Vida & estilo

Cinco parrillas para adelantar el 18

Aunque nos encanta la carne asada, a la hora de salir a comerla fuera de casa no es llegar y entrar al primer boliche con los fuegos encendidos. Luego de mucho probar, dimos con las cinco mejores parrillas en Santiago.

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Por Álvaro Peralta Sáinz
Fotos: Verónica Ortíz

La superioridad del Happening

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Casi como en una obsesión personal, durante los últimos cuatro o cinco años le he preguntado a argentinos y uruguayos residentes en Santiago cuál es –a su juicio– la mejor parrilla de la capital. En honor a la verdad, debo decir que la gran mayoría me ha dicho que su favorito es el Happening. ¿Será para tanto? Yo creo que sí, porque este restaurante hermano de los que existen en Costanera y Puerto Madero en Buenos Aires trabaja de una manera superior a la media. Y no me refiero a la media de las parrillas santiaguinas, sino que a la media de las parrillas que ahora gustan de llamar “premium”. En el Happening hay excelentes materias primas, más parrilleros y mozos con experiencia, lo que da como resultado que la atención sea siempre eficiente y –lo más importante– que la carne llegue en el punto que se solicita. A eso hay que sumar un local amplio y acogedor (y al que se puede llegar hasta en Metro, lo que invita a relajarse con el vino), una muy variada carta de tintos y blancos y un flan casero que obliga a pedir postre aunque uno se haya comido media vaca. Y a la hora de ordenar, no tengo dudas de que su asado de tira especial (en que la carne va a lo largo del hueso) debe ser de lo mejorcito que se puede encontrar en las parrillas de Santiago.
Apoquindo 3090, teléfono 22332301, Las Condes.

La tradición de Don Carlos

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Carlos Sampieri fue un argentino residente en Chile, que en 1985 se aventuró en el negocio de las carnes a la parrilla tan sólo con los conocimientos que su nacionalidad le daba. Es decir, el hombre se manejaba con los fuegos. Así, partió con el recordado Che Carlos de la Ruta 5 Sur a la altura de Buin. Luego vendría, en 1990, el Don Carlos en la calle Augusto Leguía; con una calidad de cortes y servicio que hasta ese momento prácticamente no se conocía en Chile, y donde se podría decir que comenzó su romance con los ejecutivos del barrio El Golf y Sanhattan, que hasta ahora lo tienen entre sus preferidos a la hora de almuerzo. Por lo mismo, tras abrir un par de locales más hacia el oriente (muy recordado es el que estaba en Padre Hurtado con Kennedy, frecuentado en sus días por muchos dirigentes y jugadores de fútbol, y que se quemó en 2007), a fines de la década pasada volvió al barrio, esta vez a la calle Isidora Goyenechea. Y aunque Samperi ya no está (falleció hace un par de años), sigue funcionando muy bien, con sus salones amplios y una parrilla (también a gas) en la que se manejan muy bien los puntos de cocción. ¿Qué comer en el Don Carlos? Estando en un lugar con tantas evocaciones argentinas, yo no dudaría en pedir su bife de chorizo. No hay riesgo de equivocarse.
Isidora Goyenechea 2895, teléfono 22327144, Las Condes.

La conveniencia de La Hacienda Gaucha

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Tal como sucede a la hora de desgustar diversos tipos de comida en Santiago, si se quiere comer buena carne a la parrilla no queda otra que meterse la mano al bolsillo, porque las “picadas” de este tipo de preparaciones dejan bastante que desear. Por lo mismo, no diremos que La Hacienda Gaucha es una “picada”. Sin embargo, es bueno destacar que en este lugar –con casa matriz en Vicuña Mackenna a pasos de Plaza Italia y una sucursal en lo que antes fue el Cine Pedro de Valdivia– se puede encontrar una buena relación precio-calidad. Así, con detalles como los mozos que llevan pañoleta al cuello y que apenas uno se ubica en una mesa le dan la bienvenida con un par de empanadas de carne, los fogones a la vista o los muros adornados con cabezas de novillos embalsamados; está claro que en La Hacienda nos quieren transportar por un rato a esas antiguas parrillas del centro de Buenos Aires. Las carnes son de primera y andan bien con los puntos de cocción (eso sí, conviene insistir bastante a la hora de ordenar). Lamentablemente la carta de vinos no es tan generosa ni variada como en otros locales, pero digamos que se defiende. En resumen, un lugar que sin gastar demasiado no defrauda. Y un dato: su costeleta de lomo vetado es única en Santiago. Por lo mismo, es la excusa perfecta para conocer o volver a visitarla.
www.lahaciendagaucha.cl

La bien ganada fama del Cuerovaca

Carnes_cuerovaca
Se podría decir que el paseo El Mañío ha estado marcado a fuego por la presencia de esta elegante parrilla desde hace ya quince años. Mal que mal, uno de los primeros locales que comenzó a dar que hablar en este sector de Vitacura fue precisamente el Cuerovaca. El responsable de esto es Juan Gabler, un ex arquitecto y ex vegetariano que desde los inicios del local ha comandado este restaurante de carnes que fue el primero en romper con un paradigma del rubro, porque en vez del tradicional carbón utilizan una parrilla a gas que diseñó el propio Gabler. Y el resultado no es desdeñable. Cuentan con una amplia carta de vinos (tanto por botellas como por copas) con –era que no– una predominancia en los tintos. Y aunque a veces cuesta encontrar una mesa si no se tiene reserva, suele ser por las noches de semana cuando funcionan a máxima capacidad. “Se usa mucho para ir a celebrar tras hacer un buen negocio”, afirma un muy carnívoro ejecutivo de una trasnacional que asegura que “se come tan bien en Cuerovaca que es mejor dejarlo para comer una vez que firmaste un buen contrato, porque discutir o estar tenso con comida tan rica no vale la pena”. Ahora, si me obligan a quedarme con un corte de este lugar, prefiero el vacío. Blando, de gran sabor y muy jugoso. ¿Qué más se puede pedir?
El Mañío 1659, teléfono 22063911, Vitacura.

El discreto encanto de La Bifería
Mientras muchas parrillas de la capital tienen la legítima aspiración de parecerse lo más posible a sus homólogos bonaerenses –tanto en estética como en calidad de sus carnes y servicio–, en este local que abrió sus puertas en 2010 la cosa es un poco distinta. La Bifería es un recinto que cuenta con un salón principal de tamaño mediano y dos terrazas (interior y exterior) más bien pequeñas. Si a eso agregamos que el local es un pelín oscuro y que la parrilla no está a la vista, un peatón poco observador podría pasar por fuera y, tranquilamente, pensar que se trata de un restaurante de cualquiera otra especialidad o incluso un bar. Pero no es así, porque La Bifería es un restaurante de carnes y de los buenos. En su carta ofrecen prácticamente todos los cortes clásicos de la parrilla argentina, además de una acotada pero sabrosa selección de interiores y embutidos. Junto a ellos, una gran carta de vinos y espumantes, además de una barra en la que se nota se preocupan por los cocteles y un servicio que si bien tuvo algunos ripios durante los primeros meses de funcionamiento del restaurante, ahora está más que fluido. Y aunque el fuerte de la carta de La Bifería es el vacuno, a la hora de recomedar uno de sus cortes yo me voy a ojos cerrados por su cuadril de cordero, que en buena hora sus mozos recomiendan comer “más bien rosado”, para así no perder su sabor y jugos. O sea, hay que hacerle caso al garzón. •••
Pedro de Valdivia 065, teléfono 22314677, Providencia.

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  • Max Correa

    Por mi experiencia, creo q el Ox es superior a la Bifería y debiera en este grupo.