Tesla acelera - Revista Capital

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Tesla acelera

Elon Musk, el “Steve Jobs” de la industria automotriz, quiere masificar el mercado de los autos que se “enchufan”. Un viaje que empezó en 2003 en California y en el que acaba de apretar el acelerador con la liberalización de las patentes de sus modelos. Chile, todavía no está en sus radares, pero ya hay un par de Tesla S circulando en las calles de Santiago.

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Por Carla Sánchez Mutis

Tesla

Si fuera una enfermedad, Elon Musk sufriría de “detallismo”. El dueño de los autos eléctricos Tesla, el “Steve Jobs” de los automóviles, dirige personalmente el diseño de cada uno de los productos que fabrica. El millonario, que acaba de donar 1 millón de dólares al museo del inventor Nikola Tesla –de quien adoptó el nombre para sus autos– trabaja más de 100 horas semanales. La mayor parte del tiempo está en la oficina de SpaceX, su agencia espacial privada que desarrolla cohetes y naves espaciales y que ya firmó un contrato con la NASA por 2 billones de dólares.

Pero si no está con la cabeza en Marte, una de sus obsesiones, está pensando en sus modelos 100% eléctricos, que se enchufan a la corriente igual que un secador de pelo.

“Cada coche que sale de la fábrica tiene que ser perfecto. Los sábados me dedico a pasear por la línea de montaje recordando a los empleados la importancia de ser perfeccionistas en cada fase del montaje”, declaró el sudafricano Musk al sitio Autoblog.
El chileno Jaime Andaluz es uno de los 8 mil empleados que tiene el fabricante Tesla. Ingeniero civil industrial y MBA en la Universidad de Duke, sabe que su jefe del que adoptó el nombre para su empresa, es exigente. Lo ve poco, pero cuando Musk se pasea por las oficinas de Palo Alto, se percibe en el ambiente. “El otro día estaba indignado porque en la sala de reuniones no había cable de alta definición. Alegaba y decía ¡Esto no es excelencia!”, relata al teléfono desde California.

Silenciosos. Ésa es la primera característica que llamó la atención del chileno Andaluz sobre los autos Tesla, cuya transmisión, a diferencia de los convencionales, se controla de manera instantánea, a la velocidad de la luz: “Aceleras y no se escucha nada. Es como el auto del futuro. Tiene una pantalla gigante en el tablero que entrega toda la información del auto, así como también la distancia a la próxima súper estación donde cargas gratis tus baterías. Te puedes quedar en pana, claro, pero hay que ser bien pavo, porque el auto te avisa cuánta batería te queda, igual que tu celular”.

En California, es común ver al Tesla S, elegido el 2013 como el World Green car of the year,  circulando por las calles. Es un sedán con capacidad interior para cinco adultos y dos niños, alimentado exclusivamente por electricidad y con una autonomía de 480 kilómetros, la mayor del mercado. Es un auto rápido, con una aceleración de 0 a 100 kilómetros en 5,6 segundos, y que llega a una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora. Está formado por miles de baterías de iones de litio, las cuales están dispuestas debajo del auto. Su precio ronda los 50 mil dólares, unos 28 millones de pesos.

“Cerca del 70% de las ventas son aquí y en Nueva York”, comenta Andaluz. Repartidas por la ciudad están las súper estaciones, donde los autos se “enchufan” para cargar sus baterías. Una media carga demora 20 minutos. En abril de 2014, Tesla contaba con 86 estaciones de recarga rápida en Estados Unidos, instaladas por Solar City, la empresa que suministra electricidad renovable y que preside el propio Musk. Ello hizo posible los viajes entre la costa este y la oeste.

En el corto plazo, Chile no está en los planes de Tesla. El desembarco en Sudamérica, se espera en Brasil en un par de años más. Por ahora, el equipo de Musk está concentrado en China, mercado en el que ya están entregando los primeros pedidos.

La presión en los cuarteles de Tesla es alta. Producen casi 700 autos a la semana. Y la meta es alcanzar las 1.500 unidades la primera semana de septiembre, según confidencia el chileno.

Los resultados no han sido del todo buenos. Si el primer trimestre de 2013 mostraron por primera vez resultados positivos, en igual período de este año registraron pérdidas por 50 millones de dólares, pese a haber vendido más de 6.400 unidades del Tesla S, incluso más de lo previsto. Pero Musk no se detiene. El motor sigue en marcha.

 

Sin patente

En junio pasado, Musk, elegido por la revista Time como uno de los 100 personajes más influyentes del mundo, sorprendió al mercado automotriz al anunciar que Tesla, nacida el año 2003, liberaba las patentes de sus autos. En pocas palabras, puso a disposición del mundo la “receta” de fabricación de sus modelos, algo que de todas formas, se podría lograr con ingeniería reversa. Pero ahora será más fácil: al tener los datos técnicos, cualquiera los puede fabricar.

Un anuncio que se suma a la creación de una “gigafactoría” para fabricar baterías en Estados Unidos. Una pieza clave en el engranaje del futuro de la compañía en el largo plazo, ya que permitirá bajar el precio de los autos eléctricos, hasta ahora, según los expertos, la principal barrera de su masificación.

“Cuando empecé con mi primera compañía, Zip2 –que gestionaba sitios web y que vendió en 300 millones de dólares a Compaq Computer– pensé que obtener patentes era bueno y trabajé duro en ello… Hoy en día creo que sólo sirven para sofocar el progreso, afianzar las posiciones de las grandes corporaciones y enriquecer a los abogados”, escribió Musk en el blog de Tesla el 12 de junio pasado.

La movida estratégica de la empresa, que cotiza en bolsa desde 2010, apunta a acelerar el mercado de los autos eléctricos. Unir fuerzas. Actualmente, y como señala el mismo Musk, las ventas de estos modelos representan menos del 1% del sector automotriz. “Nuestra verdadera competencia no es el pequeño goteo de coches eléctricos que se producen, sino que más bien la enorme avalancha de coches de gasolina saliendo de las fábricas del mundo todos los días”, agregó el millonario.

Arrancar motores no ha sido fácil para Tesla. En 2006 debutaron con su primer modelo: el Tesla Roadster, un deportivo eléctrico con techo desmontable, con una autonomía de casi 400 kilómetros y un precio que bordeaba los 75 millones de pesos. Hasta 2012 se vendieron cerca de 2.400 unidades en el mundo. Y el propio Musk reconoció que los años 2007 y 2008 fueron particularmente malos para la compañía y que estuvieron a punto de cerrar.

Más allá de los flashes, las comparaciones con el superhéroe Tony Stark y su cameo en la película Iron Man 2, Musk sabe que no tomó el camino fácil. Como dijo en una entrevista a Tech Crunch: “Ser emprendedor es como comer vidrio molido y enfrentarse al abismo de la muerte”.

Por años, el empresario sostuvo el peso de la compañía en su propia espalda. Mal que mal vendió Paypal, el sitio web de pagos online, a Ebay en 1.500 millones de dólares en 2002. Pero no fue suficiente. El verdadero respiro financiero, que salvó a Tesla de la quiebra, vino en 2009. Daimler AG, el fabricante de Mercedes Benz y Smart, entre otros, invirtió 50 millones de dólares en la fabricante eléctrica a cambio de acciones de la compañía. Ello, sumado a un crédito por 465 millones de dólares del Departamento de Energía norteamericano, le permitió fabricar su nuevo modelo: el popular Tesla S.

Otro de los acuerdos que consiguió fue con Toyota. En 2010, la nipona compró varias acciones de la compañía a cambio de la colaboración de Tesla en algunos modelos, como el Toyota Rav4 EV.

 

¿Tesla en Chile?

Por las calles de Santiago ya circulan dos modelos Tesla. Uno de ellos lo tiene Juan Oehninger, dueño de Lujo Leasing, una empresa de transporte de autos premium.

Y hay otros que se han tentado con la idea de traer a Chile uno de estos modelos. Jorge Errázuriz, socio de BTG Pactual y Andrés Navarro, dueño de Sonda, tantearon la posibilidad. De hecho, Errázuriz le pidió a Oehninger arrendarle su Tesla. “Me dijo que sí, que ningún problema, pero con su chofer. Hasta ahí no más llegamos”, cuenta el fundador de Celfin, quien agrega que finalmente desechó su idea. “Importar un auto es muy complicado. Y en este caso particular, se dificulta porque además tienes que hacer una inversión para la recarga, ya que no puedes enchufarlo a cualquier salida de corriente de tu casa. El tema del servicio técnico también es complejo. ¿Si el auto falla, tienes que mandarlo a Estados Unidos para que lo arreglen?”, se pregunta Errázuriz, quien está seguro de que de aquí a 5 años, el mercado de los eléctricos se va a masificar.

Por las calles de Santiago ya circulan dos modelos Tesla. Uno de ellos lo tiene Juan Oehninger, dueño de Lujo Leasing. Pero hay otros que se han tentado con la idea: Jorge Errázuriz y Andrés Navarro tantearon la posibilidad de importar uno de sus modelos.

¿Cuál es la gran barrera para alcanzar la mayor popularidad? Errázuriz lo resume en dos palabras: el alto precio y Detroit, la cuna de los autos a gasolina.

Un alto ejecutivo automotriz coincide con él: “Tesla amenaza la existencia de la red de distribución. Se salta a los concesionarios, al poner en contacto directo al cliente con el consumidor. Además, es una tecnología cara que requiere de subsidios”.
“¿Has visto el documental Who killed the electric car?, de Sony?”, pregunta Carlos López, el presidente del Club de Autos Eléctricos en Chile, quien tiene un Chevrolet Volt que carga todas las noches en su casa. El reportaje indaga en las razones del fracaso de los EV1 de General Motors, un auto de dos puertas con look futurista que se produjo en los 90 tras la orden de comercialización de vehículos no contaminantes por la crisis de contaminación que vivía California. Años más tarde –y por “extrañas circunstancias”, como explica el documental– los autos terminaron apilados y destruidos.

En el corto plazo, Chile no está en los planes de Tesla. El desembarco en Sudamérica, según Andaluz, será en Brasil “en un par de años más”. Por ahora, el equipo de Musk está concentrado en China, mercado en el que ya están entregando los primeros pedidos. Un desafío nada de fácil, ya que se han topado con más de un detalle. “Como en China mucha gente tiene chofer, estamos modificando los asientos traseros de los autos, que por lo general no son tan cómodos”, comenta Andaluz.

El sueño de Obama de tener 1 millón de autos eléctricos para el 2015 está lejos de concretarse. Aún así, los planes de Musk son ambiciosos. Quiere montar su propia fábrica en el gigante asiático. También pretende construir una gran red de súper cargadores en Beijing y Shanghai. Todo eso, mientras afina los detalles de lo que será la comercialización del Tesla Model X, el primer crossover “alas de gaviota” de la familia eléctrica, que pese a que aún no se fabrica ya tiene cientos de reservas que se entregarían recién el 2015. Una inversión por cientos de millones de dólares. Algo a lo que Musk está acostumbrado. •••

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  • Cesar

    Interesante propuesta esta de Musk, en mi opionion, controvertida en dos aspectos: a) El uso de la marca Tesla, un revolucionario de su tiempo, que con la masificacion de sus inventos habria cambiado la historia de las fortunas que conocemos, como la de JP Morgan, por ejemplo, ademas, del modelo Tesla (Nicola), de extraccion y transporte de electricidad gratis. b) Musk, no compite contra los fabricantes de automoviles del mundo, sino contra los poderes que manejan los combustibles fosiles, osea los que controlan el “motor del mundo”.