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Artículo correspondiente al número 199 (09 al 22 de mar 2007)

Los egipcios usaban la albahaca como parte de su bálsamo para momificar cuerpos. Los italianos, los indios y los asiáticos nos mostraron sus propiedades en la cocina. En Chile, la albahaca aromatiza nuestros platos de verano y nos hace añorarla todo el invierno.
Por Pilar Hurtado
No sé cómo pude vivir tantos veranos sin tener una planta de albahaca, aunque fuera en un macetero al lado de la ventana. Por fin este año puse un par de plantitas en un espacio soleado del jardín y les juro que he disfrutado mucho, partiendo por el pesto que preparé y del que guardé unos frascos congelados para gozarlos en invierno. El solo saber que tengo estas aromáticas hojas al alcance de la mano para picarlas sobre los tomates de verano (los verdaderos) o para darle sabor y carácter a mis mayonesas caseras, ya es un placer. Pero aún nos queda un resto de verano y, mientras así sea, aunque no tengamos una planta en casa, podremos seguir disfrutando de esta maravillosa hierba.
Los días de calor huelen a albahaca, los platos de verano huelen a albahaca. Las humitas, los porotos granados, el pastel de choclo, el quesillo con albahaca fresca picada encima, los tallarines verdes. No solo en Chile. La albahaca es originaria de la India, donde es uno de los ingredientes de los curries, y se conoce desde hace mucho tiempo. En el antiguo Egipto era parte del bálsamo para momificar los cuerpos. A Europa llegó gracias a los griegos y los romanos, para quienes era un símbolo del amor y uno de los aromas más utilizados en la cocina.
Existen cerca de 40 tipos de albahaca, las que crecen preferentemente en lugares soleados y no aguantan las heladas. Al secarse, sus hojas pierden parte de su aroma, pero se conservan muy bien en aceite de oliva. La albahaca es el ingrediente base del pesto, creación genovesa que el Larousse Gastronomique (Biblia de los gastrónomos) define como salsa fría a base de aceite de oliva, albahaca, ajo, parmesano y piñones. Por eso los expertos ariscan la nariz ante cartas de restaurant que anuncian sandeces como “pesto de rúcula” o “pesto de cilantro”, pues ese nombre lleva implícita la presencia de la albahaca.
Pero esa planta no solo se ha hecho famosa gracias a la cocina italiana: es parte primordial en preparaciones tailandesas, vietnamitas y chinas, que aprovechan una variedad más fuerte que la europea, su fuerte sabor parecido al anís y disfrutan usándolo para condimentar el curry y las verduras salteadas.
En la web pueden encontrar miles de recetas con albahaca, pero también información sobre sus supuestos influjos divinos sobre el hombre y hasta rituales con esta hierba para conseguir el amor. De todo eso, rescatamos algunas de las propiedades benéficas de esta planta: es digestiva, antiséptica, rica en vitaminas A y C, disminuye la tensión nerviosa, fatiga mental y hasta depresión.
Sentir el aroma de la albahaca entrando por la ventana ya es un placer, pero si no es suficiente, aparte de los platos nacionales mencionados y la ensalada caprese (tomate, mozzarella, aceitunas y albahaca), he aquí otras opciones: risotto al basilico en Spiazzo de Providencia; frutillas y albahaca en el Sukalde, de la mano del chef Matías Palomo; pulpo genovés en el Machu Picchu, en Bilbao; camarones con albahaca y tagliatelle de pesto al basilico en el Da Carla de Mac Iver; congrio en humita en el Divertimento Chileno (a los pies del San Cristóbal) o albacora a la Sebastiana en el Azul Profundo de Bellavista.
Cerrando el verano en La Serena
En el proyecto inmobiliario La Serena Golf, en la IV Región, el restaurant Club House está cambiando su carta. A cargo del chef Marcos Carrasco, la propuesta saca provecho de los productos del mar abundantes en la zona, incluyendo una oferta de sushi y platos en base a jaibas, ostiones, corvina, lenguado y congrio. Hay también un filete de res o avestruz con salsa de jamón serrano o queso roquefort. En sushi, llaman la atención el Ketumaki Sushi envuelto en frutillas y sésamo negro, y los rolls de Almond Sushi, cubiertos de finas almendras efiladas. En postres, recomiendan especialmente el Cheese Cake con salsa de arándanos y frutillas bañadas con almíbar de menta silvestre. Por cierto, todo esto con espectacular vista al mar. (La Serena Golf, ruta 5 Norte kilómetro 482. La Serena. Reservas al: 51-276 100).