Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 222 (22 de feb al 6 de mar 2007)
Proporción, balance y respeto por el sabor de los ingredientes son los pilares de la comida china. Aquí les damos dos buenas alternativas, elegidas por expertos: el Chang Cheng y el Oriental.
Proporción, balance y respeto por el sabor de los ingredientes son los pilares de la comida china. Aquí les damos dos buenas alternativas, elegidas por expertos: el Chang Cheng y el Oriental. Por Paola Doberti.
Dicho esto, preguntamos a dos amigos gastrónomos cuáles eran sus restaurantes chinos preferidos –aparte del espléndido Danubio Azul, obvio, y el China Village, que aún no conozco-, y las elecciones fueron inmediatas: Chang Cheng, el más avezado, y Oriental de Avenida Ossa, el más familiar.
Y ahí estuvimos. El primero, más elegantón y occidentalizado, incluso con pinturas temáticas de esos espléndidos y encantadores artistas que son Bororo, Benmayor y Matías Pinto D’Aguiar. Debo decir que ahí están las mejores empanadas de camarón (camarón mandarín) jamás probadas por esta cronista. Masa delicada y crujiente; el relleno de camarones enteros, abundante y sabroso, perfectas para dejarse untar en una esquina con una exquisita mezcla de tamarindo y soya. El hunan, ajíes verdes rebozados y fritos rellenos con pasta de pescados, con el picor justo, preciso gusto a pescados y esa mezcla de turgencia y suavidad en la textura. Una buena muestra de cómo esta cocina utiliza distintas técnicas. De fondo, fi lete mongoliano y neutro plato de tallarines y vegetales cocidos en su punto. Volvería al Chang Cheng a comer sólo masitas de aperitivo, y las probaría todas con un joven y fresco pinot noir. Buena carta de vinos, además.
El Oriental es de ambientación literalmente china, con harto rojo y dorado, dragones y puentes colgantes. Es un espectáculo entrar a estos sitios, y vale la pena pasearse por los distintos ambientes mientras llegan los platos (el servicio es rápido). Otra vez, camarón mandarín; bien, pero pálido ante el recuerdo crujiente del Chang Cheng. El Ja-Kao, en cambio, dumpling de masitas de arroz hervidas rellenas también con camarón y una refi nada salsa, es una muy buena alternativa para no adormecer el paladar (ni aumentar el colesterol) con la consistencia de la fritura. El plato que se robó la película aquí fue la corvina al vapor, tres importantes trozos de suave y fresco pescado en una suerte de guiso con delgadas tiras de pato, algas y delicado brote de cebollón. Té verde para terminar, imprescindible. Y aquí estamos, con ganas de volver, por más camarón mandarín, más corvina, más mongoliano y, ojalá bien programado, por un delicioso pato Pekín.
Chang Cheng, Las Condes 7471, teléfono 2129718. Oriental, Av Ossa 1881, teléfono 2773358.