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Reportajes y Entrevistas
¿Y ahora?...Los Y


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Artículo correspondiente al número 218 (30 de nov al 13 de dic 2007)

 

Carlos Kubik Orrego

27 años, soltero. Ingeniero comercial UC, director del Centro de Investigación en Educación, Inacap.




Carlos Kubik Orrego tiene clara la película y la cuenta con aún más claridad. “En los tiempos de mi papá o mi abuelo era casi irresponsable no salir rápido de la universidad y ponerse a buscar pega y asegurarla. Ahora es distinto, porque uno tiene la posibilidad de hacer otras cosas, por ejemplo en lo social. Por lo menos yo siento que mi carrera tiene súper harta demanda, así que no se me pasa por la cabeza que si hago otras cosas me voy a quedar sin pega. Al contrario, hacer actividades distintas te ayuda a ser mejor profesional, porque es muy limitado pensar sólo en el trabajo y en ganar plata”.

Con inquietud por los temas sociales y públicos, Kubik cuenta que terminó de estudiar y se fue a Africa por cuatro meses, luego a Europa y de ahí hizo una corta pasada por la India, adonde volvió tiempo después a participar de la obra de la Madre Teresa. Dice que esa inclinación por la cosa social responde a un efecto dominó. “Primero vas a misiones, luego de intercambio o viajas y ves otras realidades que te impulsan a hacer contribuciones sociales sin dejar de hacer tu vida. Para mí en esto no hay dicotomías o exclusiones, se pueden hacer ambas cosas a la vez”.

Tanto es así, que para él las cosas se han dado según libreto. “Mi plan de carrera se ha cumplido más o menos según mis definiciones. Estuve unos años en el sector privado, he estado afuera, he trabajado en temas públicos”, dice, al tiempo que explica que hoy está en su tercer trabajo, porque antes estuvo dos años en la viña Terra Andina y luego en Paz Ciudadana. Incluso, por un tiempo se lanzó a emprender importando libros, negocio que no prosperó.

Con todo, Carlos Kubik tiene claro que a futuro sus desempeños laborales tendrán “plazos incrementales de permanencia, porque las cosas van siendo más complejas y necesitas procesos de inducción más largos. No me veo ganando medallas por 20 años de permanencia, pero tampoco cambiándome de trabajo a cada rato”. ¿Y cómo es su relación con los bienes materiales? “Nunca he tenido apego por las cosas materiales. Además, de qué sirve tener toda la plata del mundo si no puedes disfrutarla, de qué sirve tener tres casas, por ejemplo, si para lograrlo no tienes tiempo para salir de vacaciones”.

 

 

Sebastián Abogabir

26 años, casado, abogado de la Universidad Católica, asociado de Guerrero, Olivos, Novoa y Errázuriz.



Este abogado vive la tensión propia de la mayoría de los profesionales jóvenes que eligieron al Derecho como su profesión. Ellos saben que deberán trabajar intensamente los primeros años si quieren hacer una buena carrera en un estudio de prestigio para llegar eventualmente a la categoría de socio. Sebastián Abogabir no escapa a la tendencia, pero tal vez tenga más herramientas que las que tuvieron otros antes de él para enfrentar la presión, al menos porque tiene clara conciencia de que el trabajo no lo es todo y se las rebusca para estar con su familia –se casó hace poco y espera su primer hijo–, hacer deportes, participar en un grupo de formación y también ayudar a la comunidad.

“Mi día laboral es intenso, pero no es la idea que la vida se agote en la oficina. Hay un tiempo de servicio militar y lo tomo así. De hecho, quiero en el futuro ir a estudiar afuera, recargar las pilas y conocer cosas nuevas”, explica.

Abogabir siempre ha hecho muchas cosas. Fue presidente del centro de alumnos del colegio Verbo Divino, en la universidad ayudó a armar un referente estudiantil independiente y siempre fue de los que estaba involucrado a mil en los temas sociales y las misiones. “Creo que mi generación es mucho más abierta al cambio y siento que hay un compromiso fuerte con el país, con muchos liderazgos enfocados a colaborar con los que tienen menos. Es cierto que no hemos vivido crisis y que nos tocó la holgura, pero eso no significa que seamos cómodos o egoístas. También somos más abiertos y tolerantes, aunque me preocupa que a veces se confunde eso con relativismo y siento que en ocasiones nos falta defender nuestros valores con más fuerza”.

Como la mayoría de los de su generación busca nuevos desafíos y eso fue lo que privilegió cuando aceptó trabajar en el estudio Guerrero, Olivos, Novoa y Errázuriz. “Me ofrecieron trabajo en el área de recursos naturales y energía, lo que me entusiasmó mucho, porque es distinto a lo tradicional y más que intermediar entre clientes y empresas me permite desarrollar proyectos”.

Abogabir también privilegia el aprendizaje y el buen ambiente laboral. “La remuneración es relevante, pero a mí me interesa mucho más en esta etapa estar con gente interesante y en proyectos desafiantes. Creo que a esta edad la mayoría estamos pensando en formarnos. El ambiente de trabajo es importante, sentirse reconocido, trabajar en equipo, no estar sólo para cumplir horario, no me importa trabajar más si por otro lado se oye mi opinión y me entregan responsabilidades”.

 

 

Ximena Vial

25 años, soltera, ingeniera comercial U. de Los Andes, coordinadora Responsabilidad Social Empresarial de D&S.



Ximena Vial nunca le ha hecho el quite a la vida, al contrario, desde joven ha ido buscando nuevos desafíos. A los 14 años se fue de intercambio a Alemania, se bajó sola en la estación de tren de Hamburgo y partió donde una familia con la cual vivió y trabajó por cuatro meses. Después se fue a Inglaterra y, para rematar, en primer año de universidad decidió hacer una práctica en el extranjero, bastante poco glamorosa por lo demás, ya que aplicó para un trabajo de mesera en un pequeño restaurant de Florida.

Estas experiencias le abrieron el mundo y hoy las menciona como un punto de inflexión en su vida. “Fueron oportunidades muy buenas, ampliaron mi mirada y me dieron personalidad. En Florida literalmente limpiaba el suelo, pero aprendí mucho inglés y conocí la cultura gringa del trabajo, aunque haya sido un simple restaurant”. Ahí también se enganchó con el tema de la responsabilidad social empresarial, campo que le fascina y al que hoy se dedica en D&S.

Ximena es una fiel exponente de los jóvenes comprometidos, no sólo porque en su casa le inculcaron la labor social, sino además porque es tremendamente proactiva y optimista pese a las adversidades que ha vivido. “Hace dos años, y tres meses antes de casarme, mi pololo murió en un accidente. Tenía dos opciones, echarme a morir o aperrar y decidí aplicar cabeza y optar por lo segundo”.

A las dos semanas estaba de vuelta en la universidad y poco tiempo después entró a una práctica en D&S, la que eligió porque trabajaría en RSE. Hoy es coordinadora de este tema y responsable de alinear las iniciativas en RSE de cada Lider con el eje de negocios de la compañía. Su entusiasmo es el propio de su generación. “Esto no es asistencialismo, ni filantropía, es una integración entre el mundo privado y la comunidad. Me fascina el retail porque me obliga a estar al día con los cambios. Creo que lo peor que le puede pasar a uno es estancarse”. Sin embargo, tampoco está dispuesta a que el trabajo sea todo. Hace un año que pololea y a la hora de hablar de sus demandas laborales, enfatiza la importancia de la calidad de vida. “Es fundamental tener vida después de la pega, yo hago deportes todas las mañanas y quiero tener tiempo para mis amigas, mi pololo y mi familia. Un buen ambiente de trabajo y las proyecciones de crecimiento son más relevantes que el sueldo”.

 

 

Rodrigo Contreras Stange

23 años, soltero, estudiante de ingeniería civil. Emprendedor, fundador de Cuatic Games.



“Mi prioridad número uno es mi empresa. Tengo muchas otras ideas de negocios, pero tengo que enfocarme bien en este emprendimiento. El resto lo dejaré para el futuro (...) Me gusta levantarme en la mañana y pensar que soy una pieza fundamental de lo que hago. Además, esto es algo que me gusta y que hago desde los 13 años”.

Rodrigo Contreras estudia ingeniería civil (una carrera a la que llegó tras cursar seis meses en la Escuela Militar) y acaba de ganar el concurso de emprendedores 2007 de la UDD con Cuatic Games. Este “emprendimiento”, como dice, es una desarrolladora de juegos y comics para computadores y celulares, en la que trabajan además de él cinco personas y que representa en Chile y América latina a la firma siria ZGroup Mobile. Oírlo hablar resulta impresionante, por lo decidido que está con la idea de emprender. Dice que le gusta crear su propio sueldo y que está resuelto a hacer la apuesta ahora.

De alguna forma, Contreras resolvió hacer un negocio en lo que más le gusta. Cuenta que a los 13 años aprendió en forma autodidacta a hacer mapas y a modificar juegos de computador. Luego, con el tiempo fue adquiriendo habilidades que le han permitido crear texturas, personajes y, luego, juegos propiamente tales. Hace un año y medio montó su propia empresa, aprovechando los conocimientos que ha adquirido en finanzas y administración en la universidad. Hoy trabajan con él dos programadores, dos publicistas y un músico y dice tener claro que el nicho en que está promete: “el negocio de los juegos para celulares es bastante atractivo por la participación que tienen dentro de la torta mundial de juegos (como un 30%), de modo que si lo hacemos bien puede ser bastante rentable”, sentencia.

 

 

Pablo Fleischmann

26 años, soltero, ingeniero comercial Universidad Adolfo Ibáñez, trabaja en Banchile.



Pablo Fleischmann es un exponente neto de la Generación Y. Recién salido de la universidad, donde con unos amigos formó una empresa que proyectaba publicidad en eventos y que luego vendieron a buen precio, hace tres años agarró maletas y partió a estudiar inglés tres meses a Nueva Zelanda, para después pasar otros cinco recorriendo el sudeste asiático. De vuelta en Chile entró a trabajar en Penta y luego de un año y medio decidió aceptar su actual empleo en finanzas corporativas de Banchile.

“Los primeros trabajos sirven para tomar experiencia, ver lo que opina y cómo se maneja la gente que lleva más años, aprender y aportar a la empresa, pero teniendo como prioridad la relación con las personas. Después me gustaría hacer un MBA, más que por conocimientos, como experiencia de vida y para conocer gente distinta y ampliar la red de contactos”.

La curva profesional que describe calza con las características de su generación. Son seguros, quieren tomar riesgos y si bien están dispuestos a hacer sacrificios para crecer laboralmente, la vida no se les agota en el trabajo y valoran el tiempo para estar con los amigos, hacer deporte y viajar. También valoran enormemente la tecnología, clave en este mundo globalizado, donde hay que reaccionar al segundo frente a cualquier cambio u oportunidad, como este ingeniero se apura en aclarar.

Fleischmann tiene conciencia de que les tocó un país al alza, pero no cree que afecte su capacidad de respuesta frente a una crisis. “Es cierto que bailamos con la niña bonita y que el exceso de seguridad, que es una nota de mi generación, puede jugar malas pasadas, pero las cosas no necesariamente hay que vivirlas para sacar experiencia, porque se puede aprender de la gente que está cerca de uno. Nosotros somos más libres, tomamos más riesgos y no nos frena el susto de no tener trabajo el día de mañana, porque de hecho hay oportunidades”.

El único miedo que menciona en este mar de seguridades es no saber retirarse a tiempo para emprender algo propio y tiene muy claro que las empresas han cambiado para mejor gracias a ellos: “Las compañías son hoy mucho más horizontales, tienen las

 

 

 

 

¿Qué piensa la Generación Y?


A través de esta encuesta, realizada a jóvenes profesionales nacidos durante la primera mitad de la década de 1980 de todo el país, quisimos indagar sobre los factores relevantes que conforman las proyecciones laborales y a la vez la importancia que esta generación, la llamada Generación Y, le da a la vida personal y familiar. ¿Qué detectamos? Por Laborum.com



Variables más relevantes al evaluar una oferta laboral
En primer lugar, constatamos que el estatus de la empresa y la flexibilidad horaria fueron variables menos consideradas, lo que muestra que los jóvenes están dispuestos en un comienzo a tener una alta carga laboral y que no importa tanto el nombre de la empresa mientras que condiciones como remuneración y proyecciones sean las adecuadas.

¿Cómo te ves a 10 años en el ámbito profesional?

En el ámbito de las proyecciones futuras, resulta muy significativo que un 39,9% de los encuestados espera estar realizando un proyecto de emprendimiento propio de aquí a 10 años, cifra que se compara con 35,6% que se ve haciendo carrera dentro de una misma empresa.

Expectativas de permanencia en el primer empleo

Respecto al tiempo de estadía en el primer empleo las cifras muestran que al comienzo de la carrera profesional los jóvenes privilegian su propio desarrollo por sobre el compromiso que puedan adquirir con la empresa que los contrata. Pero este compromiso aumenta en el caso de que la empresa les ofrezca una real oportunidad de hacer carrera.


Atributos que deberían existir en el trabajo

Los atributos más valorados al interior de una empresa siguen siendo aquellos que repercuten directamente con el desarrollo profesional de la persona, lo que muestra que para los jóvenes profesionales las relaciones humanas son un factor muy importante que debe estar altamente desarrollado en las compañías.

Proyecciones que más te interpretan
Por último, y respecto al tema del desarrollo de carrera y vida personal de los encuestados, la situación que más los interpreta es lograr un equilibrio entre los dos ámbitos, no obstante lo cual hay un porcentaje alto de gente que está dispuesta a asumir costos personales para desarrollar carrera. Es interesante ver que sólo un 16,85% estaría dispuesto a renunciar a atractivas opciones laborales si se viera afectada su vida personal.



FICHA TECNICA

La encuesta buscó indagar sobre las metas, valores y calidad de vida que aspiran a tener los jóvenes respecto a su desarrollo profesional. Laborum.com realizó la encuesta de forma electrónica entre el viernes 16 y martes 20 de noviembre, siendo respondida por 6.628 jóvenes profesionales nacidos entre 1980 y 1985 de todo Chile, los cuales pueden o no estar trabajando.

 



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Comentarios

1 Comentarios

Ana Maria Castro-Melfi:

Publicado Lunes 16 de Junio, 2008 - 16:05 hrs

La Generación Y ¿no muestra gran interés por hacer postgrados, MBAs? Este fue un tema muy importante para la Generación X.

 
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