Vida & estilo

De Huilo Huilo a Valdivia… corriendo

Durante cuatro días, medio centenar de corredores participaron en la carrera de trail running Zolkan 4 Days by Ford. Una experiencia única de 90 kilómetros (con más de 9.600 metros de desnivel acumulado) que incluyó internarse por la selva patagónica, cruzar ríos, escalar volcanes y compartir historias inolvidables.

Por: Carla Sánchez M.

Una de las (des)ventajas de correr es que uno siempre quiere más. Partes por aventurarte en 10K, luego sientes que no es suficiente y te preguntas ¿por qué no 21K? Y si ya sobreviviste a media maratón, lo lógico es seguir con una entera. Y así entras en una espiral que, a la gente que no corre, le cuesta entender. Cuando ya las maratones te aburren –o simplemente quieres probar algo distinto– te tientas con las ultra (más de 42K), las que generalmente no son en calle. Y si quieres combinar el correr con pasarlo bien, qué mejor que una carrera en etapas…

Junto al director de revista Capital, Roberto Sapag, fuimos invitados a participar como dupla mixta en Zolkan 4 Days by Ford. Una carrera de cuatro días, que recorre Chile de manera transversal. De cordillera a mar. Cada etapa consta de un recorrido de entre 20 y 30 kilómetros, con desniveles de entre mil y dos mil metros. Rutas que suben a volcanes, atraviesan ríos, se internan en los bosques y llegan hasta la playa. Al final de cada trayecto, los corredores llegan a un campamento con sistema todo incluido. Incluso masajes. Algo que se agradece cuando tus piernas han sufrido la carga de varias horas corriendo.

Día 0

La tienda Zolkan en Valdivia fue el punto de encuentro de todos los corredores. Aquí partió el movimiento. Bolsos apilados en el suelo, saludos entre los corredores –el trail running es un deporte en el que todos se conocen– y una que otra compra de último minuto: geles energéticos, pastillas de sal para evitar los temidos calambres o por qué no un par de zapatillas extra, que nunca están de más.

Una vez que el grupo está completo –51 corredores participaron en esta versión, de los cuales casi el 30% era extranjero– un bus nos lleva al Canopy Village, de la reserva biológica de Huilo Huilo. Un lugar mágico donde los distintos domos donde pasamos la primera noche están conectados por puentes colgantes.

En este lugar en medio de bosques milenarios, recibimos un bolso para echar nuestras pertenencias –el cual era trasladado en cada etapa por la organización– y el kit de competencia.

“Voy a ser sincero. En algún momento pensamos en no realizar la carrera por los incendios forestales que está viviendo nuestro país. Y nos preguntamos si efectivamente vale la pena hacer esta carrera cuando Chile se está quemando”, dice en la bienvenida Rodrigo “Canuto” Errázuriz, socio de la agencia deportiva No Limits, que organiza la carrera. Los corredores miran impactados mientras devoran su lasaña (en este tipo de carreras la ingesta de carbohidratos antes de correr se agradece). “Finalmente decidimos hacerla, pues el país tiene que seguir adelante y el no cumplir con el compromiso va a afectar a la comunidad local que nos presta los servicios para que este evento deportivo sea posible. Cuando terminemos la carrera, veremos la forma concreta en que todos podamos contribuir”, agregó Errázuriz.

Los incendios obligaron a modificar la ruta del día uno y del día dos. Algo que a veces pasa en este tipo de carreras, que dependen del clima y de las condiciones geográficas, entre otras cosas.

Día 1

El primer plato de la segunda versión de Zolkan 4 Days by Ford (la primera fue el 2016 y el recorrido fue desde Farellones hasta Maitencillo) fue sin duda el más duro de todos: una ruta entre Huilo Huilo y la playa de Choshuenco, de 26 kilómetros con un desnivel positivo (y negativo) de aproximadamente 1.800 metros (más que el cerro Manquehue, para tener una comparación).

Partimos internándonos por caseríos de comunidades indígenas para avanzar por la selva patagónica, con ese verde intenso que atrapa y cruzar ríos. Poco a poco, las piernas iban agarrando ritmo hasta que se topaban con ríos que había que cruzar (zapatillas mojadas, nada que hacerle). Pero en las subidas es difícil correr. Además, siempre hay que pensar que quedan varios días, por lo que hay que dosificar. Nuestra estrategia fue correr cuando se pudiera, es decir, meterle firme en los planos y las bajadas. Las subidas hacerlas caminando, a ritmo rápido, no en modo turista.

A medida que aumentaba la altura, los paisajes iban cambiando. Abandonamos el verde para adentrarnos en la montaña. Pura piedra volcánica con el imponente Mocho de Choshuenco mirándonos mientras nos acercábamos a él. Y como premio una espectacular vista a los lagos Pirihueico, Neltume y Panguipulli.

“Subí con poca agua. Me confié. Fue un error”, confiesa Rodolfo Pre Díaz, corredor chileno que ha participado en una de las pruebas más duras que existen en el trail running: 160 kilómetros. Y no precisamente en etapas. A diferencia de las maratones en calle, las carreras de aventura son de autoabastecimiento: el corredor debe llevar la comida que necesitará en ruta (barras, frutos secos, geles o lo que quiera comer) y agua. Hay puntos de abastecimiento cada cierto número de kilómetros, pero al ser lugares poco accesibles no hay que confiarse.

“Me costó la parte del volcán porque tenías que correr de lado y se te metían piedras en las zapatillas. Venía mal pero después me recuperé”, comenta el valdiviano Rodrigo Puchi, otro de los participantes y uno de los organizadores de la próxima carrera que promete en el sur: Valdivia Torrencial.

Los primeros en cruzar la meta fueron el chileno Francisco Pino (28 años) y Sebastien Chaigneau (44 años), el atleta del equipo internacional de The North Face, con un tiempo de 2 horas 26 minutos. Una contienda por el primer lugar que se repitió todos los días, pero que más de una vez terminó con los dos exhaustos cruzando la meta de la mano.

“Esta carrera es más que una competencia: es una invitación a vivir una experiencia, donde compartes durante cuatro días con gente de todas partes del mundo y corredores de elite, con quienes terminas corriendo 90 kilómetros juntos”, explica Juan Carlos Politis, de No Limits...

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