Vida & estilo

Algo parecido a volar

El parapente agarra vuelo en Santiago y algunas regiones del país. Aquí, las recomendaciones y lugares óptimos para practicar este deporte.

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Chile es considerado un país privilegiado para la práctica del parapente. La cordillera, pero más que todo sus costas, lo convierten en un spot ideal para dejarse llevar por el viento. Cada día son más los que se aventuran a lanzarse en este vuelo. Los lugares más buscados por los expertos son Iquique, Santiago, que permiten hacer trayectos más largos, y la costa de la Región de Valparaíso.

Para tener en cuenta

En Chile, el parapente es considerado como deporte aventura y posee el respaldo de la Asociación Chilena de Vuelo Libre y la Federación Aérea de Chile. Asimismo, la práctica del parapente en Chile está regulada por la Dirección de Aeronáutica Civil DGAC. Los pilotos deben rendir un examen práctico y teórico para obtener su credencial.

Experiencia

Si la idea es solo probar qué se siente la experiencia, el vuelo biplaza es la mejor opción. Se realiza con un parapente de dimensiones especiales, que permite transportar a dos personas sentadas en arneses donde van el instructor y el pasajero. El precio depende del tiempo de vuelo: 15 minutos (entre 40 mil y 50 mil pesos); 20 minutos (50 mil y 60 mil pesos) y 30 minutos (60 a 70 mil pesos).

Curso

Si el plan es tomar el taller completo para aprender a volar solo, hay varias escuelas que imparten cursos de iniciación. Pero no es llegar y volar, hay que tener tiempo y dedicación. Hay una parte teórica importante que consiste en: conocer bien todas las partes y piezas que componen el equipo, además de estudiar las bases de la meteorología, la aerología y la aerodinámica. La parte práctica incluye, al menos 20 vuelos de alrededor de un minuto para practicar el despegue, levantar el parapente, los tipos de inflado de la vela y el aterrizaje. Después viene el intento de permanecer volando solo por más de 15 minutos, hasta llegar al menos a 30 minutos.

Al término del curso, por lo general, es la misma escuela la que realiza los trámites para la obtención de las credenciales con la Asociación Chilena de Vuelo Libre, la Federación Aérea de Chile y la DGAC. En esta última, los alumnos deben rendir un examen teórico en el cual, si obtiene un 70%, es aprobado y se le otorga la credencial de operador de ultraliviano habilitado en parapente.
Precio del curso: entre 350 y 500 mil pesos.

Comprar

La demanda de parapentes en Chile es baja. Arturo Valls explica que a lo más se venden unos 70 a 80 al año, por lo que, por lo general, se compran por encargo. Hay varias marcas. Algunas de las más conocidas son Ozone, Supair, Advance, Niviuk o Swing.
Los precios bordean los 2.000 euros en promedio, solo la vela. El equipo completo, entre 3.000 y 3.500 euros.

Zonas de vuelo (aprobadas por la DGAC)

Arica: La Escuela, Alfredo Gardilcic y Corazones
Iquique: ciudad de Iquique, caleta San Marcos, este de Palo Buque, Pisagua.
Antofagasta: cerro 1.200, Rinconada (La Portada), Pimpineles, Las Arañas, Llacolén, Paposo (Tal-Tal).
Calama: Calama I, Calama II y cerro Negro.
La Serena: caleta Hornos, Brillador, cerro Grande, Tambillos.
Litoral central, V Región: Maitencillo Aventura, Maitencillo Aire Libre, Concón, El Yeco, Mirasol.
Santiago: La Pirámide, Blackpark, Colina, cerro Pochoco, Las Vizcachas, cuesta Barriga, Lo Prado, Batuco.
Rancagua: cerro Chacón, El Guindal.
Concepción: Coliumo, playa Blanca, playa Tomé, Poblaciones de Chile.
Temuco: cerro Mariposa, cerro Challupén, mirador Maule.
Pucón: playa Grande.
Valdivia: San Ignacio.

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“El mejor viento es el laminar”

Arturo Valls, piloto de parapente desde 1992, instructor desde 1995 y quien hizo el curso de reinstrucción al ex presidente Sebastián Piñera hace 11 años con su escuela Parapente Aventura en Maitencillo, dice que Chile “tiene condiciones increíbles para este deporte, porque estamos llenos de cerros y tenemos mucho borde costero”. A la hora de aprender a volar, explica que el mejor viento es el laminar. “Es el más sano, el más estable, porque la oscilación es poca, lo que permite un vuelo suave, con poca diferencia de altura entre la alta y la baja”. Para un principiante, agrega, este es el mejor viento: “Nadie te va a enseñar a nadar en el mar con marejadas”.

También, dice que siempre es importante chequear que la escuela que imparte el curso o que ofrece el vuelo biplaza sea una institución idónea, con sus credenciales al día.

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