Guía futbolística para degustar Rusia 2018 - Revista Capital

Vida & estilo

Guía futbolística para degustar Rusia 2018

El nuevo Mundial abre espacio a un desfile rutilante de estrellas. Para afinar el paladar, hay varios actores que considerar en la trama que tiene su primera y su última escena en el estadio Luzhnikí.

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Por: Patricio Abarca

El drama del Mesías

Cuando los jugadores de la selección argentina se retiraron humillados tras perder 6-1 ante España, el único consuelo que tuvieron al llegar al camarín del estadio Wanda Metropolitano fue encontrarse con Lionel Messi. Ausente por lesión en ese partido amistoso jugado el 27 de marzo en Madrid, el capitán de la albiceleste había bajado de la tribuna al vestuario para actuar como un padre protector. En el momento de la derrota, su imagen fue muy distinta a la del jugador que lloraba como un niño junto a la Copa del Mundo en 2014, cuando perdió en la final ante Alemania; o a la figura que actuaba como adolescente frustrado cuando anunció en plena transmisión que se retiraría de su selección apenas perdía otra final, esta vez ante Chile, en la Copa América Centenario 2016, jugada en Estados Unidos.

El cambio que opera en uno de los jugadores más talentosos de la historia del fútbol es una evidencia que crece. El Messi que llega con 31 años a jugar el Mundial de Rusia para ganar con su país toda la gloria que ha tenido en su club Barcelona ha mutado, mental y futbolísticamente.

El introvertido rosarino ha evolucionado hacia un liderazgo más directo, como lo destacan los que comparten a diario con él. Y sobre todo en la cancha, su papel ha pasado de caracterizarse por la espectacularidad de sus goles, a la organización decisiva del juego. Es una madurez natural, una transformación sutil que lleva a pensar que hoy Messi juega más como Xavi que como Messi. Es el regulador del juego, el cerebro de un entramado colectivo en su expresión ofensiva. En suma, futbolísticamente puede llegar a Rusia con una influencia mayor, dependiendo más de sí mismo, justo en una selección que nunca pudo acompañarlo como lo hace el Barcelona. El argentino que fuera anunciado como el Mesías de los últimos tiempos, el que superaría a Diego Maradona, está en el punto exacto en que se define su lugar en la historia.

Dos zares consagrados

Cristiano Ronaldo cuenta esta vez con mayores posibilidades de consolidar su supremacía en un mundial. Como el último campeón de Europa, Portugal aparece más fortalecido con la presencia de Bernardo Silva, del Manchester City, y de André Silva, del Milan, para dar la pelea en Rusia. Es el tercer torneo planetario que juega el actual Balón de Oro, quien sabe responder en los partidos decisivos, como lo ha demostrado en el Real Madrid. Con 33 años, el goleador de los abdominales extremos ha dosificado sus esfuerzos en la temporada regular del equipo merengue guiado por Zinedine Zidane como técnico, y ha aprendido a enfocarse en los momentos clave. Sus goles en la Champions League son la mejor carta de presentación para un equipo que en el mundial, según definición del técnico Fernando Santos, tiene como objetivo “llegar lo más lejos posible”.

Neymar mide cada paso. Su desafío es mental, porque después de una lesión que lo descartó del último partido del París Saint Germain en la Champions League ante el Real Madrid, el astro de Brasil vuelve a las canchas con el tiempo justo para alcanzar rodaje. Precipitarse puede ser fatal.

El brasileño viene de una temporada extraña, con roces con sus compañeros en Francia, coronada por el conocido capítulo en que se peleó con el uruguayo Cavani por tirar un penal. El Real Madrid suena como su próximo club y hasta Messi, ex compañero suyo en Barcelona, se ha manifestado en contra. Pero a Neymar, con un estilo de vida de lujo en París, con una rutina de fiestas excesivas, devorando espejos con su vanidad desatada, le gusta provocar. Si bien su rendimiento en Rusia depende de la reacción de su cuerpo y de su puesta a punto, todo lo determinará su cabeza. Para su fortuna, el técnico brasileño Tite tiene mano firme y clara para comandar egos de este volumen.

Tres candidatos poderosos

“Alemania entendió que el único fútbol de éxito era el que jugaban el Barca y España”. La declaración de Paul Breitner, legendario campeón mundial del seleccionado germano en 1974, es un buen resumen de la misión y visión que hoy caracterizan al actual monarca planetario.

Combinar la fortaleza histórica del fútbol alemán con un estilo elaborado de ataque, le ha dado al equipo que dirige Joachim Löw un poder de aniquilación sin límite. La goleada por 7-1 ante Brasil en el Mundial de 2014 es la muestra máxima de la máquina de destrucción que los teutones han perfeccionado a lo largo de los últimos años.

Administrar exitosamente ese capital tuvo una expresión ejemplar en la Copa Confederaciones que ganó ante Chile, con un equipo de jóvenes que ahora encaja y se complementa con un grupo de consagrados. Le sobran jugadores de primer nivel a Löw. Toni Kross es la expresión máxima de ese perfil, que combina tanto talento como compromiso colectivo.

El nivel de exigencia ha dejado fuera de la nómina al gran héroe de la final en Brasil, Mario Götze, autor del gol del campeonato. No hay cómo añorarlo al lado de nombres sólidos, como Müller, Sané o Reus. Alemania mira el pentacampeonato como objetivo y tiene la frescura y la experiencia para conquistarlo en Rusia.

Brasil ha renacido. De la mano de Tite como técnico, la verdeamarilla ha logrado un salto de calidad gigantesco. Un equipo que solo dependía de Neymar, ahora se potencia con nuevas figuras y con una eficiencia colectiva superior.

Gabriel Jesús y Coutinho completan un tridente ofensivo que tiene espaldas protegidas con un mediocampo diligente y de gran sensibilidad táctica. Casemiro, en el eje, vale tanto como Neymar en la delantera, o las cabalgadas de Marcelo desde el lateral izquierdo. La defensa se completa con la competencia de dos arqueros que están entre los mejores del mundo: Alisson, de la Roma, y Ederson, del Manchester City. Quizás la única debilidad del gran favorito sudamericano sea la falta de recambio del mismo nivel que los titulares, un peldaño más abajo.

España arriba a Rusia con una generación consolidada, pero que todavía tiene techo que alcanzar. Dueña de un estilo alabado por su calidad técnica, por su vocación ofensiva y su exquisito poder de asociación, se presenta con dos volantes veteranos como líderes. Andrés Iniesta y David Silva actúan como el doble cerebro de un equipo sincronizado y adaptado al toque y al juego de espacios. La columna vertebral es envidiable, con De Gea en el arco, Piqué y Ramos como centrales, coordinados con Busquet en el control del eje. La riqueza que da el tener un estilo tan sofisticado solo presenta una falencia que se arrastra por años: la ausencia de un delantero centro puro, un goleador que se adapte a los movimientos de juego asociado que trae pelotas al área rival. Diego Costa, un hércules del gol y el más cerca de la titularidad, parece algo torpe y descolocado ante tanta sutileza. No ha sido fácil dar con la tecla. Pero tampoco ha sido un problema tan grave para el técnico Lopetegui, que cuenta con Silva como un goleador oculto.

Las figuras millennials

Kylian Mbappé se acomoda sobre la izquierda del ataque y eso produce un efecto letal. Robert Pires, eximio delantero de la selección francesa, lo describe así: “Es imparable. Nadie tiene la arrancada de Mbappé. ¡Ni Messi!”, advierte sobre esta figura de 19 años, hijo de madre argelina y padre camerunés, un maravilloso híbrido de fuerza y velocidad. Por su movilidad y atrevimiento, gana fama en el París Saint Germain y es objeto de deseo de los principales clubes de Europa. El muchacho comparte delantera con Neymar, pero no es de los que le rinda la menor pleitesía al brasileño. Fuerte de carácter y competitivo, en la selección francesa está llamado a hacer una dupla mortal junto a Griezmann.

Gabriel Jesús tenía 16 años cuando salía junto a sus amigos a pintar las calles de verde y amarillo. Cerca de iniciarse el Mundial de 2014 en Brasil, la promesa del Palmeiras cumplía con entusiasmo el tradicional ritual en su barrio de Jardim Peri, en Sao Paulo, antes de una cita planetaria. Cuatro años después, instalado en el Manchester City como campeón de Inglaterra, el delantero aparecerá en el estadio Rostov Arena como uno de los delanteros titulares más jóvenes desde que Ronaldo debutara en Francia 98. Como símbolo de la renovación emprendida por el técnico Tite, el delantero tiene números notables, ya que con nueve goles, cuenta con una marca superior a la de Neymar y Romario. Solo Pelé, con 16, es la figura inalcanzable.

Mohamed Salah está de moda. Con su velocidad, con goles decisivos, el faraón del fútbol egipcio ha llegado a ser postulado como aspirante al Balón de Oro. Sus actuaciones colosales en las etapas finales de la Champions League con los colores del Liverpool lo sitúan, a sus 25 años, a la altura de Messi por su capacidad de definición en velocidad. Eso tendrá que probarse bajo otros parámetros en el Mundial, donde no solo juega en un equipo de menor calado, sino que no gozará del ecosistema que le brinda el técnico Jürgen Klopp en Inglaterra, una estructura preparada milimétricamente para matar de contragolpe, en la que él es el definidor exquisito.

Olor a revolución

Francia es potencialmente un candidato mayor. Bajo la dirección de Didier Deschamps, el cuadro galo dispone de un armario de lujo. Griezmann, Pogba y Mbappé son estandartes de la calidad de un equipo que mezcla experiencia y juventud. Y aunque cuenta con una sólida dupla de centrales conformada por Umiti y Varanne, titulares del Barcelona y del Real Madrid, hay cierta fragilidad sicológica, un punto de relajo peligroso en encuentros de alto voltaje que le amenaza. La última alerta contundente se la dio Colombia en marzo, en el amistoso que le ganó por 3-2 en París, cuando dio vuelta un partido en el que los bleus ganaban por 2-0.

Bélgica no tiene a los mejores jugadores del mundo en cada puesto, pero en el segundo escalón de la cadena alimentaria, ahí sí aparecen nombres que merecen respeto y admiración. El arquero Curtois, del Chelsea; los volantes De Bruyne, del Manchester City, y Hazard, del Chelsea, y el goleador Lukaku, del Manchester United, presentan credenciales de equipo mayor. Es de lo que se armó el técnico español Roberto Martínez para lograr que Bélgica clasificara invicta en 10 partidos y con 43 goles. Se despidió en el anterior Mundial de Brasil en cuartos de final al perder 1-0 con Argentina. Lo menos a lo que aspira esta vez es a llegar a semifinales.

Argentina mete ruido. Sobre todo hacia adentro, hacia la propia Argentina. La expectación que provoca contar con Messi es tan grande, que persiste la autoflagelación por la final perdida en el Mundial de Brasil y en las dos Copas Américas ante Chile. Este conflicto sicológico tiene un aditivo futbolístico. Si bien el equipo que ahora dirige Jorge Sampaoli parece tan pródigo en nombres de primer nivel, como Agüero, Di María o Higuaín, es también un plantel mayor, con una media de 30 años. En los cinco finales mundiales que jugó, la albiceleste presentó una media de 24,9 en Uruguay 1930; 25,8 en Argentina 1978; 26,9 en México 1986; 27 en Italia 1990 y 28,4 en Brasil 2014. La idea de contar con una generación de futbolistas excepcionales desplegados en los mejores equipos de Europa no ha logrado un retorno en gloria futbolística para la selección. La presión propia, el manejo de su expectativa y el encaje de un funcionamiento colectivo alrededor de Messi son las claves que empezarán a despejarse cuando debute ante Islandia en el Otkrytie Arena de Moscú.

Un modesto dueño de casa

Que el arquero Lev Yashin surja como símbolo anfitrión de la cita en Rusia dice bastante también del equipo que dirige Stalisnav Cherchesov. La “Araña Negra” fue el único jugador de ese país en obtener alguna vez el Balón de Oro, en 1963, un año después de jugar el Mundial en Chile. Ahora, en un equipo modesto en figuras, sigue siendo la última línea lo más fuerte en el cuadro local. La defensa parte por su mejor soporte, el arquero Igor Akinfeev, del CSKA de Moscú. Pasar la primera ronda ya será un logro para el local, considerando que incluso cuando organizó la Copa Confederaciones en 2017 no alcanzó a superar esa fase.

La reforma del VAR

La sensación resultó muy extraña hace un año, cuando operó por primera vez. La aplicación del VAR (Video Assitant Referee) castigó el primer gol de Chile en la Copa Confederaciones de Rusia 2017 al segundo de haber sido analizado por la imagen. Y desde que se anuló la conquista de Eduardo Vargas en el debut contra Camerún, los jugadores empezaron a mirar las pantallas tras cada acción decisiva como si hubieran incorporado un nuevo acto reflejo para jugar. El soporte ha sido confirmado para esta cita por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien recalca que han bastado las pruebas realizadas para incorporar una herramienta que alimenta controversias.

La tecnología del VAR se ofrece para definir jugadas dudosas claves, como goles en posición de adelanto, penales o una falta que no se vio. Infantino da fe de que se ha probado en mil partidos, y recuerda que además se utilizó en el último Mundial de Clubes jugado en Japón, en diciembre pasado, y en recientes partidos amistosos.

“Sin el VAR, un árbitro comete un error importante cada tres partidos. Con el VAR, el árbitro comete un error importante cada 19 partidos, esos son hechos. El porcentaje de acierto de los árbitros sin el VAR es del 93%, que ya es excelente, y con el VAR es de 99%”, defiende Infantino sobre esta perestroika futbolística.

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