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Artículo correspondiente al número 281 (29 de julio al 15 de agosto de 2010)
El nuevo Tara-Pakay 2007 es el vino de mayor gama de Tarapacá. Una apuesta que no olvida el legado de esta vieja viña de Isla de Maipo. Por Marcelo Soto
Entre las etiquetas más tradicionales del vino chileno, esas que uno recuerda en las mesas familiares con los abuelos en un almuerzo de domingo, ocupa un lugar especial el Gran Reserva Tarapacá. Si la memoria no me falla, había tinto y blanco y se destinaba a las ocasiones especiales.
Tarapacá tiene una historia importante y debe ser una de las marcas más reconocibles de la industria local. Un par de décadas atrás, por ejemplo, o quizá más, recuerdo haber bebido con placer un Tarapacá que se llamaba Borgoña y que era rico y frutoso, aunque probablemente nada tuviera que ver con el estilo de los vinos de esa zona francesa. Ahora, por supuesto, la legislación impide el uso de palabras que aludan a denominaciones famosas de Europa, pero pese al tiempo transcurrido retengo en la memoria ese vino, que para mí está ligado a las tardes del verano, a la juventud.
Por eso, cuando tuve la oportunidad de catar Tara- Pakay 2007 ( 32 mil pesos), el nuevo tinto de alta gama de la viña de Isla de Maipo, pensaba si acaso este lanzamiento iba a ser respetuoso del legado de la marca o sencillamente sería –como tantas otras iniciativas parecidas- una manera más o menos obvia de ponerse a la moda.
Afortunadamente, este Tara-Pakay me sorprendió de buena manera. Es de un color denso, oscuro, y la nariz es fina y compleja. Hay tonos que provienen de la barrica, claro, tonos a vainilla y chocolate, pero que no son empalagosos y se acompañan muy bien de los aromas frutales, a arándanos y guinda seca, y especiados, a pimienta negra. En boca los taninos son finos, la textura suave, y deja un gusto final a cerezas y un toque ahumado. La fruta es jugosa y se ensambla bien con la madera. No falta el lado balsámico. En un estilo clásico, con algunos rasgos modernistas, es un vino que funciona perfecto. ¿Será comprendido por los antiguos fans de Tarapacá? Yo creo que sí.
El vino me dejó una sensación grata. Tanto así, que decidi volver a probar un Gran Reserva. Hacía tiempo que no le daba una vuelta y me gustó. Era un cabernet sauvignon 2008 y esperaba encontrar mucha madera, pero no fue así. Tiene un carácter old school que me parece atractivo, con un lado herbáceo y a especias: menta, tomillo, pimienta. Es un tinto austero, con una boca suave en la que la acidez permite pensar que le quedan fácilmente 3 o 4 años por delante. No es poco para un vino de este segmento (me costó en un supermercado 6.900 pesos).
Intrigado, quise conocer un poco más de lo que está haciendo Tarapacá y así fue como me contacté con Ed Flaherty, enólogo jefe la viña. Me cuenta que el proyecto TaraPakay “comenzó el año 2006, con la poda de las vides y la selección de cuarteles muy especiales dentro de nuestro terroir en Isla de Maipo”.
-¿Dirías que es la expresión más alta de ese terruño?
-Sí. Se trata de un ensamblaje compuesto por cabernet sauvignon, proveniente de ladera de cerro, de clima más bien cálido, con suelos pedregosos coluviales formados por la erosión de las montañas a través del tiempo. Y a él se suma el syrah, proveniente de laderas de cerro que están en el sector con más viento y frío del viñedo, más cerca del río Maipo, con suelos aluviales, formados por el río. Esta combinación de orígenes refleja de manera perfecta el contraste entre los diversos terroirs que existen dentro de nuestro viñedo.
-Cuando uno piensa en Tarapacá, piensa en vinos golosos, con harta madera, de estilo tradicional. Sin embargo este vino pareciera tener un estilo más moderno, ¿es así?
-Cuando llegué a Viña Tarapacá en 2006, nunca tuve como objetivo cambiar radicalmente el estilo de Tarapacá. Tomé todo lo que me pareció correcto del pasado e integré un poco más de frescura al estilo ya existente.
-¿De qué manera se relaciona este vino con un Tarapacá Gran Reserva Cabernet Sauvignon, que es uno de los vinos más tradicionales de Chile? ¿Has tratado de renovar esa historia o quieres respetarla?
-Uno de los énfasis más importantes de nuestro equipo enológico, en los últimos tres años, ha sido mejorar la calidad de nuestra categoría emblemática Gran Reserva y lograr que sus vinos se conviertan en verdaderos exponentes de calidad mundial. El primer paso fue revisar todos los cuarteles en los viñedos y así, ver qué podíamos mejorar dentro de nuestra viña. Además de esto, nuestro equipo ha salido a buscar los mejores terruños para cada uno de los vinos dentro del portafolio. Después de haber recorrido casi todo Chile y haber degustado y fermentado nuestros lotes por tres años, hemos llegado a una conclusión: el Valle del Maipo, sin duda, será la base para nuestros vinos tintos Gran Reserva. Para los blancos Gran Reserva, Leyda y Casablanca serán nuestros orígenes de climas fríos. El segundo paso dado fue refinar el estilo y el manejo de la crianza en barricas, de manera que los vinos puedan evolucionar con elegancia y delicadeza, manteniendo siempre su frescura.