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Artículo correspondiente al número 261 (17 de septiembre al 1 de octubre 2009)
De la mano del mismo creador de una serie ícono de los 80 aparece, al fin, un drama legal de calidad: Raising the barg. Muy distinto a Ally Mcbeal. Por Federico Willoughby Olivos.
Entre de los subgéneros televisivos, uno de los más interesantes es, por lejos, el drama legal. Es más, si en esta década los tubos catódicos han sido casi exclusiva propiedad de los doctores (gracias a series como ER, Dr.House, Grey`s Anatomy, por nombrar solo algunas), el verdadero legado que dejaron los ochenta en cuanto a televisión fue descubrir que el sistema de justicia norteamericano, y en especial las cortes, son perfectos para recrear y amplificar los dramas. Y este conocimiento vino de la mano de una serie en particular: Se hará justicia.
La idea de la producción, creada por Steven Bochco, era simple: revisar la vida y obra de un grupo de abogados que vivían en Manhattan y lidiaban con los más increíbles casos. Eso, más la adrenalina de la corte mezclada con las hormonas de los propios miembros del bufete, la convirtió en un imperdible. Además, el Manhattan de fines de los ochenta (lugar y época en que se ambientaba la serie) era aspiracionalmente el lugar donde todo Chile quería ir.
Se hará Justicia bien podría haber tenido en alguno de sus capítulos como protagonista a Gordon Gekko, el inescrupuloso banquero de Wall Street –en la cinta de Oliver Stone- que durante muchos años sirvió de alter ego a Andrés Benítez en sus columnas para El Mercurio. Pero algo pasó. Toda esa efervescencia legal dentro de la TV se perdió y terminó habitando en registros más propios de la comedia (por ejemplo, en la detestable Ally Mcbeal) o bien criminales (La Ley y el Orden en todas sus encarnaciones), pero lejos de la impronta legal/hormonal de Se hará Justicia.
Así fue el asunto hasta el año pasado, cuando el propio Steven Bochco decidió volver a probar suerte con los abogados y para eso se junta con el canal TNT y desarrolla Raising the bar, que es casi el trasplante de Se hará Justicia a nuestro siglo. Le agregó, por supuesto, un par de elementos que se agradecen: en esta versión no se trata de abogados expertos con años de circo, sino de tipos jóvenes, tratando de hacer carrera, que terminan el día siempre tomando cerveza en el mismo bar. Y si en los ochenta el tema personal era el materialismo -conseguir el millón de dólares antes de los 40-, hoy el tema va más por el idealismo, por vivir con poco pero ser feliz. OK, más inocente y todo, pero bastante efectiva. Como bonus hay que agregar que la serie está protagonizada nada menos que por Mark Paul Gosselaar, la estrella detrás de la serie juvenil Salvado por la Campana y posteriormente de NYP Blue.
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