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Artículo correspondiente al número 246 (20 de febrero al 5 de marzo de 2009)
1. Ravioles de conejo con rúcula del Rivoli. Profundo y suave sabor del relleno para una pasta hecha en casa, bastante más blanda que el dente, pero perfecta para mi gusto, con hojas de rúcula salteadas en aceite de oliva. Simple y tremendo. (Nueva de Lyon 77).
2. La terrina de foie con helado de peras y rúcula del Cienfuegos. Quizás el plato más “consistente” de esta celebrada pero inestable carta. (Constitución 53).
3. Y el último, una arbitrariedad, porque no se puede pagar por él pero tampoco puede dejar de nombrarse por lo elegante y sublime: el pastel de jaibas con machas de Eduardo Godoy, en Ochoalcubo, Marbella.