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Refinamiento puro

Artículo correspondiente al número 207 (29 de jun al 12 de jul 2007)


La pasión por el té es el refl ejo de un modo de mirar la vida. Esta forma de pensar ha conducido a la creadora de Tealosophy alrededor del mundo. Era cosa de tiempo que llegara a Chile.
POR PILAR HURTADO

 

Aunque para muchos el mundo se divida entre bebedores de café y bebedores de té, es un hecho que los chilenos somos como esponja para este último brebaje. En términos de consumo per cápita, solo nos situamos por debajo de ingleses e irlandeses con 800 gramos de té anuales. Bebida democrática, cruza toda nuestra sociedad y pasa de las tacitas de porcelana más empingorotadas hasta la “choca” enlozada del trabajador. El té reconforta, calienta las manos, el cuerpo y el espíritu, y se puede tomar muchas veces al día (no así el café, que a algunos les daña el estómago). Por si fuera poco, probar sus distintas variedades puede llegar a ser hasta divertido. Entretenido. Como un viaje por el mundo usando la nariz, el paladar y la imaginación.

Hace un par de semanas tuve el privilegio de participar en una cata de té guiada por la dulce argentina Inés Berton, creadora de Tealosophy. Yo había leído sobre ella hace unos años, mientras preparaba, cómo no, un reportaje sobre el té. Entonces, me enteré que ella es una de las 11 narices mundiales de esta bebida (las narices son los expertos en aromas, gente que tiene olfato absoluto, así como el oído absoluto en la música). El día de la cata ella misma contó que su olfato agudo había sido un problema en su vida mientras no se encontró con el té, su gran pasión. Pasó años estudiando y trabajando con una sabia japonesa del T Emporium de Nueva York hasta que hace 6 años se lanzó con Tealosophy, su propia marca, en la que concibe al té como un modo de mirar la vida.

Con esa nariz –y a propósito del libro de Süskind, El perfume, que pronto llegará como película–, Berton bien podría haber sido perfumista, pero a ella no le gustaban los laboratorios sino caminar en las plantaciones de té y perseguir aromas por todo el planeta. Su objetivo, cuenta, es transmitir el té no como un producto sino como si fuese una fi losofía. Y lo que menos le gusta es que se asocie a esta bebida con un remedio para el estómago o para la gripe. “Qué bueno que tenga tantas propiedades, dice Inés, pero yo quiero que vaya de la mano con el lujo accesible”. Y eso es justamente lo que vino a presentar a Chile.

Aparte de las variedades clásicas de té, como lapsang suchong, darjeeling o earl gray, entre otras, la gracia de Tealosophy está en los blends, en las mezclas de hojas de la planta camelia sinnensis con otros aromas naturales. En sus mezclas, eso sí, Berton mantiene alrededor de un 85% de té por sobre otros ingredientes y utiliza solo las dos mejores hojas de cada planta (son 2.700 hojas de té por cada medio kilo). A Inés no le gusta que el té sea un “juguito caliente”, sino que tenga retrogusto. Seguramente eso es lo que ha hecho que los tés de Inés hayan dado la vuelta al mundo y sean apreciados por personajes como el Dalai Lama, los reyes de España, escritores como Saramago, Sábato, Carlos Fuentes e infaltables famosos (Glenn Close, Uma Thurman, Lou Reed). A muchos de ellos, esta nariz les ha preparado sus propias mezclas personales. La del Dalai Lama, por ejemplo, se llama Jasmin Pearls y son hebras de té verde y flores de jazmín enrolladas como bolitas que al hidratarse con el agua recuperan su forma.

El juego de combinaciones es apasionante e infi nito y, desde mediados de junio, se puede disfrutar en el hotel Ritz-Carlton de Santiago con una carta de cerca de 20 variedades de las más de 150 que tiene Tealosophy. Hay algunas, como Adra’s blend (té verde cosechado a mano con frutillas, arándanos, grosellas y pétalos) especialmente diseñadas para el hotel. Alucinante es Indian Market (canela, cardamomo, jengibre y pimienta con base de té Assam), Royal Fruit (mango, papaya, duraznos y flores de hibiscus con base de té negro, inspirado en un viaje que Inés hizo al Amazonas) y Smokey Earl Grey (té ahumado con madera de la Patagonia argentina y perfumado con bergamota del norte de Italia). Y, claro, también están las Jasmin Pearls. Hay muchos otros y cada uno es una experiencia, un viaje lleno de sutilezas que se emprende en cada taza.
Tealosophy. Hotel The Ritz-Carlton Santiago, El Alcalde 15, Las Condes. Tel: 470 8500.


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