Vida & estilo

Los nuevos aires del carménère

Hablamos con Marcelo Pino, elegido mejor sommelier de Chile, para conocer el trayecto y futuro de esta compleja y atractiva variedad, emblema de la viticultura local.

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El carménère, esa variedad redescubierta en 1994 en Viña Carmen, confundida hasta entonces con el merlot y extinta en buena parte del planeta, celebra el 24 de noviembre su día internacional. ¿Qué ha pasado en estos 22 años? ¿Qué hemos aprendido en el camino? Conversamos con Marcelo Pino, elegido mejor sommelier de Chile y embajador de Viña Casa Silva, para entender de qué hablamos cuando hablamos de carménère.

“Nosotros en la viña podemos dar fe del trayecto que ha recorrido la cepa en más de dos décadas. Ahora entendemos mucho más cómo trabajarla en el viñedo y en la bodega para lograr vinos más equilibrados, muy enfocados en lo que es la fruta y el carácter de la variedad. Sobre todo, cosechados en el punto exacto sin concentrarse en la sobremadurez ni en el verdor”, explica.

-En pocas palabras, ¿cuáles son las virtudes del carménère?

-Cuando se logra cosechar en el punto ideal y se trabaja de una forma excepcional en bodega, creo que puede ser un vino tremendamente explosivo en nariz, muy especiado y de mucha fruta negra. Un vino muy equilibrado, muy elegante, de mucha sedosidad en el paladar, de taninos muy finos...

“La clave es cuándo cosecharlo. Yo creo que cuando se tiene la experiencia y llegas a conocer los parámetros básicos, se pueden hacer vinos excepcionales”.

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