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Reportajes y Entrevistas
¿Y ahora?...Los Y

Artículo correspondiente al número 218 (30 de nov al 13 de dic 2007)


¿Algo malo? “Malo no, pero sí creo que hay que estar conscientes –añade Hirmas– de que no tienen experiencia, que no saben de crisis y que probablemente funcionan mejor si forman parte de equipos donde hay gente con experiencia con quienes interactuar y de los cuales puedan aprender... Fíjate que he visto una cosa curiosa: uno podría pensar que como no han vivido crisis son más tomadores de riesgos y la verdad es que no es así. Tal vez eso se debe a que no saben (como sí lo sabemos los más viejos) que las cosas que caen luego vuelven a subir. En cambio ellos, ante la duda prefieren abstenerse. Nosotros, los mayores ya hemos experimentado varios ciclos y sabemos mejor hasta dónde llegar”.

Marcelo Larraguibel, por su lado, no aprecia cosas malas. “Yo veo las cosas en forma positiva y encuentro fantástico que sean así. Qué importa que a uno o que a nuestros padres nos haya tocado vivir con austeridad. Esa fue otra época y no podemos pretender ser sádicos o que ellos sean masoquistas y sufran. El mundo cambió y hay que adaptarse a estos tiempos. Por ejemplo, yo no diría que es una desventaja de mi generación respecto a la de nuestros padres no haber sufrido la Segunda Guerra Mundial. Lo importante es que estos chicos son talentosos, con capacidad de hacer las cosas y hacerlas bien, que están mejor preparados para el trabajo en equipo y tienen más libertad de pedir a sus superiores que les expliquen más las cosas y decir que no están de acuerdo. A esta gente no se la motiva con órdenes, ellos funcionan porque están convencidos de que es lo correcto, porque entienden de qué se trata. Eso hace a las organizaciones menos burocráticas y verticales”.

Lo mismo enfatiza Raúl Sotomayor. “Son personas que se amoldan mejor en organizaciones y dinámicas más horizontales”, cosa que a él le parece deseable y necesaria, porque le pone más desafíos a la empresa y a los jefes, que de alguna manera ahora tienen que demostrar en terreno su autoridad, ganarse el respeto, y no dar por descontado que los respetarán porque sí. “En general son un aporte, en especial si son disciplinados y se les genera compromiso con la organización. Los que tienen estas dos condiciones son súper productivos”, concluye.

Hirmas dice que como son un aporte, en Penta se esfuerzan en retenerlos. “Eso es un desafío que te hace preocuparte de tener un ambiente de trabajo desafiante, no rutinario. Ellos no buscan sólo plata. De hecho, pasa que a veces se te va la gente por la misma plata, así que uno tiene que estar pensar constantemente las cosas, para que sientan que están creciendo y progresando dentro de la empresa. En resumen, te mantienen trotando, porque si no lo haces, se van”.

En la misma línea, Fernando del Solar dice que los jóvenes son un gran aporte para las empresas: “Son muy seguros, empoderados y asertivos”, pero también hay un lado negativo conectado con esa seguridad. “Es tal la abundancia y la estabilidad del país en que han vivido que no creo que sean muy resistentes a las crisis.

En cualquier otra parte de América latina los jóvenes hacen cola para que una empresa como Nestlé los mande a trabajar a Europa o Asia, pero los chilenos no, porque aquí se vive muy cómodamente. La abundancia y el país exitoso influye en que esta generación sea de ganadores y mucho menos tolerantes al fracaso o al sacrificio, ya que el mercado les está diciendo que siempre pueden buscar algo mejor”.

Pero la misma abundancia no los convierte, necesariamente, en personajes encerrados en sí mismos ni en sus puras perspectivas laborales. Como destaca el mismo Del Solar, hay una preocupación creciente de los jóvenes por la responsabilidad social de la empresa, les importa la comunidad y el medio ambiente. “Es una cosa curiosa, porque por una parte son hijos de la abundancia, pero también miran más allá de ellos y así como demandan ser escuchados, lo que ha influido en que las empresas sean mucho más abiertas y horizontales, también son capaces de recibir las críticas”.

 

 

 

X por Y

 

En octubre pasado en un encuentro de Icare, Marcos Balmaceda, gerente de Recursos Humanos de BBVA, apoyó su intervención sobre los talentos que ingresan e integran la empresa con un estudio de la revista Time. Los ejecutivos presentes lo oyeron hablar de los baby boomers (entre 45 y 60 años), los X (entre 28 y 44 años) y los Y (menores de 27 años).

 

 

Los X


• Comienzan a liderar en todos los ámbitos y a reemplazar a los baby boomers. Dirigirán las empresas por los próximos 15 o 20 años.

• Son gente que se vio reflejada en Harrison Ford en Indiana Jones.

• Alcanzaron a ver las cosas buenas en la FISA (y no en las tiendas) y les tocó pasar de la pobreza a la riqueza “relativa”.

• Los viajes familiares eran en Citroneta o Renoleta. Las familias eran de 5 hijos, viajaban unos adelante y otros atrás y en Buin había cambio.

• La vida era más lenta; se comunicaban por teléfono con dial; en muchos casos se pololeaba con el teléfono del vecino; las cartas eran escritas a máquina y se corregían con Tipex.

• Es un grupo que acepta mejor las normas, que nació en un mundo basado en los deberes, pero que creció en otro basado en los derechos.

 

 

 

Los Y


• Se están incorporando al mercado. Es una generación de múltiples opciones, mucho más instruida, conectada, más diversa, consciente de los derechos, más sola, con menos hermanos, menos primos, menos vecinos.

• Viven en el progreso económico del país y miran más allá de la frontera.

• Son informatizados, se identifican con Matrix y no Indiana Jones y le otorgan valor al iPhone por su utilidad, y no porque se vea cool, como los X.

• El dilema no es tener auto, sino cómo viajar sin pasarse de la máxima.

• Probablemente tienen más cosas que las que pueden disfrutar y puede que las valoren menos y por menos tiempo que las generaciones anteriores. Con iconos cada vez más globales y menos locales, Los X vieron Dinastía y Wall Street, mientras que hoy el ícono es Homero Simpson.

• Hemos pasado de una generación que pedía trabajo a otra que pide permiso.

 

 



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Comentarios

1 Comentarios

Ana Maria Castro-Melfi:

Publicado Lunes 16 de Junio, 2008 - 16:05 hrs

La Generación Y ¿no muestra gran interés por hacer postgrados, MBAs? Este fue un tema muy importante para la Generación X.

 
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