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Por Cristina Bitar
El futuro de la educación en Chile

12 Jun 08

 

Efectivamente, necesitamos mejores incentivos. No puede ser que los malos profesores no puedan ser despedidos, ni que los buenos no puedan tener bonificaciones especiales. Pero también necesitamos más recursos.

 

En estas últimas semanas nos hemos vuelto a encontrar en nuestro país con manifestaciones estudiantiles, tomas de colegios y anuncios de paro de actividades de los profesores. Dejando de lado las consideraciones políticas en estas movilizaciones, es evidente que subsisten problemas graves en la educación, a pesar de las medidas que se han tomado; en caso contrario, no tendríamos a 3.000 estudiantes protestando en las calles. Adicionalmente, los resultados de las pruebas SIMCE siguen mostrando las mismas brechas entre niveles socioeconómicos que en las mediciones anteriores. Estas diferencias repercuten en que se sigan manteniendo los altos niveles de desigualdad presentes en nuestro país.

La educación, históricamente, ha sido enfocada de dos maneras que parecían antagónicas. Unos pedían más incentivos para los profesores, sostenedores y alumnos, de manera que se regulara el sistema en forma automática, confiando la educación a los privados. Otros planteaban que la solución radicaba en más recursos del Estado, lo que iba asociado al crecimiento de la educación pública como institución fundamental.

Estas diferentes miradas han hecho que perdamos mucho tiempo en discusiones más ideológicas que técnicas, que no han permitido mayores mejoras durante los gobiernos de la Concertación. Efectivamente, necesitamos mejores incentivos. No puede ser que los malos profesores no puedan ser despedidos, ni que los buenos no puedan tener bonificaciones especiales.

Pero también necesitamos más recursos. Las subvenciones mensuales entregadas por alumno en enseñanza básica son inferiores en más de 10 veces a la matrícula mensual que se abona en los mejores colegios particulares pagados. Y es evidente que esta brecha económica significa menos infraestructura, menos materiales, menores sueldos para los docentes, menos sicólogos y orientadores, etc. Así, muy difícilmente se podrían obtener mejores indicadores. Se deben dar pasos mayores en este ítem, aumentando significativamente los fondos que manejan tanto las escuelas públicas como los colegios particulares subvencionados.

Y existe una gran oportunidad. Entregar mayores recursos a los establecimientos educacionales permite también negociar con los sindicatos de profesores: mayores salarios, más materiales y menos alumnos por profesor, a cambio de grados reales de flexibilización del estatuto docente. Sin lugar a dudas, mayores recursos requieren también una mayor modernización, control y fiscalización del manejo de éstos, de manera que no ocurran irregularidades como las que significaron la salida de la ministra Provoste.

No nos opongamos ideológicamente a los cambios. Los profesores no pueden estar en contra de que los mejores quieran hacer clases en los lugares de mayores necesidades económicas, producto de una mezcla entre vocación y salarios competitivos que premien a los docentes de mejor calidad. Esto significa sacar a los malos del sistema y atraer a los buenos con incentivos correctos.

La oposición férrea de los dirigentes a las evaluaciones docentes no habla más que del egoísmo de ellos mismos, y no de la mayoría de los buenos profesores, que parece no querer escuchar la voz de todo un país que pide mayor calidad en la educación.

Nadie puede decir que aumentar el financiamiento significa que agrandar el Estado o volver a un sistema estatizado. Más que en ninguna otra área, mayores fondos significan un mejor Estado: uno en que existe movilidad social, donde se fomenta el desarrollo, donde se supera la pobreza y se disminuyen las desigualdades.

Más que seguir discutiendo al respecto del enfoque, debemos buscar que más recursos y mejores incentivos vayan de la mano.

 

 

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Comentarios

2 Comentarios

Alejandro Godoy :

Publicado Domingo 8 de Noviembre, 2009 - 13:42 hrs

Bueno, como ingeniero, les aseguro que todo sistema para que sea controlado de (acuerdo a una consigna o referencia), debe poseer un sensor, un feedback que realimente el sistema y permita ver la diferencia entre lo que “hay” y lo que “tiene que haber”, para efectuar las correcciones necesarias y lograr un correcto control, obviamente debe haber un controlador adecuado para que la acción de control sea la apropiada.

En términos simples es lo mismo que decir que antes de tomar una decisión hay que estar informado, para decidir correctamente.
-El feedback o sensor es el mecanismo mediante el cual se evalúa al sistema, al docente o al alumno.
-La consigna siempre será la calidad de la enseñanza, entre otras cosas.
-El controlador es el o los individuos que toman las decisiones para corregir el error entre lo que hay y lo que tiene que haber.

Uno de esos elementos está fallando, por lo que debería hacerse una auditoria general semejante a lo que hace ChileCalifica con los liceos que buscan acreditación, pero ampliado a los “controladores” y “sensores” del sistema educacional; así se vería con otra perspectiva el tema, en el cual todos estamos involucrados.

Saludos

Antonio Flefil :

Publicado Martes 29 de Julio, 2008 - 20:59 hrs

Uno de los aspectos a considerar en las evaluaciones docentes es saber qué opinan los propios alumnos de sus profesores, y qué opinan los padres y apoderados de los profesores de sus hijos.

Incorporar a la “gestión” educacional la comunidad: qué necesita la comunidad respecto de la educación de sus niños y jóvenes; alguien podrá decir qué esto es ya viejo, y que más de alguien ya lo ha pensado, y se ha discutido en el pasado. Pero nunca he visto que se haya verdadermente implementado.

la “gestión” de los recursos, también pasa porque se dé cuenta de cuánto se ha recibido, y cómo se han gastado dichos recursos. Pensemos que la educación pública y particular subevencionada, se financia con recursos de todos los chilenos, por tanto, justo y necesario es, conocer sus resultados…., por otra parte, es necesario que los padres y apoderados, conozcan el desempeño de los profesores que hacen clases a sus hijos, por yo no le confiaría la enseñanza de mis hijos a una persona que no me merezca confiabilidad y competencia. Si uno de mis hijos, requiere se intervenido en una cirugía, por lo menos como padre trataré que el médico que la practique, tenga la competencia suficiente. Lo mismo puede pensarse en educación.

En la más elemental lógica administrativa, debe existir la evaluaciçon del logro de objetivos, y el mecanismo de control, para establecer si se lograron las metas deseables, propuestas inicialmente.

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