Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Blog

Herramientas

Temas más tratados

Ultimos Comentarios

  • Eduardo
    en Energía en Chile, un alicaído motor para nuestro desarrollo
    (16 May 12)
  • maria paz
    en Prohibicionismo
    (15 May 12)
  • Carlos
    en Aborto, discriminación y mayorías
    (07 May 12)

Ultimos Post

Ver post anteriores

Ranking de Autores

Por Fernando Chomali
Crisis moral

25 Ene 11


Hemos perdido la capacidad de ponernos en el lugar del otro, de sentarnos a conversar, de buscar soluciones desde la razón y de que prevalezcan el sentido común y el interés por el bien común por sobre el bien personal o el de un grupo.


El 1 de enero salí a las 7 de la mañana de mi casa a hacer deportes. El itinerario partía desde avenida Lyon con Irarrázabal hasta la cumbre del cerro San Cristóbal. Me llamó la atención la cantidad de adolescentes y adultos jóvenes que volvían a sus casas completamente ebrios. El panorama era dantesco. El suelo del San Cristóbal estaba lleno de botellas de alcohol. Un grupo de trabajadores preparaba la señalización propia de cada feriado y observaba cómo estos jóvenes ebrios la sacaban, la tiraban cuesta abajo y se reían.

Para qué decir cómo se mofaban de los cuatro o cinco madrugadores que subíamos en bicicleta o trotando. De terror. En Chile el alcohol ha tomado un excesivo protagonismo. Elocuentes técnicas de marketing lo asocian a relajación, a gozo, a placer; en definitiva, a todas aquellas experiencias que hoy se asocian a libertad. Sin embargo, detrás de su consumo excesivo se esconde un mal que corroe a nuestra sociedad: la falta de sentido de la vida y la necesidad de escapar de ella, de evadirse de la realidad. En Santiago, las botillerías están en cada cuadra. Todas enrejadas, especialmente en las noches, y todas con largas filas de jóvenes comprando. Pareciera ser que sin alcohol en exceso no hay diversión, no hay alegría. Pero detrás de cada borrachera se esconden un gran vacío existencial, una pobre visión de sí mismo, de los demás y de la sociedad.

Es evidente que este fenómeno, mucho más presente de lo que uno quisiera creer, hunde sus raíces en una sociedad que ha perdido el norte. Una exacerbada mirada economicista de la sociedad señala que el que vale es el winner, el que ha logrado hacerse de cierta fortuna y fama –esta es, sin duda, una causa–. Por otro lado, pretender erradicar a Dios de la esfera pública, llegando incluso a ridiculizar a quien se declara creyente, ha provocado que el horizonte de la comprensión del hombre y de la vida se juegue en un ámbito de pura libertad. Pareciera que la consigna es “la vida es esta y nada más y todo está permitido”. Es bien notable la forma en que ello ha provocado un individualismo extremo que ha llevado, incluso, a que algunas personas declaren que la codicia es un valor. Un país se mide realmente por la manera en que los ciudadanos se tratan entre sí. La fraternidad es el test para medir si una sociedad es auténticamente humana o no. Pareciera ser que estamos lejos de aquello y nos estamos conformando con no molestarnos ni toparnos los unos a los otros. De lejitos, mejor. Que cada uno haga su vida. Este camino es sórdido, pero a ello se nos está empujando. La evasión fácil de nuestro propio yo, nuestra propia subjetividad y libertad que manifiesta el consumo excesivo de alcohol son un grito desesperado para tener relaciones más humanas, más fraternas. Ello será posible solamente si pensamos en una nueva moralidad. Es decir en una nueva forma de relacionarnos.

Si observamos detenidamente los conflictos sociales en Chile y en el mundo, nos percataremos de que cada vez más se resuelven por la vía de la violencia. Es notable el nivel de virulencia que se percibe en las protestas, en la reivindicación de derechos, en el lenguaje, incluso el de aquellos que tienen responsabilidades públicas. Se hace valer el punto de vista personal como sea; incluso, recurriendo a la agresividad. Ello, porque hemos perdido la capacidad de ponernos en el lugar del otro, de sentarnos a conversar, de buscar soluciones desde la razón y de que prevalezcan el sentido común y el interés por el bien de todos por sobre el bien personal o el de un grupo. Es notable apreciar cómo los padres han perdido autoridad ante sus hijos, los profesores ante sus alumnos y los gobernantes, ante la población. La propia Iglesia ha percibido este fenómeno en aquellas personas que, después de haber bebido de su sabiduría, se declaran públicamente alejadas de ella o bien discrepan abiertamente de los legítimos pastores. Detrás de esta rebelión contra la autoridad en general se percibe una actitud adolescente propia de quien carece de pensamiento propio y de rumbo. Hoy más que nunca necesitamos en Chile una nueva clase intelectual. Urgen filósofos, teólogos, poetas, pensadores, auténticos humanistas que vuelvan a mostrar la belleza de la vida, que vuelvan a encantar a cada ciudadano de su existencia, que inviten a detenernos a pensar en la belleza insondable de cada ser humano que se presenta como un don, y no como una amenaza. Urgen profetas que nos recuerden el valor del ser en cuanto ser.

Sin duda alguna, el verano, cuando la actividad se aquieta y las tardes son más largas, se presenta como una oportunidad extraordinaria para meditar, para volver a recuperar el norte de nuestra propia vida, la que, está indisolublemente unida a Dios que nos creó, nos salvó, nos ama y nos invita a convertirnos en un don para los demás.

Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
: (Opcional)
Código Verificación :
Capital.cl

Comentarios

5 Comentarios

danilo :

Publicado Domingo 27 de Febrero, 2011 - 03:36 hrs

Pienso que mucho de lo que nos sucede es por que no tenemos una relación con Jesús, en el fondo somos una sociedad cristiana que piensa que debe hacer lo que quiere sin buscar la dirección de Dios. El humanismo se ha vuelto mas fuete que el cristianismo. El humanismo nos habla de lo humano, el cristianismo de Cristo y de su obra por nosotros al dar su vida por otros. Desde Su perspectiva, deberiamos ser una sociedad donde pensamos en el otro, mas que en mi, y de esa manera servir y no esperar siempre ser servidos. Ser servidos por las madres que no enseñan a sus hijos a hacer sus propios deberes y ayudar en las labores de la casa, en esos padres que no sirven a sus esposas involucrnadoce en la crianza y trabajos de la casa, en esos politicos que creen que ellos son los importantes y nos las personas que confiaron en ellos, en los lideres religiosos que se olvidaron que el poder es de Dios y no de ellos. Si embargo, en medio de este tiempo siegue escuchandose las palabras del Carpintero. Yo soy el camino y la verdad y la vida. creo que son las cosas que necesitamos, que los jovenes buscan y nosotros no les podemos dar, solo podemos guiarlos a encontrarce con Cristo. Después de encontrarnos nosotos con El.

David :

Publicado Jueves 24 de Febrero, 2011 - 00:13 hrs

La iglesia ha sido historicamente una entidad generadora de abusos y de represion y que ha lucrado gracias al no dejar pensar a la gente claramente, al no dejarlas ver las cosas a travez de sus propios ojos sino que han puesto una venda en los ojos de los fieles en pos del propio lucro. Cometiendo los pecados que le prohiben al resto de los fieles, aduciendo de que su institucion hace mucho por la gente, siendo de que en realidad son sus fieles los que hacen el trabajo duro y su iglesia continua amasando fortuna. Me queda claro al leer que usted tiene tiempo para salir a trotar a las 7 AM siendo que la mayor parte de santiago a las 7 am ya tiene que ir en la locomocion para partirse el lomo por unos pocos pesos, en un constante sentimiento de frustacion y de soledad, el alcoholismo no es mas que una via de escape a los problemas que aquejan a la gente y que desgraciadamente nadie quiere ayudarlos a solucionar, primero se debe arreglar el entorno antes que el interior.

sandra vallejos c :

Publicado Domingo 20 de Febrero, 2011 - 22:56 hrs

Estimado Fernando,
felicitaciones por su artículo, ciertamente este panorama no sucede sólo en Santiago, en regiones es peor, soy de la ciudad de Temuco, hace poco se hizo una encuesta al respecto donde se daba a conocer que jóvenede 13 a 14 años terminaban mínimo 3 veces al mes completamente borrachos los fines de semana. Lo que está sucediendo es responsabilidad de todos, familiar, gubernamental, con políticas de estado que den resultado. Todo parte en EDUCAR, desde el hogar , como familia , como padres somos responsable de lo que enseñamos a nuestros hijos, no sólo velar por sus derechos,sino tambien enseñarles de sus obligaciones y deberes, de cuidarlos y amarlos. Como sociedad nos hemos vuelto indiferentes, hay tantas necesidades en nuestro país, tampoco se habla de las ETS, que han aumentado considerablemente entre los jóvenes, y que avanzan sin ningún control. En fin, como mamá de un hijo adolescente , sólo le puedo decir que mi base familiar se sustenta en Dios lo que nos ha permitido entregar a nuestro hijo valores y principios que no se transan.

Mi responsabilidad como ciudadana de este país, tambien es ayudar y aportar a mejorar esta sociedad cada día más fría e impersonal.

Si pudiera darme su correo, siempre es interesante compartir vivencias que nos hacen crecer. Agradecida, le saluda

sandra vallejos c. Temuco

Pablo Barrientos :

Publicado Domingo 13 de Febrero, 2011 - 03:21 hrs

Lo realmente dantesco es el comprortamiento de algunos personajes dentro de la iglesia que actuan con total impunidad. Lo verdaderamente urgente es limpiar de una vez las manzanas podridas que hay en la iglesia católica. Sin mas comentarios.

Marcelo Cortes :

Publicado Martes 1 de Febrero, 2011 - 14:59 hrs

Buen comentario que por lo pronto estamos claros que urge a nuestra sociedad, pero y éste es el meollo del asusnto, los valores éticos, la buena voluntad, la empatía y la deferencia y preocupación por el prójimo, hoy es vista en nuestro mundo como una señal de debilidad que logra que sea poco sana practicarla.

IAB ChileCertifica.com