Revista Capital

Cinco tecnologías para enfrentar los desafíos en entornos urbanos

Más de 800 mil delitos, de todo tipo, han sido ingresados al Ministerio Público en Chile durante el transcurso del presente año.

Una radiografía general a la delincuencia en el país, indica que ésta se encuentra en constante evolución, en cuanto a los tipos de delitos, sofisticación, modus operandi, tipos de víctimas y delincuentes; lo que plantea importantes desafíos en materia de seguridad ciudadana.

Según Paulo Santos, Gerente de soluciones Enterprise de Axis Communications, entre algunos factores que hacen evolucionar la situación en el país, destacan el incremento en los movimientos migratorios y el tránsito internacional de personas, así como nuevas técnicas y objetivos delictuales adoptados por bandas locales.

La concentración presente en las ciudades plantea nuevas respuestas tecnológicas:

En un futuro cercano, cuando un asaltante buscado por la policía suba a un bus, su rostro podrá ser capturado por las cámaras, y las autoridades serán informadas en el momento. Las estaciones de tren y metro podrán hacer, en determinados puntos de circulación, una ronda permanente en busca de criminales sexuales o sospechosos de practicar el comercio ilegal, a partir de las fotos registradas en la base de datos. Con la misma tecnología, los estadios pueden bloquear automáticamente la entrada de aficionados involucrados en episodios de violencia. Sumando estos esfuerzos en diferentes puntos de la ciudad, la policía tendrá un amplio conjunto de datos para actuar con inteligencia y sin prejuicios.

Algunas ciudades ya cuentan con un botón instalado en postes o totems para reportar emergencias a la policía. Pero el llamado “botón de pánico” puede ser más que eso. Es verdad que es útil para evitar actos de vandalismo y otros crímenes, especialmente teniendo un operador en la central de control visualizando todo en vivo a través de una cámara de video, con un mapa de Google en la pantalla mostrando el punto exacto del suceso. Pero este intercomunicador también tiene el potencial de acercar la comunicación del ciudadano con el poder público y funcionar como un verdadero router de acceso a varios servicios; indicando a la persona la ubicación del cajero automático más cercano y hasta brindar información turística, como el camino a pie hasta un museo.

Parece de ciencia ficción. Pero existe una tecnología que puede detectar el sonido de un disparo en plena avenida transitada, un principio de tumulto en una terminal de autobuses, o cuando la vitrina de una tienda o agencia bancaria se rompe. Empresas como Sound Intelligence utilizan cámaras de Axis con micrófonos diminutos para capturar el estándar del sonido ambiente en locales abiertos y cerrados. Después de descubrir cuál es el ruido normal allí, la tecnología detecta alteraciones sonoras, tanto en el caso de una discusión en un local público (en el que las voces se van elevando poco a poco) como en el caso de rotura de vidrios y disparos (que generan una alteración brusca en el patrón). Como la analítica es inteligente, no confunde, por ejemplo, disparos con fuegos artificiales, lo que reduce las falsas alarmas.

No todas las ciudades enfrentan los mismos problemas. Algunas tienen áreas con riesgo estacional de deslizamiento de tierra. Otras, cerca de represas, pueden ser sorprendidas por un accidente. Hay comunidades ribereñas que viven atentas a la altura del agua, y hay muchos otros ejemplos. En estos casos, la alerta temprana es fundamental para salvar vidas y reducir las pérdidas financieras. En realidad, la alerta sonora anticipada puede inhibir el consumo de drogas en las calles, dispersar a jóvenes practicando actos ilícitos en plazas públicas y disuadir a los vándalos antes de que terminen de apretar el aerosol contra un monumento. En unos pocos años, será cada vez más común encontrar ciudades equipadas con sistemas de alerta sonora digital y de largo alcance, tanto para mensajes pregrabados como en vivo, incluso directamente del celular del responsable.

Imagínese ir a buscar a su hijo al colegio y percibir un dron sobrevolando la cuadra y el patio. Entrar en un condominio sin comprender qué hace ese equipo allá arriba. Ver un partido de fútbol siendo interrumpido por el aterrizaje accidental de un espía de menos de 1kg. Son situaciones preocupantes no sólo por la invasión de la privacidad, sino por el posible uso del dron como herramienta de apoyo a secuestros, atentados, captura de información confidencial y generación de inteligencia contra acciones de la policía. Después de todo, nadie quiere ver una cadena llena de presos recibiendo celulares del cielo. En el futuro, la circulación de drones en las ciudades no será desordenada. Las tecnologías ya disponibles, como de la empresa Dedrone, permiten usar una cámara para detectar la presencia de un drone y, lo que es todavía más importante, asignar en el instante el punto exacto desde el cual está siendo controlado.