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Por Fernando Chomali
Uniones de hecho y labor legislativa

28 Oct 09


Esta arremetida en contra del matrimonio hace muy difícil inclinarse por el candidato que la promueve, porque no garantiza la estabilidad familiar que todos quisieran.

Escribo esta columna a un año de la muerte de Ricardo Claro Valdés, con quien tuve ocasión de conversar en reiteradas oportunidades acerca del futuro de nuestro país.

Benedicto XVI planteaba en su última encíclica que para educar es preciso conocer la naturaleza humana. Es decir, nos está diciendo que es posible una buena educación si hay una buena antropología que la sostenga. Lo mismo se puede decir respecto de las políticas públicas: sólo las habrá conforme a la dignidad humana en la medida en que se sepa qué significa ser hombre, puesto que sólo así podrán ayudar a que éste se desarrolle durante su vida. Un buen político, un sujeto que realmente busca el bien, ha de ser, por tanto, un hombre de estudio, de reflexión, que conozca al ser humano y sus anhelos profundos. Se ha de mover por la razón y no por el sentimiento, las emociones o las opiniones contingentes.

Quienes promueven dar carácter legal a las uniones de hecho, tanto entre personas del mismo sexo como de sexo opuesto, no saben qué es ser hombre y mujer y qué significa el matrimonio. Y menos su estrecho vínculo con el bien común, porque el reconocimiento de las uniones de hecho atenta en su contra. Las políticas públicas no pueden pensarse a partir de las minorías o de personas en situaciones especiales: han de pensarse para la mayoría y para lo que es mejor para el país. Y para el país, lejos, lo mejor es que se promueva el matrimonio, tal como siempre se ha entendido, entre un hombre y una mujer, y que los futuros ciudadanos nazcan en dicho contexto. Eso lo dicen la razón, el sentido común y la experiencia.

Quienes promueven regular las uniones de hecho están diciendo implícitamente, pero con meridiana claridad, que al final casarse y permanecer casados es indiferente y que al Estado le corresponde regular todos los deseos personales. Lo que es un error. Están diciendo, además, que las personas tienen derechos pero no deberes, en virtud de la fragilidad y precariedad de tales uniones. No pueden los legisladores chilenos, que fueron elegidos para velar por el bien común, pensar que su trabajo se limita a regular libertades individuales, dejando de lado el sentir de los chilenos que lo que más anhelan es tener una familia fundada en el matrimonio.

Los legisladores que promueven estas leyes no hacen otra cosa que pauperizar el esfuerzo de miles y miles de padres que, día a día, les enseñan con su testimonio y sacrificada vida a sus hijos el valor del matrimonio y de la fidelidad. Además, hacen caso omiso de la larga tradición de la Iglesia que recuerda que el futuro de la humanidad se fragua en la familia y que ésta es el lugar más adecuado para que nazcan los hijos, se eduquen y se desarrollen como personas.

La motivación de ver la realidad y la situación de algunas personas para legislar es pobre. Más pobre es que para reivindicar derechos patrimoniales se toque a la institución del matrimonio. De acuerdo a esta lógica, ¿habrá que promover una ley que proteja patrimonialmente a la hija que se quedó cuidando a su madre largos años, dándole el estatus de unión de hecho? Lo mismo con la abnegada asesora del hogar que por años cuidó a su empleador: ¿también habrá que reconocer aquel vínculo como una unión de hecho si él la quiere favorecer patrimonialmente? Obvio que no. Es más conforme a razón proponer un proyecto de país, un proyecto de sociedad y trabajar incansablemente para lograrlo.

No se pueden hipotecar, sin más, valores tan altos como el matrimonio, que ya quedó bastante menguado con la ley de matrimonio civil con disolución de vínculo, la llamada ley de divorcio, y que ahora pretende ser pulverizado con esta ley que quiere reconocer las uniones de hecho entre personas homosexuales y heterosexuales.

Hay algo más. Las sociedades que no hacen un esfuerzo por vivir como piensan, o según los valores que se proponen en su constitución, terminan pensando como viven… y de allí al totalitarismo de los más fuertes y a la relativización de valores fundamentales como la familia, hay un paso. Estoy cierto de que nadie quiere eso para Chile. El válido anhelo de regir los destinos del país no puede hacerse al margen de una realidad tan fundamental como lo es el matrimonio que, por lo demás, es anterior al gobierno de turno. El legítimo deseo de querer gobernar no se puede realizar transando valores tan arraigados en la sociedad, que constituyen su cimiento, y que han constituido un signo de desarrollo y estabilidad para las naciones.

Estoy seguro de que quienes promueven una ley de este tipo no quisieran que sus hijos se vieran en una situación de esa índole. Sin embargo, no son coherentes cuando a nivel público plantean lo contrario. No se ha de olvidar que la ley tiene una dimensión educativa del todo fundamental y que bajo las leyes que se proponen se está diciendo que el matrimonio es una alternativa más, lo que es un error mayor. Esta arremetida contra el matrimonio hace muy difícil inclinarse por el candidato que la promueve, porque no garantiza la estabilidad familiar que todos quisieran. Pregúntenle a los jóvenes qué es lo que más valoran y dirán que –por lejos– la familia. ¿Por qué, entonces, no tratar que la ley represente aquel anhelo? La Iglesia Católica seguirá en esta defensa, dado que la mueve el convencimiento de que es lo mejor para el país y para sus habitantes. Además, lamento que la alta labor legislativa a que han sido llamados algunos ciudadanos, que de suyo ha de estar más allá de la contingencia política, se preste para poner en duda lo que es un patrimonio de la sociedad occidental y de nuestro país. Termino con lo que dijera Benedicto XVI en su última encíclica: “los Estados están llamados a establecer políticas públicas que promuevan la centralidad y la integridad de la familia, fundada en el matrimonio, célula primordial y vital de la sociedad…”.

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Comentarios

7 Comentarios

felipe vargas puga :

Publicado Miercoles 2 de Diciembre, 2009 - 22:18 hrs

Respecto ha este articulo tengo que decir, que la institución del matrimonio debe ser fortalecida, para que no se rompa el vinculo y para que los hijos crezcan en un hogar seguro confiable y no en el completo abandono como se ve contemporáneamente, sin embargo, tampoco hay que desconocer que no todos somos iguales en nuestras preferencias, sexuales y religiosas. Por lo que la Iglesia católica no puede venir a imponer sus creencias al Estado ni a las personas que no profesamos tal religión, ni menos utilizar los poderes del Estado para coaccionar la libertad, puesto que desde mi punto de vista la ley debe existir para quien la quiera, independiente de la opinión de el que este en contra, puesto que si no la ocupa no le afecta, y si la ocupa esta regulado. No se puede soportar la opresión de la sociedad por grupos de facto que mucho mal le han hecho a la humanidad.
Esta claro Monseñor que en el tema de la homosexualidad en Chile la Iglesia no tiene las manos limpias, sino averigüe que es lo que sucedió con las escuelas congregacionistas en Chile en 1905, o en los EEUU hasta hace poco o el mismísimo caso de monseñor Cox , o en Brasil que había hasta un manual para abusar de los chicos pobres, o el caso reciente que salio a la luz de él líder de los Legionarios de cristo. No se puede hacer el mal como la Iglesia lo ha venido haciendo desde hace mucho a niños indefensos que obviamente quedaran como homosexuales y después condenarlos y hacerle la vida a cuadritos, no se puede ser tan malvado y cara dura.

Y en cuando a los conservadores no sirvan más de tapadero de todos los pecados de esa Institución o da que pensar que están cortados por la misma tijera, compuesta por la hipocresía y la egolatría

Arturo Ruiz :

URL: http://wwwarturoruiz.wordpress.com
Publicado Domingo 15 de Noviembre, 2009 - 22:31 hrs

No existe ninguna razón para negarse al matrimonio homosexual que no sea teológica y la teología no es nada en absoluto. No veo hasta cuando debemos regirnos por fanáticos ultraderechistas creyentes.

Gerald Wiegand T :

Publicado Lunes 2 de Noviembre, 2009 - 21:40 hrs

Lo señalado, por monseñor nace de la doctrina , de los ddhh, en que la palabra derecho, que es sinonimo de justicia, se le da una acepcion que es de conveniencia; la de, lo que yo quiero, lo que me gusta, o lo que me conviene, en contraposicion al Bien Comun, entonces de aqui nacen los “derechos sexuales”, los “derechos reproductivos”,”derechos de los animales, y una larga lista de seudo derechos. los derechos humanos , se asimilan con, y los hacen confundir, con el respeto a la vida , siendo cosas muy diferentes.

Rafael Pérez Ortolá :

URL: http://diariosigloxxi.com/firmas
Publicado Lunes 2 de Noviembre, 2009 - 17:12 hrs

Suscribo sus comentarios. Le sigo desde esta cercanía, lejana en la distancia, con alegría e interés; el de encontrarme con sus centrados planteamientos.
En España, las veleidades sobre los “matrimonios” de nuevo cuño y en relación al aborto, adquieren tintes degradantes y graves. ¿Quién dispondrá de la claridad mental necesaria para hacer ver la malversación implícita en estos comportamientos? Los criterios se han tornado indiferentes.
Ahora bien, me deja pensativo su frase sobre las políticas para las mayorías. Por que en esas estamos, en cuanto a números, se imponen las mayorías; aunque se trate de barbaridades.
Los criterios y los conceptos se forjan en ámbitos de la razón pura, y de la razón práctica, pero no es lo democrático su principal componente.
No sé si esto tiene arreglo, es una disyuntiva casi eterna. Es una de las causantes de mi interés por sus escritos, por que no veo la solución en la política con minúsculas; y la POLÍTICA, exige juicio y convencimientos, …colaboración, … labor abierta, …para las que precisamos inspiraciones elevadas y fuerzas inusitadas.
El empeño es fascinante, alejado de las mayorías frívolas.
Saludos cordiales.

Cristián Larraín :

Publicado Lunes 2 de Noviembre, 2009 - 13:30 hrs

¿Que puede buscar el legislador cuando pretende regular las uniones de hechos entre Heterosexuales? No se entiende en lo absoluto, por lo siguiente. Si esa pareja no tiene hijos, ¿Cuál es el interés público comprometido que pueda crear la necesidad de regular una amistad entre dos personas, aunque tenga vida sexual entre ellas y habiten el mismo bien raíz? Ambos tendrán sus trabajos y en consecuencia su propia previsión. Lo que cada uno compre le será del todo propio. Si alguno de ellos desea legar algo al otro en caso de muerte, basta con que firme un testamento. Entonces ¿Cuál es el objetivo, que se desea preservar? No se entiende. Menos aún si se considera que, de desear esas personas la protección que el Estado Chileno puede ofrecerles, basta con que se casen, lo que evidentemente, les da mucha mas protección que aquella que el ante proyecto de ley les tiene planificado.
Tampoco se entiende el interés público comprometido si esa pareja tiene hijos. En efecto, la situación de los hijos ya está protegida desde el punto de vista legal ya que ellos tienen plenos derechos hereditarios, previsionales y de alimentos en contra de ambos padres, aunque ellos no estén casados, por lo cual, regular la unión de hecho de los padres en nada ayuda a los hijos. Les es legalmente indiferente. El único caso que puedo prever sería el de la madre conviviente que se queda al cuidado de los hijos, ya que ella no tiene derecho de alimentos en contra de su pareja, aunque si tiene derecho a pensión de sobrevivencia de acuerdo con la última reforma previsional. Para ella, claramente, lo mejor es el vínculo matrimonial, porque no sólo le dará derecho de alimentos, sino que un estatus jurídico mucho más protectivo.
Si no se entiende el interés público por regular las uniones de hecho entre heterosexuales ¿Se puede llegar a entender el interés en dar protección legal a la convivencia entre dos homosexuales? De ninguna forma, porque su situación es la misma que la unión de personas de distinto sexo.
Señores Arrate, Enriquez, Frei y Piñera. Por favor, preocúpense de estimular socialmente el Matrimonio con políticas públicas solidas y coherentes, con lo que lograremos dar la máxima protección a la familia chilena. Lo niños de Chile se los agradecerán.

Claudia Bunster P. :

Publicado Viernes 30 de Octubre, 2009 - 20:10 hrs

Me parece un artículo con profundo contenido y una clara señal de alerta. Ya es hora de que tomemos conciencia, pues basta ver los resultados, …tanta angustia, depresión, y toda la violencia ante una vida movida desde el egoísmo, el individualismo y el sentir por sobre lo que la persona es y está llamada a ser para su propia realización, perfección y felicidad. Agradezco la claridad y verdad en las palabras de Mons. Chomali y espero de corazón que nuestro futuro presidente sea capaz de reconocer que hay cosas que NO ESTAN DISPONIBLES, que nos pertenecen a todos como un derecho fundamental, por lo tanto una simple opinión al respecto es una falta grave, una falta de humildad. Quien tenga el poder de gobernarnos DEBE INFORMARSE, debe ser fiel a lo que le es mejor al hombre, y sin lugar a dudas, es LA FAMILIA NACIDA DEL MATRIMONIO.

Salvador Salazar :

URL: http://www.muevetechile.org
Publicado Jueves 29 de Octubre, 2009 - 21:30 hrs

Excelente artículo de M. Fernando Chomali.
Los grandes políticos no son los que hacen lo que las mayorías piden. Traigo a colación la anécdota de Konrad Adenauer siendo Primer Ministro de Alemania, cuando su Ministro de Salud le confesó que la mayoría quería el aborto, a lo que Konrad Adenauer le contestó: “Señor Ministro, no le pago para que me diga lo que quiere la mayoría, sino para que hagamos lo que es mejor para el país y sus habitantes”.

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