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Por Fernando Chomali
Cisarro

19 Ago 09


La senda de las virtudes es el mejor antídoto para la enfermedad que nos aqueja como sociedad; en especial, la falta de sentido de trascendencia y de amor en que están insertos muchos niños.


En Chile, aunque nos duela, día a día se están criando muchos “Cisarros”. Innumerables razones se podrán dar a nivel sociológico, político, económico, educacional o policial para explicar el desgarrador fenómeno de la delincuencia infantil y juvenil, y sin duda se tratará en todos los casos de juicios certeros. Sin embargo, hay una razón que es fundamental y la causa principal de estos hechos: estos niños se han criado sin familia, sin un sentido trascendente de la vida, sin Dios como referente último de su ser y de su actuar. Estos niños se han educado en un contexto de mucha violencia, donde la razón de la fuerza ha sido la ley, y no la fuerza de la razón. Les han faltado oportunidades de todo tipo, por cierto, pero sobre todo se han visto privados de la experiencia de ser amados y de amar. En definitiva, han vivido en un contexto de humanismo sin Dios y este humanismo ha terminado atentando en contra del propio hombre.

Añadamos que las políticas públicas no han beneficiado la constitución de nuevos matrimonios. Al contrario, han exacerbado la autonomía individual como valor absoluto, incluso en desmedro de los compromisos asumidos, de la palabra empeñada, del valor del otro en cuanto otro y no en cuanto me reporta beneficios. En definitiva, la sociedad no orienta a la persona a comprenderse como un ser para los demás, sino como un ser que tiene que autorrealizarse por sí mismo, haciendo de nuestro país un conjunto de individuos que buscan sus propios intereses por sobre una comunidad.

En esta lógica individualista, los más débiles y los más pobres terminan siendo los más desprotegidos y vulnerables. “Cisarro” es uno de ellos y las consecuencias se han hecho sentir. Con razón la Iglesia postula que el mejor servicio que puede entregar a la comunidad es el anuncio de la misericordia de Dios manifestado en Cristo Jesús, que nos ama de modo infinito y nos constituye como hermanos. Este hombre que se comprende a la luz de Dios con una dignidad sin igual se constituye en el referente de toda acción humana, social o política y no de los cálculos o los intereses particulares. Esta experiencia de sentirse amado y con vocación al amor es el fundamento de una vida centrada en el bien y la verdad y no en la violencia. Esta experiencia se da en la familia, en contacto con un padre y una madre que, como comunidad conyugal, emprenden la tarea de procrear y educar a sus hijos. Resulta urgente promover la constitución de nuevas familias fundadas en el matrimonio, en cuanto escuela insustituible de humanidad, de entrega generosa y de aprendizaje del valor de la vida humana.

No podemos quedar indiferentes frente a los cientos de miles de niños que andan desorientados y solos. Ellos constituyen nuestro gran desafío y la respuesta no puede hacerse al margen de su propia naturaleza, la cual exige vivir en el contexto del amor dado y recibido, fundamento mismo de la dignidad del ser humano.

El Papa Benedicto XVI ha planteado en su última encíclica que un humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano. Ello lo estamos viendo. Sólo Dios nos recuerda nuestra condición de creaturas y que, por lo tanto, tenemos límites inherentes a nuestra condición. Esos límites también son los que nos abren a los otros como la condición de posibilidad de mi propio crecimiento. Pero no crecimiento en el sentido psicológico de mayor autonomía, sino que entendido como mayor apertura al otro en el amor. Estos límites nos recuerdan, además, que somos un proyecto por realizar. Que nuestra vida es una aventura que se desarrolla en el ámbito de nuestra libertad, como expresión máxima de nuestra dignidad, y que adquiere pleno sentido en la entrega sincera a los demás.

Este “ir haciéndose” en la vida no es arbitrario, sino que es función de lo que somos en cuanto seres humanos, condición que no podemos definir nosotros mismos, sino que nos es dada. La revelación cristiana postula que somos imagen y semejanza de Dios y que todo nuestro actuar debe estar encaminando a hacer brillar dicha condición. Por otro lado, el hecho de tener límites nos obliga a cultivar la virtud en nuestra propia vida. De hecho, hoy nos educan para ser personas competentes en distintos ámbitos del saber pero no tanto para ser personas virtuosas; es decir, para buscar el bien y la verdad en todo a través de nuestro ser y nuestro actuar como la forma privilegiada de desarrollarnos. Las virtudes cardinales constituyen siempre un camino pedagógico extraordinario para crecer como personas y ellas deben ser enseñadas en todas las instancias pedagógicas con las que cuenta la sociedad, empezando por las propias familias. La virtud modera nuestros deseos y pasiones y los sublima en aras de un bien mayor; la virtud nos enseña a regirnos por la verdad y la justicia más que por nuestros caprichos y –sobre todo– a comprenderse no sólo con derechos, sino que también con deberes. La escuela, los medios de comunicación y la ley, como instancias pedagógicas que colaboran con la familia en la tarea educativa, tienen una gran responsabilidad en esto. Dicho de otra manera, y mirando a “Cisarro”, o pensamos y nos disponemos todos a pensar nuestra sociedad en el contexto de una nueva moralidad o seguiremos lamentando hechos como los que protagonizó este niño.

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Comentarios

4 Comentarios

Luis Antezan :

Publicado Viernes 28 de Agosto, 2009 - 14:18 hrs

…..Este hombre que se comprende a la luz de Dios con una dignidad sin igual se constituye en el referente de toda acción humana, social o política y no de los cálculos o los intereses particulares…. Esto es lo que debemos todos postular…

BERTA CASTRO :

Publicado Lunes 24 de Agosto, 2009 - 22:06 hrs

Bueno,este tema,es bastante amplio de análizar,complejo a la vez.La pobrezatiene su propio sub-mundo,es de imaginar que la infáncia abandona aún más.casí la granmayoría de ellos,son derivados directamente de los tribunales a los diferentes centros del Sename.unos mássimples ,otros más complejos.

Cuando los ingresos son por viólencia,abuso,abandono,es bastante dificil,sacarlos de su realidad,máscuando hay una edad topé de cambio,que es entre los 5 y 12 años como maximo,luego sí no hay un tratamiento adecuado con fármacos,es lamentablemente imposible sacarlos de ahí,vinculos familiares escaséan,ya que son familias disgregadas,anómalas,con trastornos Psiquiatricos,etc.Lamentablemente la pobreza,permite ver que nuestro país a transformado las instituciones en proyectos ambulatorios,que no sirven de nada,ya que las distancias entre sus pares se alejan más de la realidad.

Comó no pensar que todos los niños que han sido trasladados a sus hogares,vuelven a la calle y se transforman en delincuentes,centros ejemplares no existen,por lo tanto nos queda él amor ajeno que le entregan las personas que todos los dias luchan anónimamente por ellos,los quieren,los valoran,la fe de que hay un futuro mejor.

Pero los recursos no alcanzan,cuando tú ingresas a su sub-mundo.la realidad sobrepasa todo lo imaginable,la delincuencia aumentara aún más,los cierres de instituciones que por años entregaron todo,los educadores,los formadores que soló,pueden hablar los que han vivido con ellos.

Por otro lado lor recursos,éstan muy mal entregados,las clases sociales éstan divididas,la pobre y la rica.Clase media no existe.Profesionales sín vocación,los compromisos son de piel y tiempo para ellos.

Qué es mejor.regalar la canasta a un pobre,o enseñarle como se la debe ganar.

Existe la resilencia,es lo que ellos necesitan,dar vuelta lapagina y separa de las familias ,sí es que quieres rescatar un niño de la calle.Por otro lado loque es genético,muere genético,padre alcohólico ,síndrome fetal alcohólico,la deprevación socío cultural puede tener mejoría.Cisarro.es pruducto de una demólibertad.derechos,derechos,y luego deberes……gracias.

Hugo Bobadilla P. :

Publicado Viernes 21 de Agosto, 2009 - 04:07 hrs

Creo que es precisamente la falta de valores en la convivencia la que produce la exisencia de los “Cizarros”. Sin embargo, hay que tener en cuenta la pobreza como fuente de marginacion de mucha gente, y como justificacion al resentimiento. Ademas, tambien hay que tener en cuenta que la practica de virtudes ocurre despues de la satisfaccion de necesidades basicas (alimento, comida). A esto hay que sumar el abandono de la iglesia hacia las clases populares, lo cual se refleja en la nula construccion de iglesias y capillas en barrios medios y populares. Todo esto nos permite obtener como resultado el diagnostico del Padre Chomali, con el cual concuerdo plenamente.

Mario Albornoz Q. :

Publicado Viernes 21 de Agosto, 2009 - 01:46 hrs

Increible que un tema tan inportante, en este artículo se analice (comente) desde una perspectiva tan desconsiderada e irreal. No se menciona en ningún punto, la mala distribución del ingreso, ni lo que Cisarro vivió y lo que viven los más necesitados, necesitados involuntarios, no por holgazanería.

Básicamente, se menciona que un matrimonio mal constituido sería base para ser delincuente. Yo trabajo con ellos, y sé que hay un modo de pensar, rasgos faciales, pigmentación de la piel y otras características que se repiten en muchos delincuentes…¿que tiene que ver el tema con la moral?, es un asunto que comienza antes de que naciera Cisarro y el boom de la delincuencia en los medios.

CAPITAL me defrauda por primera vez, he leido siempre artículos interesantes en el tema de las decisiones empresariales y temas que respectan al dinero. Pero curiosamente Fernando Chomali, no menciona la incidencia del ambito financiero o bien, por un asunto de pertinencia, el ambito de los capitales en modo absoluto, a no ser que haya un temor a hablar del mundo terrenal. Solo menciona la educación, la moral, la vida en familia, digno de una revista opus dei, lo que quita mucha objetividad y nubla la temática central de la revista. Lo siento mucho, espero como lector, espero no volver a leer algo así en su revista que considero una producción seria, pluralista y muy amena.
A no ser que tratemos el tema desde, el capital…y…no creo que sea conveniente…ni para la seriedad de la revista, ni para la inteligencia de los lectores, ni para “cuestionar” el status quo. A no ser que hablaramos de las donaciones, o mejor… pastelero a tus pasteles.
¡ menos senda de las virtudes y más seriedad, por favor!
Saludos a todos.

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