Vida & estilo

Buscando al monstruo de Loch Ness

El escritor y colaborador de Capital Francisco Ortega viajó al norte de Escocia a buscar a la escurridiza criatura mitológica, una obsesión que lo ha acompañado desde niño y lo llevó a navegar al lago más misterioso del mundo.

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Por: Francisco Ortega

Fort  Williams se emplaza al norte de Escocia, hacia la costa occidental, frente a Irlanda. Ciudad hermana de nuestro Puerto Williams, no solo comparten el nombre, también la casi exacta coincidencia geográfica pero en las antípodas; una en el hemisferio norte, la otra en el sur. Fort Williams se mueve y existe para administrar la boca oeste del canal de Caledonia, vía marítima que atraviesa las tierras altas de Escocia comunicando el mar del Norte con el Atlántico, cruzando tres lagos y parajes que parecen sacados de Game of Thrones. El norte escocés se parece al sur de Chile. Mucho. Los colores, las formas, los lagos son similares. Pero Chile tiene la cordillera de los Andes, y Escocia castillos y fortalezas en ruinas.

“Ese es el Ben Nevis, la montaña más alta de las islas británicas”, me cuenta Angus MacSween, propietario del hostal Braermar, donde me estoy alojando en mi periplo por las tierras altas o Highlands de Escocia. La idea fue de mi novia, que organizó el viaje a partir de conversaciones de sueños de infancia. Fue una buena idea.

El Ben Nevis es una cumbre que se eleva a poco más de mil trescientos metros de altura, menos que el Manquehue. Pienso otra vez en que Chile y Escocia se parecen, pero Chile tiene montañas y volcanes nevados y a pesar de los castillos, en la comparación el país del fin del mundo sale ganando en majestuosidad...

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