Vida & estilo

Francisco Bustamante recomienda

Desde hace un par de años, el artista vive en Nueva York, donde continúa ampliando su obra. Hoy prepara un documental sobre Laura Westby. Acá, elige algunas formas de disfrutar la ciudad.

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Trabajo
En mis pinturas, estoy haciendo mi propia investigación en torno a la belleza y su contraposición con lo oscuro y brutal que forma parte del ser humano. La contradicción e inestabilidad son motores que me motivan a acercarme a aquello que percibo como bello, y que no es posible de asir. En paralelo, estoy haciendo un documental sobre Laura Westby, una mujer de 74 años que lleva medio siglo haciendo bastidores para artistas, corre la maratón de NY desde que tenía 40 y canta en un coro. El tema es la resiliencia.

Copas
Dry Martini (en Hendrick’s) en la barra del Odeon en Tribeca. Excelente ambiente, luz baja. Fui la semana pasada a comer y mientras esperábamos nuestra mesa pedí uno. La barra estaba llena de gente y frente a mí, dos rusas muy guapas. Al costado otras personas. La cosa es que una vez listo el Martini me lo dejan al frente y yo pensé: a ver cómo lo saco de ahí, entre tantas personas. Y la copa estaba hasta al borde. Pese a mi mal pulso, me hice el cool, estiré el brazo y lo levanté. Todo perfecto. Pero justo me empieza una tembladera de mano feroz. Cuento corto, chorreé un tercio del Martini. Por suerte cayó al suelo, no a las rusas. También recomiendo el Cosmopolitan, receta que –dicen– fue creada en ese restaurante.

Paseo
Pescar la bicicleta e irse desde Williamsburg a Redhook, un área industrial y portuaria de Brooklyn que está atrayendo a muchos nuevos residentes (gentrification). Uno recorre Brooklyn Waterfront Greenway, que pasa por distintos puentes y parques, como el Brooklyn Bridge Park con vistas a Downtown Manhattan. Cuando llegas a Redhook, tienes el panorama de los barcos mercantes, gaviotas y uno que otro pescador asiático que con paciencia china espera su recompensa solo para saludar la captura y devolverla al agua.

Un lugar
La iglesia de Santo Tomás en la 5ta Avenida. Por dentro es espectacular, oscura y muy alta. Con unos vitrales principalmente azules que son una joya. Es agradable porque casi siempre está vacía y en silencio. Para escuchar ruido ahí dentro, hay que ir a los conciertos corales. Si no alcanza, una opción son los ensayos: generalmente practican a las cinco de la tarde los fines de semana.

Arte y comida
Dos por uno: Neue Gallery tiene una colección con varias joyas de Kokoschka, Schiele, Klimt, Nolde y mucho más. También pone énfasis en las artes decorativas de la Viena de 1900. Después de terminar de visitar la galería hay que almorzar en Café Sabarsky, en el primer piso. Buena atención, menú austríaco con notables Wurstes y muy buenos dulces para el postre.

Fin de semana
Para un sábado o domingo, el Café Colette en Williamsburg. Es rico, con buen ambiente y la clásica oferta de hamburguesa o huevos benedictinos. No muy original, pero se agradece cuando está bien hecha. Después, caminar al flea/food market al borde del East river, en Kent Av., altura N8 Street. Me acuerdo de que una vez paré en un puesto de helados artesanales. Sobre el helado le pusieron merengue y lo tostaron con un soplete: ¡una chancheria increíble!

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