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Artículo correspondiente al número 262 (2 al 15 de octubre de 2009)
Better off Ted muestra la delirante y tristemente cómica realidad de una empresa dispuesta a cualquier cosa con tal de hacer negocios.
Better off Ted muestra la delirante y tristemente cómica realidad de una empresa dispuesta a cualquier cosa con tal de hacer negocios. Por Federico Willoughby Olivos.
La crisis económica dejó en evidencia algo que ya se sospechaba: el capitalismo salvaje y, en especial, los excesos corporativos en Estados Unidos estaban haciendo agua. Y no porque el modelo no funcionara, sino porque, en el fondo, algunos de sus aspectos más desbocados se habían convertido en un enorme chiste. Quienes pudieron ver The Smartest Guys in the Room, el documental sobre Enron que ganó el Oscar, fueron testigos de lo bizarra que llegó a ser esa compañía en sus últimos días, cuando -desesperados por generar nuevos ingresos- sus ejecutivos invirtieron en toda una división dedicada a generar el mercado del clima. Exacto: la empresa pretendía de manera mágica predecir y manipular el clima para posteriormente comercializarlo.
Y bueno, claramente no sólo no lo lograron, sino que también se anotaron una de las quiebras más importantes en la historia moderna. Era cosa de esperar, en un mundo que ofrece tal nivel de originalidad en sus historias, que la televisión sacara partido a dicha realidad. En eso se luce Better off Ted, una subvalorada serie de ABC que revisa capítulo a capítulo la vida de Ted Crisp, un avezado ejecutivo de la ficticia Veridian Dynamics, a cargo del desarrollo de nuevos productos. Su empleadora no es cualquier compañía, sino una multinacional que fabrica miles de cosas y busca imposibles formas de negocios. Así, la empresa trata de desarrollar, por ejemplo, un bistec que crezca de manera natural y no producto de las vacas (que a la larga no funciona, porque produce pena) o pedirle a uno de sus mejores científicos que se congele por un año para ver si sobrevive…
El cóctel de esta particular corporación incluye nada menos que a Portia de Rossi (la rubia que se lució por partes iguales en Arrested development y en Ally McBeal) como Veronica Palmer, la jefa de Ted, una reina de hielo que carece de cualquier idea de lo que sean el bien o el mal. Es ella la verdadera protagonista de la serie, tanto obligando a su hermana a que coma (para ser ella la que pese menos) o luchando con su padre (un CEO rival) por desarrollar mejores productos. Es ahí, actuando como probablemente lo hacían los ejecutivos de Enron antes de la quiebra, cuando más se aprecia y más brillante resulta Better off Ted.
FX. Lunes, 21:30 hrs.