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Por Sergio Espejo
La crisis y el medio ambiente

23 Ene 09

 

Es evidente que la inevitable tensión entre actividad productiva y medio ambiente se verá acrecentada en esta etapa.

 

Nos hemos acostumbrado a escuchar que la protección del medio ambiente y las exigencias asociadas a la competitividad y al desarrollo económico son incompatibles. Cuando afirmar aquello resulta políticamente incorrecto, se recurre entonces a la idea de que las cuestiones ambientales son parte de un catálogo de valores propio de países más desarrollados que el nuestro. Chile tendría que preocuparse prioritariamente de crecer. Luego vendría el tiempo de preocuparse del medioambiente. No es necesario ser adivino para prever que los argumentos en esa dirección se verán fortalecidos en lo que queda de una crisis económica que aún tiene largo camino por recorrer.


Me parece un error.


La protección del medio ambiente ya no es una opción. Es una condición esencial para asegurar estándares de calidad de vida básicos para nuestra población, permitir a nuestra economía insertarse exitosamente en el mundo y reconectar a los chilenos con su democracia.


Pero tampoco podemos ser ciegos. Es evidente que la inevitable tensión entre actividad productiva y medio ambiente se verá acrecentada en esta etapa. Por eso debemos anticiparnos a construir acuerdos técnicos y políticos en aquellas materias en que esta tensión pueda ser atenuada y canalizada positivamente.


Por ahora, planteo sólo tres cuestiones en esta dirección.


El primer desafío es superar el provincianismo que nos hace creer que nuestras decisiones y conductas como país sólo nos competen a los chilenos. Eso no sólo es infantil sino, además, irresponsable. Cuando los delegados a la Conferencia ONU sobre Cambio Climático se reúnan a fines de año en Copenhagen, definirán regulaciones que afectarán nuestra oferta de productos y servicios. No nos engañemos. Aun cuando esa conferencia termine en punto muerto, es sólo cuestión de tiempo para que nuevas y más estrictas exigencias en materia de emisiones de carbono entren en vigor. Y cuando ello ocurra, ¿alguien podría sostener seriamente que los países más desarrollados que constituyen mercados de destino para nuestros productos, aquellos que diseñarán y se someterán a estas mayores exigencias, no las harán también efectivas respecto de Chile? Esto, obviamente, sin mencionar el próximo ingreso de nuestro país a la OECD.


Conocer y adaptarse a este “entorno regulatorio global” será una exigencia central de los próximos años.


En segundo lugar, es indispensable abordar cuanto antes la debilidad normativa del sector. Contrariamente a lo que pudiéramos creer, lo que se ha multiplicado en el país no es la regulación ambiental propiamente tal, sino que las decisiones administrativas sectoriales con impacto ambiental. Es lo que un abogado experto en materias administrativas definía como una regulación “episódica”.


En buen chileno, eso significa que lejos de construir un piso de regulación consistente y técnicamente sustentable, lo que tenemos es una gran variedad de instituciones públicas que siguen dictando normas con impacto ambiental sin ninguna exigencia de coherencia o coordinación. El resultado es lamentable desde el punto de vista de la protección del medio ambiente y también lo es desde el punto de vista de la actividad económica. El proyecto de ley que reforma la institucionalidad ambiental busca enfrentar parcialmente esta cuestión, pero es insuficiente. Finalmente, el debate ambiental no podrá eludir las exigencias crecientes por participación ciudadana. Cuando uno de cada cuatro proyectos aprobados o en tramitación en el Sistema de Calificación Ambiental presenta algún conflicto con la comunidad, la señal es demasiado potente. La principal advertencia aquí es que eludir este tema, apostando a resolverlo caso a caso, sólo puede resultar más caro para quienes quieran emprender e inútil para proteger el medio ambiente.


Aún más: eludir el debate en torno a la participación ambiental es un camino seguro a aumentar el distanciamiento de las personas con su democracia y con el valor de lo público y la política. Es obvio. Las personas exigen cada vez más del sistema político, y mientras esperan trabajo y condiciones laborales adecuadas, también demandan que sus familias crezcan y se desarrollen en un ambiente sano.


A menos de un año de las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias, los chilenos debemos comenzar a debatir sobre estas cuestiones. Ellas no serán sólo importantes durante la crisis. Se trata, probablemente, del que será uno de los debates centrales durante las primeras décadas de este siglo: cómo potenciar nuestra capacidad productiva protegiendo la calidad de vida de las personas y el entorno en que vivimos.

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Comentarios

4 Comentarios

Cristián Novoa Ávila :

Publicado Domingo 18 de Octubre, 2009 - 21:49 hrs

Sr. Sergio Espejo.
Encuentro de buen augurio su opinión, pero creo un punto importante a destacar y dicho por usted entre lineas, que es el que se refiere a dictación de normas ambientales cuya fiscalización recaen en variados organismos públicos que no tienen en su gran mayoría la capacidad técnica para una fiscalización adecuada a una empresa por ejemplo, por eso; creo necesario mejorar estos puntos que parecen tan simples pero que hacen que el crecimiento económico y el medio ambiente como usted lo señala, no siempre vayan de la mano en este pais.

Cristián Novoa.
Ingeniero Ambiental

Ulises Hernan Cárdenas:

Publicado Viernes 20 de Marzo, 2009 - 15:16 hrs

Don Sergio Espejo:

No le pude enviar el artículo completo pero si tiene un email encantado se lo mando.

Atte.

Ulises Cárdenas Hidalgo
Arqueólogo U. de Chile
Magíster (c) en Arqueología U. Católica del Norte
e-mail address: ulisescardenas@gmx.de

Ulises Hernan Cárdenas:

Publicado Viernes 20 de Marzo, 2009 - 15:03 hrs

Estimado Don Sergio:

Me preocupa el tema de la energía geotérmica en los Geysers del Tatio (Región de Antofagasta) ya que Codelco y una empresa Italiana desean explorar y explotar este tipo de energía a pesar de que esta zona esta declarada ZONA DE INTERES TURÍSTICO (ZOIT) y hay sitios arqueológicos que han despertado el conflicto entre comunidades indígenas atacameñas, las autoridades públicas y el sector privado.

Escribi un articulo que envie al comite editorial de la Revista Capital pero aún no me han respondido. Se llama las penas no contadas del Tatio…

Las Penas olvidadas del Tatio…

El Tatio, topónimo que en Kunza, la lengua de los Likan Antai o Atacameños, significa “el Abuelo que llora”, constituye el más extenso campo geotérmico de Chile y desde hace un par de décadas ha experimentado un acelerado crecimiento de la visitación turística, la que unida al progresivo interés por explotar sus reservas energéticas ha alterado radicalmente la tranquilidad natural de estos parajes altiplánicos trastornando no sólo los equilibrios ecológicos de nuestra sabia naturaleza, sino propiciando un clima de tensión social entre las poblaciones nativas que habitan la zona, los turistas que la visitan, los tour operadores y agencias de turismo que la promocionan y los servicios públicos del Estado con competencia en materias energéticas, medioambientales y turísticas.

Muchas son las aristas que pueden ser analizadas en este caso, pero consideramos que dos son las que han concentrado la atención por parte de la sociedad local y nacional desde un tiempo a esta fecha. Nos referimos por una parte, al complejo escenario de las reinvidicaciones indígenas en donde el reconocimiento territorial y la protección del patrimonio natural y cultural que lo integran representa algunas de las principales demandas que las comunidades indígenas, no sólo atacameñas, han planteado a los distintos gobiernos y administraciones del Estado de Chile desde que nuestro país volvió a la democracia. Por otra parte, la exploración y factible explotación de energía geotérmica desde este sector, que ya ha sido solicitado y concesionado a algunas empresas mineras del país por parte del Estado, constituye un claro efecto de la actual política energética que impulsa Chile destinada a promover el uso de Energías Renovables No Convencionales (ERNC), entre la que se ubica la geotermia, debido a los negativos efectos que el país ha experimentado por la crisis energética que se ha desarrollado estacionalmente durante estos últimos años y que ha puesto en evidencia la total dependencia en las fuentes energéticas de origen no nacional, entre ellas el gas natural que mayoritariamente es transportado desde países vecinos.

En este contexto, los géiseres del Tatio representan un espacio geográfico y ecológico en donde el conflicto se ha gatillado debido a la presencia de fuertes intereses, muchas veces inconciliables, provenientes del mundo indígena, del ámbito turístico y de las empresas mineras que desean explotar este tipo de energía considerada una de las menos contaminantes del medio ambiente. Estas son las penas del Tatio que, si bien todos los habitantes de la comuna de San Pedro de Atacama perciben, pocas veces han sido dadas a conocer entre los propios habitantes de nuestras localidades.

Los géiseres del Tatio:
Una breve introducción al lugar…

jorge ibarra:

Publicado Viernes 30 de Enero, 2009 - 17:03 hrs

Resulta imperioso legislar acerca de los despidos masivos por “motivos de racionalizacion de la empresa” no debiera ser tan fàcil despedir 1000 o 2000 empleados. El Estado debe intervenir con toda la fuerza del derecho para dificultar el hecho de que una empresa se deshaga de sus empleados a toda costa en vez de reducir temporalmente sus margenes de otro modo plausible y razonable.

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