Alicia :
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Publicado Jueves 16 de Diciembre, 2010 - 11:48 hrs
y cual podria ser la alternativa? que candidatos?
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30 Sep 09
Las grandes ciudades del mundo –Nueva York, Londres, Berlín, Barcelona– tienen alcaldes mayores. No hay razón alguna para que en Santiago debamos depender de 33 pequeños caciques, cada uno defendiendo su parcelita.
La zona de Plaza Italia es un hito urbano mayor. Allí se encuentran el Parque Forestal, la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile y el monumento al general Baquedano. Allí también, algo al norte, se dejan ver el cerro San Cristóbal y la Virgen María, que proyectan una de las imágenes más tradicionales de Santiago.
Hablamos –en síntesis– de un noble paisaje el cual, no obstante, fue intervenido hace algunos años por la municipalidad de Recoleta con un enorme letrero elevado, en el que han hecho gala avisos con modelos escasamente vestidas… Ahora, en un afán por superar su propio culto al feísmo, se ha autorizado en esa misma zona la instalación de una estatua gigantesca del Papa Juan Pablo II, justo frente a la Escuela de Derecho.
No tengo nada en contra del Santo Padre –es más, no siendo católico, tengo una foto con él en el living de mi casa–, pero creo que este episodio abre varias interrogantes: ¿cuál será el próximo paso? ¿Se nos ocurrirá ahora instalar en ese lugar gigantografías tapando el Mapocho para promover el tabaquismo, como ocurrió hace algunos años? ¿O pondremos avisos luminosos en las faldas del San Cristóbal, o un letrero de Coca-Cola encima de la Virgen?
En cualquier capital del mundo, la noción de que una pequeña municipalidad pueda alterar el perfil urbano de grandes hitos citadinos sería impensable. Sin embargo, en Santiago ello es pan de cada día. Ya sea para recaudar fondos o para llamar la atención, las intervenciones de este tipo no paran –con letreros que obstaculizan la vista de los automovilistas, con paletas de todo tipo o con gigantografias–. Como su propósito es resaltar, el resultado son letreros chillones y agresivos. El efecto de una estatua gigantesca en Bellavista sería justamente ese.
El enorme progreso que hemos visto en Chile y en nuestra capital en las últimas décadas, lejos de traducirse en un entorno urbano más amistoso, ha resultado en uno cada vez más hostil. Acabo de visitar Chicago. Lo más notable es su armonía. Las grandes torres están en una zona frente al lago; el resto de la ciudad se atiene al modelo de ciudad jardín. Nada de letreros chillones. Es una gran urbe, pero amistosa con sus habitantes. Chicago tiene un alcalde mayor, Richard Daley, que vela por toda la ciudad y no sólo por algunos barrios. Cuentan que está pendiente de cada detalle. Gestiona la ciudad toda, y el resultado es una joya.
En la provincia de Santiago hay 33 municipalidades y además hay un intendente de la Región Metropolitana, que no tiene poderes reales ni presupuesto. En suma, no hay nadie a cargo. Los senadores por Santiago jamás se han preocupado de la ciudad. Ser senador por Santiago es más una antesala para ser candidato a presidente que para estar pendiente de cosas tan mundanas como la contaminación del aire, o visual, que agrede a diario a los santiaguinos.
La razón por la cual la calidad de vida en Santiago se deteriora es porque no hay nadie responsable de ella. Y en esto han sido cómplices la derecha y la izquierda. La derecha se opone por principio a todo lo que sean entidades gubernamentales con mayores poderes. La izquierda, en cambio, tiene miedo de que un alcalde mayor pueda ser de oposición. Por ende, seguimos con una capital fragmentada y desgobernada.
Las grandes ciudades del mundo –Nueva York, Londres, Berlín, Barcelona– tienen alcaldes mayores. No hay razón alguna para que en Santiago debamos depender de 33 pequeños caciques, cada uno defendiendo su parcelita.
Chile es un país urbano. Casi uno de cada tres chilenos vive en la provincia de Santiago. Sin embargo, el tema urbano brilla por su ausencia en las campañas presidenciales. De existir un alcalde mayor, sería también una figura mayor en la política nacional y debería responder por su programa de gestión municipal. Enfrentaría los grandes temas de calidad de vida. El medio ambiente, la seguridad, los espacios públicos, el aumento de las zonas verdes… en fin, todos los factores que hacen una ciudad vivible y querible.
Un tema recurrente en ciertos medios es convertir a Santiago en el gran centro financiero de América latina. Un factor clave para atraer a entidades, empresas, ejecutivos y profesionales que harían posible un proyecto tan ambicioso es ofrecerles un lugar atractivo y amigable para vivir. Santiago es geográficamente privilegiado, con un clima mediterráneo, rodeando la cuenca del Mapocho y al pie de los Andes. Sin embargo, este ya enorme asentamiento urbano, como todo sistema complejo, requiere ser monitoreado y manejado por alguien; no puede ser dejado en piloto automático, ni menos a cargo de 33 marineros, cada uno de los cuales mueve el timón en una dirección distinta. Le hace falta un capitán que lleve a buen puerto a esta gran nave.
3 Comentarios
Alicia :
URL:
http://www.bligoo.com
Publicado Jueves 16 de Diciembre, 2010 - 11:48 hrs
y cual podria ser la alternativa? que candidatos?
Teruca Martinez :
Publicado Martes 13 de Octubre, 2009 - 01:10 hrs
Estoy totalmente de acuerdo de tener un Alcalde Mayor que se preocupe de toda la ciudad.
No por ser hija de Juan Martinez dejo de ser objetiva.
El Papa merece todo mi respeto y creo que el lugar adecuado para instalar su estatua es el Parque O´Higgins,donde el se reunio con la ciudadania en su visita a nuestro pais el año 1987.
Patricio :
Publicado Miercoles 7 de Octubre, 2009 - 14:36 hrs
Totalmente de acuerdo es algo que se hace necesario, que actualicen y aprueben los planos reguladores que exista una vision general de la ciudad con espacios y usos de suelo bien definidos, para tener una mejor ciudad mas armonica y no una donde los intereses de cada municipio entidad privada o persona con poder pueda imponer sus terminos afectando a mucha gente y sin que nadie haga nada