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Bienvenido, te encuentras en Inicio Calling from London Contra la pared: Monserrat Nicolas |
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Artículo correspondiente al número 282 (13 al 26 de agosto de 2010)
Es una de las plumas más afiladas de la farándula del análisis político. Irreverente y genial, con agenda feminista y liberal, Montserrat Nicolas -alias curvas políticas- dispara desde Washington DC.
– ¿Te digo Curvas o Montserrat? ¿El personaje de la primera se ha comido a la segunda?
– Mi nombre es Montserrat y soy una persona de carne y hueso. Me imagino que te refieres a mi blog y a la percepción de que existe un personaje que emana desde esa actividad, separado de mi persona. No lo creo, porque no escribo ficción. Ahora, la imagen es otra cosa y, como sabes, la imagen es lo que cada uno quiere que sea.
– Entonces, Montserrat, evaluación express del gobierno: ¿crees que efectivamente hay una dicotomía entre hacer bien la pega y saber comunicarla?
– Si se trata de una empresa, claro: puedes tener un buen producto y no vender, lo cual tiene todo que ver con el marketing. En el caso de las políticas públicas, no. Si haces bien la pega el impacto es directo (aunque a veces, no inmediato) en la sociedad. Usualmente, se utiliza el marketing político cuando no existen tales habilidades. O sea, si te dedicas como gobierno a quitarle beneficios a la ciudadanía, no importa si la estrategia comunicacional es efectiva o no. Igual, la percepción será negativa. El gobierno del presidente Piñera es tan contradictorio, tanto en su mensaje como en terreno. Piñera fue electo para tareas específicas y por su destreza gerencial. Hasta ahora, aún no hemos visto nada de eso.
– ¿Y al amigo ME-O? Lo apoyaste incluso desde su comando. ¿Le ves futuro a su PRO?
– Hay una sed tremenda por participar en política. Y creo que el PRO o cualquier agrupación que tenga arraigo en la sociedad civil son vehículos necesarios para mejorar las condiciones del país. Ahora, como sabes, cuando los movimientos se institucionalizan siempre caen en la jerarquización, lo cual le quita energía a las propuestas. En el caso de Marco, prefiero no opinar, por respeto profesional y personal.
– ¡Qué respetuosa! Yo te hacía más venenosa. Oiga, ¿cree que la sociedad chilena es más conservadora que liberal, o a la inversa?
– No soy serpiente, querido. Creo que la sociedad chilena es profundamente suelta, o sea, liberal, pero el yugo del sistema de valores nos obliga a comportarnos conservativamente. Más por miedo que por otra cosa: miedo de perder la pega, miedo del qué dirán, miedo de no tener éxito en la vida (el exitismo chileno es inaguantable), miedo de perder el control. Claro, tiene todo que ver con que aún la mayoría sobrevive en Chile y no vive. Triste, ¿no crees?
– Tristísimo. A todo esto, ¿le falta sensualidad a la política chilena? ¿Veremos tu escultural silueta en los pasillos del Congreso algún día?
– La politiquería se hace mayoritariamente a punta de conversas entre un grupete de machos que dejan mucho que desear. Y justamente porque es a puertas cerradas, pactos escondidos y arreglines truchos, no hay sensualidad alguna. No importa qué le hagas: es fea en esencia. Una forma anti lúdica que debe morir. Y no me interesa ser candidata a nada. Soy demasiadamente floja. Y no me gustan las tiaras. Y de escultural no tengo nada. ¿Viste? La imagen es lo que tú quieres que sea. Pura fantasía, Bellolio.