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Artículo correspondiente al número 243 (12 al 25 de diciembre de 2008)
Qué mejor regalo para un sibarita que una selección de productos gourmet. En la tienda Cardamomo hay canastos armados y –para los más meticulosos– a gusto del consumidor: quesos europeos y chilenos, foie gras, jamones ibéricos, vinos, etc. (Padre Hurtado Norte 1647). Recuerdo años atrás los canastos de De Cocina, cuando todo lo Fauchon eran “la” exquisitez. Una alternativa del todo económica es el merkén en un envase tipo salero de greda que desarrolló especialmente el Emporio Nacional, un detalle con “identidad” nacional (a propósito de la tan buscada imagen país. Bellavista 0360). Otra opción es El Volcán, “la” tienda del equipamiento gastronómico que inauguró sucursal en Las Tranqueras 70: cosas útiles, específicas y a muy buenos precios. Y el dulce para el final: chocolates belgas. Una amiga me trajo una caja de bombones fina y preciosa, de la mismísima Bruselas. Un par de días después, un amigo traía a la casa una bonita caja de chocolates para el café. Ese mismo viernes en la revista Qué Pasa aparecía una nota de una chocolatería belga a la que el cronista había llegado por casualidad. Las tres historias tenían un solo nombre: Leonidas… recién instalados en Chile y sin marketing de por medio. ¿Existen las coincidencias? Las Tranqueras 1380.