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Por Fernando Chomali
La adopción por personas homosexuales

24 Ago 10


El deseo de ser “padre” o “madre” de dos hombres o dos mujeres y vivir una experiencia de cohabitación no puede predominar sobre el derecho de un hijo a una filiación cierta, o lo más semejante posible a una familia plena.


El hombre está llamado a ser don para la mujer, y viceversa. Esta unión de complementariedad física, sicológica y sociológica es la base del vínculo social, es lo que define el matrimonio, cuna originaria de la familia, y la educación de los hijos. Esta realidad es natural, única y no artificial, en el sentido de que el hombre la pueda inventar a su gusto.

La masculinidad enraizada en el hombre y la feminidad en la mujer pertenecen a lo propiamente humanum, a lo más genuino de ellos. Es un aspecto fundante de éste, un modo de ser en el mundo, patrimonio inscrito en el ADN de la humanidad. No reconocer esta realidad e intentar cambiarla traerá graves consecuencias al tejido social. Al respecto es bueno señalar que la ley no sólo regula y sanciona sino que también posee un rol educativo que configura la cultura, la que está llamada a ser conforme a los intereses de las personas y de la comunidad. La Declaración Internacional de Derechos Humanos, aprobada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, plantea en el artículo 16 que “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”.

Hoy no sólo se pretende legitimar pública y jurídicamente las uniones de personas del mismo sexo. Además, en algunos países se permite que puedan adoptar hijos. Eso sería un error y una injusticia. La adopción consiste en crear entre dos personas una relación jurídica de filiación; es decir, una relación semejante, desde el punto de vista jurídico y social, a la que hay entre una persona y sus hijos biológicos.

La adopción tiende a imitar a la naturaleza. Lo que la naturaleza permite y al mismo tiempo impide es lo que constituye su esencia. En el caso de la adopción, el vínculo lo crea el Derecho. Si la sociedad crea el vínculo jurídico, debe garantizar que la finalidad de la adopción se cumpla, y ella es imitar y asemejar lo mejor posible lo que la naturaleza por distinta razón no proveyó. Un vínculo de filiación adoptiva sólo se puede generar allí donde podría haber un vínculo biológico de filiación.

El vínculo adoptivo que tenga como objetivo lo mejor para el adoptando debe ser imagen del vínculo biológico. Ello implica un padre y una madre. Esta situación no se da cuando dos personas del mismo sexo pretenden adoptar un hijo. La adopción tiene por finalidad dar los padres más idóneos posibles a un niño, y no entregar un niño a quien lo quisiera, porque no hay derecho a adoptar. La Declaración de Derechos Humanos, en su artículo 25, plantea que “la maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social”.

Me pregunto: ¿qué derecho se puede invocar para que un niño tenga que vivir premeditadamente sin la figura del padre o de la madre? Se vulnera el derecho básico a tener un padre y una madre y se introduce una gran confusión de valores en la educación de los niños, que no es sólo intelectual sino también sicológica y moral. Está más que claro que un niño que requiere ser adoptado ya ha sufrido mucho. A ello se le sumaría otro dolor: educarse en un ambiente donde no esté claro quién es el padre y quién, la madre. Se conculca un derecho básico que el mismo sentido común reconoce: un hijo con un padre hombre y una madre mujer.

No puede decirse en propiedad que se trata de una injusta discriminación el no permitir esta figura legal y social. De aceptarse la adopción por parejas homosexuales, las referencias fundamentales acaban por alterarse y ello repercutirá en la formación de estos jóvenes. No es justo creer que basta que el niño se sienta querido para que alcance plenitud, puesto que la estructura relacional en la que se da este afecto también es importante. Es el niño quien sería discriminado arbitrariamente, porque se le obligaría a vivir en una situación extremadamente compleja. Pues siempre se dará en el contexto de la sustitución, en la cual un hombre querrá aparecer como “madre” y, en el caso de las mujeres homosexuales, una de ellas querrá aparecer como “padre”. Lo cual sólo será apariencia, pero no realidad. El tema de fondo es reconocer que el deseo de ser “padre” o “madre” siendo dos hombres o dos mujeres y, al mismo tiempo, vivir una experiencia de cohabitación no puede predominar sobre el derecho de un hijo a una filiación cierta; y en caso que no la tuviera, a vivir una situación lo más semejante posible a la experiencia de una familia plena.

Este derecho lo invoco no desde el deseo de las personas sino desde la naturaleza de la persona humana. La familia, que está llamada de suyo a acoger una nueva vida, no es una superestructura, ni un invento ni un mecanismo de regulación biológica o social, sino que es una verdad muy humana, desde la que se comprenden las dimensiones biológicas y sociales del hombre. Querer reinventar el concepto de familia es desvincularla de la verdad que lleva grabada y los niños, por cierto, serán los más perjudicados y, así, toda la sociedad. Toda la estructura social debe estar encaminada a fortalecer de la mejor forma posible los lazos familiares y siempre debe prevalecer el derecho del más débil.

Las personas son fuente de derechos y de deberes, en virtud de su condición de tales; pero no en razón de su orientación sexual. La condición homosexual no da derechos específicos. Las personas del mismo sexo que han decidido cohabitar tienen los mismos derechos civiles que todos los ciudadanos. Desde su condición de ciudadanos deberán arreglar las cuestiones civiles que requieran, pero no en cuanto lo que no son: un matrimonio.

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Comentarios

7 Comentarios

paula :

Publicado Sabado 11 de Septiembre, 2010 - 17:54 hrs

FELICITACIONES AL PADRE CHOMALI; EDUCAR, EDUCAR Y SIEMPRE EDUCAR ES LO QUE NOS LLEVA POR UN CAMINO A FORTALECER LA FAMILIA COMO NUCLEO ENTRE PADRE, MADRE E HIJO. ¿Si hay tantas parejas heterosexuales esperando para adoptar a un niño, ¿por qué privar al niño del goce de tener una madre que trate los temas de mujer y a un padre que trate los temas de hombre con el niño cuando la edad lo amerite? ¿No se reclama tan frecuentemente que “no nos enseñan a ser padres”? Bien, si a ese niño más encima le va a faltar uno de ellos, le estaríamos privando de la oportunidad de tener ser educado en los roles que la naturaleza nos da.

Benjamín Alemparte :

Publicado Martes 7 de Septiembre, 2010 - 16:28 hrs

Usted dice en el tercer párrafo, que le parecería una injusticia la posibilidad de que un niño abandonado sea criado por una pareja homosexual. Pienso que es más injusto que ese niño no pueda recibir el amor de dos padres homosexuales y termine siendo cuidado por un gendarme del Estado a cargo de un centro de menores. Ahorrese el dogma y haga lo que es tan típico de los cristianos; qué habría hecho Cristo en su lugar?

Benjamín Alemparte :

Publicado Martes 7 de Septiembre, 2010 - 16:28 hrs

Usted dice en el tercer párrafo, que le parecería una injusticia la posibilidad de que un niño abandonado sea criado por una pareja homosexual. Pienso que es más injusto que ese niño no pueda recibir el amor de dos padres homosexuales y termine siendo cuidado por un gendarme del Estado a cargo de un centro de menores. Ahorrese el dogma y haga lo que es tan típico de los cristianos; qué habría hecho Crsito en su lugar?

Margarita Pardo :

Publicado Lunes 30 de Agosto, 2010 - 14:06 hrs

Felicitaciones al padre Chomalí por su columna. Con respeto y claridad expone la inconveniencia e injusticia de dar a niños en adopción a una pareja que no puede ni debe considerarse como una familia, en el sentido más natural de la palabra. Esos niños no tendrán una vida normal, puesto que indudablemente sufrirán la discriminación y por sobre todo no tendrán los modelos de padre y madre necesarios para construir debidamente tu sexualidad ¿Acaso los derechos de los homosexuales, que han efectuado una elección de vida, deben estar por encima de los derechos de los niños, imponiéndoles dicha elección?

Carlos Barrera :

Publicado Viernes 27 de Agosto, 2010 - 20:17 hrs

Un tema muy complejo de tratar, pero muy bien abordado por el padre Fernando Chomalí.
Ciertamente, el establecer un marco jurídico mínimo, que regule las relaciones de convivencia, que no son matrimonio, me parece que es una necesidad, a fin de hacerse cargo de una realidad mundial, no solo de nuestro pequeño pais, independientemente si se trata de parejas heterosexuales u homosexuales.
Sin embargo, de ahí a permitir que parejas homosexuales puedan adoptar un hijo y criarlo como propio, es un atentado gravísimo a una persona que no puede defenderse por sí misma, que ni siquiera , en la mayoría de los casos tendrá lo posibilidad siquiera de expresar lo que siente.

Felicitaciones al padre Fernando, y por favor, traten de difundir al máximo esta columna que en forma seria aborda un tema que está a la vuelta de la esquina, y que pronto comenzará a ser puesto en la discusión nacional.

oscar prohens :

Publicado Viernes 27 de Agosto, 2010 - 19:36 hrs

es complejo el tema sobre todo, supongamos el caso en que no se aceptan que una pareja de homosexuales adopte porque el niño no tendrá ejemplo de un padre y madre se puede confundir y crece la posibilidad de que en el futuro sea homosexual , en base a eso me pregunto que es peor ser pobre, indigente donde posiblemente sea un ladrón, drogadicto, asesino, huérfano e indigente o vivir bien tener futuro pero con el costo de que “posiblemente sea homosexual”

para mi una solución simple al problema es que personas homosexuales adopten pero con la condición que dentro del desarrollo debe haber involucrados personas de sexos opuestos, me explico una pareja de hombres adopta un niño pero con la condición que alguna mujer cumpla con el rol de una madre, por lo tanto los dos hombres serán la figura masculina y otra mujer (por ejemplo un familiar de la pareja de hombres) cumpla con el rol de la madre, y ademas que esos niños conozcan a dios, el amor y la tolerancia (moral cristiana).

Carlos González Z :

URL: http://www.iux.cl
Publicado Jueves 26 de Agosto, 2010 - 20:42 hrs

Pienso que los homosexuales tienen todo el derecho a estar juntos, incluso a casarse por el civil, ya que es sólo un contrato entre dos partes. Sin embargo, pienso que no es bueno que adopten hijos, ya que tal como tú lo escribes, ese niño tendrá que superar la crueldad de una sociedad que no acepta la homosexualidad.
Hay muchos hombres que están casados y tienen conductas homosexuales ocultas, teniendo dos caras, una que cumple con todas las normas de la sociedad y otra que solo él conoce. En su gran mayoría estos hombres tienen hijos y los educan relativamente bien. Entonces me pregunto, es un problema valorico o simplemente un problema de intolerancia social.
La homosexualidad no es natural y tiene diversas explicaciones, pienso que debemos respetar nuestra estructura social de familia con un padre y madre intachables, aunque esto sea difícil.

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