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Extrañas criaturas

Artículo correspondiente al número 264 (30 de octubre al 14 de noviembre de 2009)

 

¿Más chupasangres en la pantalla chica? Vampire diaries o los afilados colmillos de lo que pudo haber sido Dawson´s Creek. Por Federico Willoughby Olivos.


La primera lectura que uno hace cuando se entera de que van a estrenar una serie de vampiros adolescentes es pensar que era inevitable que el éxito de la película Crepúsculo (basada en la saga de libros de Stephanie Meyers) llegara a la televisión. Es cierto: el año pasado HBO estrenó True Blood, una mirada más adulta al fenómeno de los chupasangres, pero no dejó de ser decepcionante que la serie de Alan Ball no lograra convertirse en el indispensable proyecto que esperábamos.

Y por eso, porque Meyers recaudó en el cine ciento de millones de dólares y porque actualmente todo lo que huele a vampiro se vende como pan caliente, es que uno intuía que en cualquier momento aparecería en la televisión una serie como Vampire Diaries. La premisa es simple: se trata de la historia de dos vampiros hermanos (uno es bueno y el otro, muy malo) que pelean por el interés de una joven adolescente en un pueblo perdido de Estados Unidos.

Eso, más canciones de The Raconteurs, Placebo o MGMT y una dirección de fotografía obsesionada por imitar los códigos visuales impuestos por Crepúsculo, obligarían a no darle ni siquiera el beneficio de la duda a la producción (en especial, los que queremos respirar un poco antes de que salga Luna Nueva, la segunda entrega cinematográfica de los libros de Meyers).

Pero, y aquí es donde se pone interesante el asunto, el nuevo drama es producido nada menos que por Kevin Williamson, el productor ejecutivo de Dawson´s Creek, una de las series juveniles más importantes de los noventa. Su presencia hace que Vampire Diaries se lea a un nivel completamente distinto, pues perfectamente encaja como una suerte de secuela más oscura de la historia protagonizada por los recordados Dawson y Pacey.

Ambas series comparten no sólo el emplazamiento (un pequeño pueblo) sino también la vocación de otorgarle la responsabilidad del mundo a los jóvenes (en una y otra los adultos son casi caricaturas). Además, y siendo justos, Vampire Diaries está basada en dos trilogías de libros de L.J. Smith que se vienen publicando desde la década pasada. Así y todo, esta nueva marca televisiva puede ser el tranquilizante perfecto para los jóvenes que están ansiosos por más colmillos en la pantalla pero también, para todos los que crecimos viendo Dawson´s Creek, resulta un interesante ejercicio parecido a imaginar qué habría sido de esos antiguos personajes y temas si la serie de los 90 no hubiera sido tan políticamente correcta y hubiera optado por un poco de oscuridad.
Jueves, 22 horas. Warner.

 

 

Terror adolescente
Crepusculo. La película que empezó todo. A fin de año se estrena Luna Nueva, la segunda parte de la saga. Digan lo que digan, es rápida, entretenida, ganan los buenos y tiene una gran banda sonora. Totalmente recomendada.

Scream. Esta película da miedo, y eso no es poco. Sin necesidad de temas sobrenaturales, ocupa elementos de la cultura pop para entregar una sólida cinta de terror más en la línea de Martes 13 que El Aro. Y ojo, la escribió Kevin Williamson.

Being Human. Un acierto de la televisión inglesa. La serie trata de la vida de un hombre lobo, un vampiro y una chica fantasma que tienen que compartir un departamento en Bristol. La premisa es genial y el tono va del humor al existencialismo, con una solidez que se ve poco en la pantalla chica.

 

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