Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 265 (15 al 26 de noviembre de 2009)
Ni otto ni más de lo mismo. Qué suerte tienen los vecinos de Calera de Tango al contar con su Kuchen Haus. Un chupe de locos y un bife a la parrilla son ejemplos de una cocina bien resuelta y consecuente. Por Paola Doberti.
Primer domingo definitivamente primaveral desde el cambio de estación. El destino era la Kuchen Haus, célebre pastelería y restaurant de la zona de Calera de Tango desde principios de 2000.
Teníamos buenas referencias aunque las expectativas –reconozcámoslo- eran medias. Transitando por el camino mitad urbano-mitad rural que atraviesa la residencial Calera de Tango, la obsesión por vivir fuera de Santiago se agudiza. El sol pega recto y fuerte. En el empalme con el camino a Lonquén aparecen varios restaurantes. A unos 500 metros, una fechada rectangular, limpia y linda, nos da una buena señal.
En la amplia entrada, prima el concepto de emporio. Los aparadores con los panes caseros y las mermeladas y las galletas hablan de calidad y calor de hogar. Al minuto, el dueño del restaurant, Julio Domínguez Fuchslocher (dos hermanos están a cargo de la pastelería fundadora) nos recibe con un extremada calidez (conoce a uno de nosotros, pero no nos espera).
El lugar tiene varios ambientes y atrás, una gran terraza para eventos.
Nos instalamos en el comedor de la izquierda. Mesas y sillas sencillas y de buena altura, alrededor muebles rústicos de madera, antiguos candelabros con velas blancas chorreadas, textiles desteñidos, antiguas puertas con enrejados simulan utilidad… Definitivamente buen gusto, cálido y encantador.
Nos atiende un señor maduro que describe los platos como si fuera cocinero y el concepto del restaurant como si fuera dueño. Notamos que todo el personal de servicio despliega similar estilo.
Llegan la panera con mini hallullas en panes blanco e integral, mantequilla y un pebre perfecto para ese domingo a mediodía (quizás no para asado pre futbolero): fresco y jugoso tomate, poca cebolla, apenas ajo, adecuada sal y pimienta.
Los productos del mar se toman la carta de Kuchen Haus: pinzas de jaiba, ostiones y machas a la parmesana, chupe de cangrejo, de locos; tilapia, bacalao, mahi-mahi… Optamos por un arriesgado chupe de locos que resultó una sorpresa: nítido y sabroso sabor del molusco, cortes de buen tamaño, consistencia precisa... volvería este mismo domingo por él. Para el fondo preferimos quedarnos en tierra: bife de chorizo a la parrilla: muy buena calidad de la carne, en su punto, jugoso, blando, sabroso. Ensalada de lechuga, berros y palta para acompañar (a propósito: después de esta experiencia decidimos ir en busca del mejor bife chorizo de Santiago. Se aceptan recomendaciones).
Le preguntamos a Julio cuál era la receta, cómo lo lograba. “Somos una familia; hacemos una cocina basada en productos frescos; principalmente, de nuestros kilómetros y kilómetros de mar, productos que yo mismo elijo diariamente. Tratamos de hacer una cocina creativa con materias básicas, como el cochayuyo que traigo de Tunquén o unas simples lentejas bien hechas…”
Ni perfecto, ni imbatible. Sí, sobresaliente en su categoría, honesto, redondo y consecuente.
www.kuchenhaus.cl. Camino Lonquén, kilómetro 14 1/2. Teléfono 8555074.