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Artículo correspondiente al número 255 (26 de junio al 9 de junio de 2009)
Hidroelectricas en la Patagonia no es sinonimo de Hidroaysen. La suiza Xstrata avanza en silencio en el proceso de autorizacion ambiental de su central y en el respaldo de la comunidad. El asunto marcha bien, pero en los proximos dias le esperan decisiones importantes. Por Sandra Burgos y Jessica Esturillo.
A 1.755 kilómetros de Santiago, un contingente de Energía Austral, la filial de Xstrata Copper encargada de poner en marcha el proyecto hidroeléctrico en Aysén, trabaja silenciosamente. No hay que hacer ruido, sino ganar tiempo… con el invierno no sólo llegarán las intensas heladas y lluvias características de la zona, sino también el momento de las grandes definiciones que marcarán un antes y después para este proyecto.
Fuentes cercanas a la multinacional suiza confirman que el directorio de la firma está en etapa de reflexión, en pleno proceso interno de revisión y toma de decisiones. En unos 45 días más el directorio de Energía Austral visará la presentación del nuevo estudio de impacto ambiental (EIA) de la Central Río Cuervo al SEIA. En la empresa saben que es “impensable” repetir su fracaso de abril de 2007, cuando la autoridad ambiental rechazó el informe de la primera de las tres unidades del complejo hidroeléctrico que Xstrata tiene previsto construir en la Undécima Región.
Así lo ha reconocido públicamente Alberto Quiñones, gerente general de la filial eléctrica de la europea, y por eso –desde que se les aplicó el artículo 24 de la Ley de Bases del Medioambiente– no han escatimado esfuerzos para asegurarse de que la versión 2.0 del estudio sea a “prueba de balas”.
La mesura ha sido uno de los ingredientes fundamentales para lograr este objetivo. Por eso, y pese a que el equipo de trabajo de la compañía y de sus consultores concluyó en noviembre de 2008 la elaboración del nuevo documento, han optado por esperar, sin importar que las fechas que han mencionado públicamente para el ingreso del EIA a la Corema de Aysén se hayan vencido en varias oportunidades. Porque en un comienzo se mencionó octubre de 2008, plazo que finalmente no se cumplió. En agosto del año pasado la competencia –HidroAysén– ingresó su EIA de 10.500 páginas. Fue en ese momento cuando Xstrata decidió cambiar de estrategia y esperar a que la Corema se pronunciara sobre el proyecto rival. En noviembre pasado, la entidad oficializó miles de reparos al estudio, dando un plazo de cinco días para que la compañía respondiera o pidiera la suspensión del plazo. Hidroaysén optó por este último camino.
Ante ese escenario, Xstrata –que ya tenía prácticamente listo un nuevo EIA– decidió diferir cualquier movimiento y someter su proyecto a una verdadera “prueba de blancura”. Tomó los reparos presentados a HidroAysén y los enfrentó con su plan, contratando para ello la asesoría de la auditora internacional en temas medioambientales Knight Piésold Consulting Engineers y la de Poch Consultores para los aspectos legales.
Así, el plazo de entrega del nuevo EIA se postergó para febrero de este año, pero los encargados del proyecto sintieron que aún había espacio para perfeccionar los antecedentes que pondrán a disposición de los 32 servicios públicos que tomarán parte en el análisis de la iniciativa.
Pero comentarios recientes de Energía Austral indican que el momento decisivo habría llegado. El EIA respondería a las expectativas de la empresa y, por lo mismo, estarían a punto de presentarlo. Así al menos lo reconoció el propio Quiñones en mayo, antes de que se iniciara la etapa de “definiciones internas” respecto del proyecto, fase en la que el rol protagónico lo asume el directorio de Xstrata. Lo curioso de todo esto es que los nuevos plazos son muy coincidentes con los que tiene HidroAysén para presentar su EIA remozado: agosto.
La idea es contar con una resolución ambiental en mayo de 2010, en línea con los planes iniciales, cerrando así el capítulo relativo a Río Cuervo y enfocando su atención en el otro elemento vital para que el plan eléctrico de la suiza en el sur de Chile se concrete: encontrar la alternativa para enlazar al Sistema Interconectado Central (SIC) –que va de Taltal a Chiloé y abastece de energía a más del 94% de la población del país– los 1.000 MW que producirá el futuro complejo.
El aprendizaje
Todo indica que la estrategia silenciosa de Xstrata ha dado buenos dividendos, manteniéndose más al margen de las críticas ambientalistas, que centran la campaña “Patagonia sin Represas” en HidroAysén. No lo confiesan públicamente, pero en el fondo les ha servido como “conejillo de indias”, a lo que se suman las propias experiencias de la suiza en esta materia. De hecho, desde que tomaron las riendas del proyecto se esforzaron en borrar cualquier huella negativa heredada de sus predecesoras, en particular de Noranda y su polémica planta de aluminio que pretendía levantar en Aysén, bajo el paraguas de Alumysa.
Alumysa asumió la decisión definitiva de terminar con el proyecto en noviembre de 2004. Casi dos años después, las fusionadas Noranda y Falconbridge pasaron a manos de Xstrata, la cual rescató la oportunidad que representaban los derechos de agua que
tenía la propuesta de Noranda. Su aprovechamiento como recurso energético tenía sentido en el contexto del estrecho escenario energético eléctrico que dejó la carencia del gas natural proveniente de Argentina.
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