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Artículo correspondiente al número 256 (10 al 23 de julio de 2009)
Aunque el avance de los gobiernos populistas de izquierda en America latina atrae la mayor parte de los análisis, en los principales municipios de la región la tendencia es radicalmente distinta. Allí la derecha consigue ese esquivo respaldo electoral y proyecta figuras que, en algunos casos, se perfilan como presidenciables. Por Federico Willoughby Olivos.
BUENOS AIRES
Mauricio Macri
El ex presidente de Boca Juniors asumió el 10 de diciembre de 2007 como jefe del gobierno de Buenos Aires. Con una gestión ejecutiva y crítica al régimen de Kirchner, se consolidó como un importante referente político. Su partido Propuesta Republicana (PRO) salió bastante fortalecido en las recientes elecciones legislativas con la elección de su correligionaria Gabriela Michetti como diputada por Buenos Aires y la derrota del ex presidente Néstor K, a cargo de Francisco de Narváez. El triunfo, además de facilitar el debilitamiento del peronismo, le entregó a Macri un piso suficiente para que se eleve como opción en las elecciones presidenciales de 2011.
CARACAS
Antonio Ledezma
Por lejos, el cargo más complicado de la región. A los problemas propios que enfrenta cualquier autoridad hay que sumarle el hecho de que Ledezma es presidente de la Alianza Bravo Pueblo, colectividad opositora al presidente Hugo Chávez, y –tras su elección en Caracas– la figura más representativa de esa oposición. Quizá eso explica lo mal que tomó el presidente bolivariano el triunfo electoral de Ledezma. Porque inmediatamente creó el cargo de gobernador de Caracas, que designa él mismo a dedo y que está sobre cualquier autoridad elegida por votación popular en la capital, además de reducir las atribuciones del alcalde e, incluso, quitarle la casa de gobierno.
SANTIAGO
Pablo Zalaquett
El ex acalde de la Florida sorprendió cuando el año pasado le ganó la elección al concertacionista Jaime Ravinet. Así, el UDI se instaló a pocas cuadras de La Moneda y, de paso, dejó en evidencia la poco prolija lectura que la Concertación había hecho del electorado en Santiago Centro, ya que confió en la trayectoria de Ravinet (primer alcalde tras el regreso de la democracia, hace ya 19 años) en vez de captar la renovación del padrón electoral que se había producido en la comuna. Hace pocas semanas le tocó lidiar con las “tomas culturales” de liceos emblemáticos, las que enfrentó sin transar y buscando apoyo en los padres y apoderados.
ASUNCION
Maria Evangelista Troche de Gallegos
La intendenta (máxima autoridad comunal en ese país) es una de las políticas más importantes del Partido Colorado, colectivo que el año pasado perdió décadas en el poder tras la derrota sufrida ante el polémico Fernando Lugo. La Troche, también conocida como Evanhy, ha sido cuestionada por su labor en la alcaldía y se la ha tratado de ligar a una serie de casos de corrupción y coimas; pero todo, sin éxito.
LIMA
Luís Castañeda Lossio
Desde 2003, este miembro de la Alianza Unidad Nacional está a cargo del gobierno de Lima. Tiene asegurado su puesto hasta el próximo año y su buen desempeño (culminó la segunda parte del recorrido del tren urbano de Lima que permitiría, de una vez por todas, hacer viable este proyecto que se empezó a construir en 1986) lo sitúa como una buena alternativa para competir en las elecciones presidenciales del próximo año. Actualmente los sondeos lo colocan en un segundo lugar de preferencia, sólo por debajo de la hija del ex presidente Alberto Fujimori, Keiko.
BRASILIA
Jose Roberto Arruda
Brasilia es el único municipio en todo Brasil que no tiene un prefeito (alcalde), sino un gobernador que es proclamado por elección popular. El actual, José Roberto Arruda, fue elegido en 2006 y es una de las más importantes figuras del Partido del Frente Liberal, el principal movimiento de derecha del país. Su trabajo se ha centrado en modernizar la capital de Brasil, para lo cual redujo el gasto público, integró a los funcionarios de mayor rango en una misma oficina (para mejorar la comunicación y promover la transferencia) y redujo de manera considerable la cantidad de empleados dependientes de las arcas del organismo que dirige.