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Por Fernando Chomali
Pedofilia y los dichos del senador Pizarro

09 Dic 09


Es inaceptable que un senador de la República que se reconoce católico enrostre a la Iglesia de manera tan burda que haya pedófilos en su interior para sacar provecho político en medio de las próximas elecciones. Es no sólo una pequeñez de su parte, sino que demuestra ignorancia.

El abuso sexual es la radical negación del valor y del significado de la sexualidad humana. Es un pecado grave a los ojos de Dios y un delito de índole criminal para la sociedad, debidamente penalizado según el ordenamiento jurídico.

Este crimen, repudiable en sí mismo, es especialmente grave y suscita mayor atención e indignación por parte de la sociedad cuando las víctimas son niños. Y, más aún, cuando sus autores son sacerdotes, que están llamados a servir y a educar en la fe y en las costumbres, a ser luz del mundo y sal de la tierra, a ser constructores de una cultura de la vida y no de la muerte.

Contamos con 4.700 obispos que, en comunión con el Santo Padre, conducen a la Iglesia en el mundo entero; 470.000 abnegados sacerdotes y 130.000 seminaristas que, ilusionados, se forman para ser sacerdotes. En medio de este número generoso de hombres y mujeres que han entregado sus vidas para servir como pastores, gran dolor experimentamos los miembros de la comunidad eclesial por ciertos tristes y graves delitos cometidos por algunos de nuestros ministros. El abuso sexual de menores es una perversión muy compleja en su detección, y que puede ser practicada por adultos en un momento dado de sus vidas, independiente de su condición marital, actividad, edad o situación social. Es injustificable desde todo punto de vista.

Quienes padecían esta perversión, aunque sea de modo latente, nunca debieron haber ingresado a las casas de formación sacerdotal; nunca debieron haber sido ordenados sacerdotes y, si lo fueron, a la primera manifestación de esta depravación debieron haber sido adecuadamente tratados y, de no prosperar el tratamiento, impedidos de ejercer el ministerio sacerdotal.

Las palabras de Juan Pablo II son claras: “la gente debe saber que no hay lugar en el sacerdocio y en la vida religiosa para quienes dañan a los jóvenes. Tienen que saber que los obispos y los sacerdotes están totalmente comprometidos en la plenitud de la verdad católica sobre asuntos de moral sexual, una verdad tan esencial a la renovación del sacerdocio y del episcopado, como a la renovación de la vida matrimonial y familiar”.

Estos casos lamentables, que tanto daño han hecho a las víctimas, a sus familiares y a la comunidad, son demostradamente aislados y producen un sentimiento de gran dolor en la amplia mayoría de los sacerdotes que, con abnegación y generosidad, se han entregado al servicio de Dios y de los hombres. Estos hechos, cuyos responsables deberán dar cuenta a la luz de un justo juicio, no enlodan en absoluto el valor del sacerdocio en cuanto tal; y menos, la reconocida y ampliamente valorada acción que la Iglesia ha realizado a lo largo de la historia en la formación de los jóvenes.

Sigue siendo un gran anhelo de los padres educar a sus hijos en colegios católicos; un ganado prestigio tienen las universidades católicas del mundo entero; y los grupos juveniles y movimientos apostólicos dan constantes muestras de la vitalidad de la Iglesia en medio de los niños y jóvenes. Los cientos de miles de éstos que se reúnen anualmente en torno al Santo Padre, ¿no constituyen acaso un eximio acto de confianza hacia la Iglesia, madre y maestra, y hacia sus pastores?

Para los sacerdotes que viven su ministerio y su promesa celibataria con fidelidad, y que son apreciados por la comunidad a la cual sirven, estos hechos constituyen una ofensa a sus personas, así como el modo en que han sido tratados frente a la opinión pública. No aceptamos generalizaciones ni instrumentalizaciones; sí, queremos y nos interesa tratar el tema con seriedad y perspectivas en un contexto global, puesto que los casos de abuso sexual se dan, lamentablemente, en todos los estamentos de la sociedad.

Un tratamiento superficial de estos lamentables hechos ha llevado a cuestionar el celibato. En realidad, quienes cometen actos pedofílicos o efebofílicos son pervertidos sexuales, sean cuales fueren la actividad que realicen o el estado de vida que tengan. Numerosos estudios especializados sitúan estas desviaciones en el ámbito de auténticas patologías presentes antes de la elección celibataria.

El celibato sacerdotal constituye una riqueza inestimable de la Iglesia Católica y de la cual toda la sociedad se ha visto favorecida por el testimonio que ello implica. Especialmente, en un mundo donde la sexualidad humana ha sido tan banalizada y reducida a la categoría de bien de consumo, y en el que el individualismo hace cada vez más irrelevante el sacrificio o la virtud de la castidad.

No se puede, sin más, atacar de manera tan vehemente a una institución que tanto bien ha hecho a la sociedad, y que goza de gran credibilidad, por estos hechos puntuales que, por lo demás, somos los primeros en lamentar y repudiar sin ambigüedades. Se cometen una gran injusticia y un gran error, dado que no hay nada más personal que el mérito o la culpa.

Llama la atención que en forma simultánea a estos hechos haya miles de sacerdotes encarcelados por profesar su fe y otros brutalmente asesinados por su defensa de los derechos de las personas. De ello no se habla con la misma vehemencia, ni se postula la hipótesis de que son muchos los sacerdotes que se encuentran en la misma situación de verdadero martirio en aras de los ideales de la paz, de la verdad y de la justicia.

Por todo lo anterior, es inaceptable que un senador de la República que se reconoce católico enrostre a la Iglesia de manera tan burda que haya pedófilos en su interior para sacar provecho político en medio de las próximas elecciones. Es no sólo una pequeñez de su parte, sino que demuestra ignorancia, dado que la inmensa mayoría de los abusos sexuales se dan al interior de los propios hogares, especialmente los con problemas en su constitución. El senador que ha vivido gracias a los principios de la Iglesia que sustenta (o sustentaba) la Democracia Cristiana no duda ahora en darle un golpe. Pero le fue mal, porque lo que dice no es cierto, porque la gente sabe quién es quién y porque la sociedad civil reconoce a la Iglesia y a sus sacerdotes que viven en medio de la población un inmenso valor. Este tema es muy serio como para aprovecharlo políticamente y perjudicar a la Iglesia Católica. Transparencia, verdad y justicia, sí; morbo o aprovechamiento ideológico o político, no. Prudencia… siempre. La comunidad cristiana, sr. Pizarro, no se conforma con que diga que fueron “palabras desafortunadas”. A usted, en virtud de su investidura, lo que le corresponde es pedir perdón.

Los hombres y mujeres somos en cierto sentido hijos del tiempo en el cual nos toca vivir. Sería altamente aconsejable que todos reflexionáramos acerca de la sociedad que estamos construyendo y nos cuestionáramos acerca del entramado valórico que les estamos tejiendo a las futuras generaciones.

Resulta paradójico que, por una parte, se reconozca que la familia es el lugar más adecuado para prevenir posibles perversiones sexuales de las personas, por ser el espacio más apropiado para madurar las tendencias y adquirir una adecuada identificación en el plano sexual y que, por otra, la sociedad se encamine en la práctica de hacer cada vez más difícil la presencia de los padres en la educación de los hijos, de disociar cada vez más las relaciones parentales y de hacer del matrimonio, de suyo indisoluble, una alternativa más entre otras formas de agregación afectiva. Al menos eso es lo que se ve de parte de los postulantes a la presidencia de la República, lo que obviamente la Iglesia jamás va a avalar.

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Comentarios

5 Comentarios

Guillermo :

Publicado Jueves 28 de Enero, 2010 - 19:23 hrs

Creo que el comentarista habla de forma muy superficial el tema y trata con extraordinaria delicadeza a los sacerdotes o miembros de la Iglesia Católica. Estoy seguro que si el o alguno de sus hijos silos tiene, pasara por esa amarga experiencia, que en mi caso partticular no he vivido, sus opiniones serían radicalmente distintas, tanto en el tono como en las plabras. Cada vez que leo comentarios de este tema que parecen no querer dañar la imagen de una institución corrompida y corrupta como la iglesia Católica a nivel mundial, o son totalmente incensibles a una realidad gigantesca o sus vínculos sociales, políticos o ecónomicos con esta institución están primeros que la limpieza moral, defender principios básicos y hacer verdadera justicia ante estos crímenes. Se habla que “padecen” lo que fuera una enfermedad intratable o incurable, cuando en realidad es pura perversión moral que no tiene más objetivos que causar daños irreparables y en algunos casos la muerte de sus víctimas. La jerarquí Católica conoce estos antecedentes desde hace muchas décadas y siempre a encubierto a estos criminales colocando una capa de protección que usa desde las cúpulas políticas hasta los altos tribunales. Solo cuando estos actos tienen un caracter sumamente público se manifiestan “apenados”, pero siempre piden “tratar como enfermo al criminal” e imploran por su perdón…¿a que suena eso? a encubrimiento y a no repudiar actos criminales condenados absolutamente en la ley de Dios, y no me refiero a la ley de Moisés, me refiero a la Biblia en su totalidad. Se valora tan poco la moral limpia que expone Dios en su palabra que hoy se considera aceptable, lo que antes se repudiaba y no es ser estrecho de mente, sino consecuente y claro en los principios básicos que casi todos los humanos tenemos desde que nacemos en una escala similar. Por último, siempre he pensado que cuando alguien juzga de manera blanda o muy parcial, influido por su entorno social y/o económico temas como estos, los resultados son los que hoy como sociedad hemos cosechado…

felipe vargas puga :

Publicado Sabado 2 de Enero, 2010 - 19:15 hrs

Creo que el senador Pizarro no tiene que disculparse por decir una verdad… decir ser catolico no implica no decir lo malo de una institucion como la Iglesia o de cuestionarla en lo que no nos parece y si no le da confianza tiene el pleno derecho de renunciar a ella, tan simple como ello, alla los que quieran tapar el sol con un dedo o hacerse los desentendido con los que no les parece, pero es sumamente peligroso callar y desentenderse de los temas que preocupan a la sociedad chilena. y creo que lo que hizo el señor Pizarro no es de pequeñez sino de valentía. por que la Iglesia no es una victima indefensa ni tampoc una blanca paloma

Roberto :

Publicado Viernes 1 de Enero, 2010 - 00:24 hrs

Segun la logica de Pizarro habria que responderle que la DC tiene pedofilos en su interior. Empezando por Lavandero.

patricio :

Publicado Jueves 31 de Diciembre, 2009 - 20:45 hrs

La iglesia poco o nada se la jugó por oponerse al divorcio en nuestro chile , fueron flojos y covardes

, simplemente no quisieron alsar su voz ,
por que para ellos no era buen negocio y podrían perder ovejas ,
le tubieron miedo a la PRENSA ,
tubieron miedo de nadar en contra de la corriente ,
usaron el lema ” CUANDO NO PUEDAS CON TU ENEMIGO UNETE A EL ”

si hubieran alsado su voz a tiempo su voz en protesta , la actual realidad historica de nuestro chile sería otra ,

pero no se la jugaron y de ahí empesamos a ir cuesta abajo en nuestras habitos de vida EN NUESTRAS COSTUMBRES ,

la familia se debilitó como cedula fundamental , como el pilar basico como nuestro modelo de inspiración ,
no se habría quebrado futura , ahi estubo el punto de quebre ,

pero si la iglesia hubiera alsado su voz y se la hubiera jugado en su momento presiso , otro gallo nos estaría catando , en chile , pero no quisieron .

Pero despues HISTORICAMENTE , la iglesia continuó con su silencio a apoyando a monseñor GOIC que le gusta las camaras de televisión y apoyaba el activismo sindical , las protestas del activista CUEVAS Y OTROS , del cobre , las salmoneras etc,
, los activistas pinguinos , ETC .

La iglesia no cacha una , que detras de todos estos movimientos hay activistas que estan promoviendo politicas nefastas , para el futuro de nuestro chile y presionan y presionan por que buscan el poder politico , utilisan las masas , si no vea que casi todos se tiraron a las elecciones parlamentarias , sus planes son utilisar a nuestras mujeres y niños e intituciones .
El otro paso que tiene en mente la concertación , es autorizar el matrimonio entre hombres
y suman y siguen sumando .

La iglesia , no debiera mas dejarse utisar por la concertación .
Ahora no se sorprenda la iglesia , si PIZARRO LOS ESTA UTILISANDO politicamente buscando votos , tirando comentarios a la prensa .

Si nuestros politicos se nos corrompieron , y solo les interesa el poder y la reelección
Si nuestra prensa se nos corrompió solo le interesa vender, y ser poder
y SI nuestra iglesia se POLITISÓ y ha sido utilisada
La pregunta sería :

1º se dará cuenta nuestra iglesia el daño que se esta haciendo a si misma y que despues será juzgada por sus obras y no por sus palabras .

2º- y EL DAÑO que le esta haciendo a los hijos de nuestra patria .

COMENTO ESTO , POR QUE NUESTRA IGLESIA SE DEJÓ UTILISAR POR PERDER POPULARIDAD Y FUE OPORTUNISTA , QUE PENSARÁ EL SEÑOR DE NUESTRA IGLESIA , LE HABRAN OBEDECIDO A EL , O LE FALLARÓN .

Ignacio Spencer :

Publicado Viernes 18 de Diciembre, 2009 - 14:02 hrs

Completamente de acuerdo. Además, creo que la política y la religión van por 2 caminos separados (que algunos políticos y sacerdotes las han mezclado). Ojalá se preocuparan de los verdaderos problemas de la sociedad y de los chilenos, como la delincuencia, la falta de educación, la solidez de las familias chilenas y su calidad de vida.

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