiada. El proyecto ha sido desarrollado por el ministerio de Agricultura a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), junto a la mencionada viña y a la Universidad de Talca (UTAL), y espera ser una fuente de trabajo para 8 mil pequeños productores de la variedad. |