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Artículo correspondiente al número 265 (15 al 26 de noviembre de 2009)
Tanto la producción de uvas como la construcción de la viña comenzaron paralelamente en 1999 y, un año más tarde, salió al mercado la primera cosecha de William Cole. Fue una colección muy pequeña, pero suficiente para ser reconocida en la International Wine and Spirits Competition, con la medalla de plata por su cabernet y su carménère, marcando el inicio de una gran lista de galardones y nominaciones entre de las competencias de vinos, a nivel nacional e internacional.
Y es que William Cole no se anda con pequeñeces. En tan sólo un año pasó de tener 40 a contar con 100 empleados y a producir casi un millón de kilos de uvas de exportación. En épocas de cosecha, los operarios triplican su número y la viña empieza a andar a toda máquina.
Como en el patio de su casa
Situada en el corazón del Valle de Casablanca y contigua a algunas de las más prestigiadas vitiviniculturas nacionales, se extiende la Viña William Cole. Famosa por su excepcional pinot noir y sus vinos blancos, tales como chardonnay y sauvignon blanc.
Una enorme construcción de concreto da la bienvenida a turistas y curiosos que buscan adentrarse en el mundo de los vinos. Mientras recorremos las bodegas a pie, un par de extranjeras le pide a Bill que se saque un foto junto a ellas sosteniendo una botella original de William Cole en sus manos; mal que mal, no todos los días se conoce a la persona cuyo nombre imprime la etiqueta de un destacado sauvignon blanc.
Con gran agilidad se pasea entre las gigantescas barricas contenedoras, dando pequeños golpecitos a cada una. “Ni te imaginas todo el trabajo que hay detrás”, advierte mientras desaparece detrás de un enorme container metálico. Al seguirlo, aparecen ante nuestros ojos las eternas hileras de uvas dispuestas en filas, ordenadamente.
Todas las hectáreas plantadas poseen riego por goteo y un sistema de control de heladas por aspersión de agua. El sistema de conducción de la viña es la espaldera vertical, con dos alambres frutales y cada primavera los nuevos brotes son amarrados manualmente, lo que permite que los racimos queden libres, minimizando el daño por enfermedades.
Gracias a que los viñedos están contiguos a la bodega, el proceso de producción es muy fluido y se puede cosechar las uvas en la mañana, comenzando el proceso de vinificación muy pocos minutos después, para mantener intactas todas las propiedades de los frutos.
Se mueve como Pedro por su casa, saludando a todos los trabajadores por su nombre y con gran soltura va cortando algunas ramas mal podadas. Y no es para menos ya que, si lo miramos de manera realista, este gigantesco terreno vendría a ser como el patio de su propia casa.
Cuando comenzó la viña, hace casi diez años, William Cole construyó, junto a su señora, una gran casa a en el predio. “Me gustan el clima y el lugar y no hay nada más cómodo que vivir a pasos de la oficina”, reflexiona Cole. Como sacada de un sueño, la casa está rodeada por dos grandes lagunas con cisnes que nadan en su interior y al otro lado se extienden interminables las plantaciones de uvas.
Se levanta todos los días a las 6 de la mañana y parte rumbo a su oficina en el segundo piso de la recepción. Alex, su mano derecha e hijo de su señora, lo ayuda con la contabilidad, la administración, el manejo de personal y, sobre todo, con el idioma. Por más que lleve diez años viviendo en Chile, Cole no habla ni una gota de español, por lo que todas las personas que trabajan directamente con él deben manejar el inglés.
Todos los días son distintos para el empresario. Incluso dejó la costumbre de programar reuniones con más de una semana de anticipación, porque nunca sabe en qué estará dentro de unos días. “El manejo de una viña es muy demandante, incluso ayer me quedé hasta altas horas de la madrugada arreglando el sistema de control de heladas, que estaba defectuoso”... y es que más de una vez le ha tocado arremangarse la camisa y usar sus propias manos para solucionar los problemas. “En realidad, tengo 29 años, pero parezco de 77”, bromea el empresario.
Mirando el futuro con números azules
Ser reconocido y ser rentable no son sinónimos en el mercado del vino. Por lo mismo, a pesar de la gran cantidad de premios, William Cole afirma que hasta no hace mucho los números seguían en rojo. Pero los años de experiencia han empezado a rendir provecho para este aventurero de los negocios y le permiten enfocarse en nuevos desafíos.
A nivel local, el objetivo es fortalecer su posicionamiento. Sus colecciones ya están disponibles en los principales puntos de venta y en más de 100 restaurantes. Sin embargo, su verdadero negocio está en la exportación. Con el tiempo, la Viña William Cole ha logrado configurar una lista de clientes extranjeros, aunque la crisis económica también se notó. “Recién ahora no estamos recuperando”, conoce Cole.
Con más de 250 viñas chilenas en el mercado, la competencia se hace bastante estrecha. Pero William Cole ya se siente más seguro. Actualmente cuenta con una bodega y un viñedo funcionando de manera estable, donde produce y exporta vinos y uvas. También presta servicios de embotellamiento y almacenamiento a otras viñas y así, poco a poco, se ha abierto camino dentro de esta feroz competencia. “Ahora, cuando voy a comer y me preguntan el nombre, la gente lo asocia inmediatamente a la viña. Esto no me pasaba antes, y me encanta”, declara Bill, mientras camina bajo los gigantescos arcos de estilo colonial que adornan la gran construcción de entrada a sus tierras. Con un amable gesto con la mano, Cole se despide sabiendo que todavía le queda un arduo día de trabajo por delante.
| Premios 2000: Medalla de bronce por su cabernet y su carménère cosecha 2000, en la International Wine and Spirits Competition. 2001: Medalla de plata por su cabernet y su carménère línea Albamar, cosecha 2000, en la International Wine and Spirits Competition. 2003: Medalla de plata por su sauvignon blanc línea Alto Vuelo reserva, cosecha 2003 en la 1a Premiación Anual de Vinos Chilenos. 2004: Segundo mejor vino por su sauvignon blanc línea Alto Vuelo reserva, cosecha 2003, en la 2a Premiación Anual de Vinos Chilenos. 2005: Medalla de oro por su cabernet y carménère línea Alto Vuelo reserva, cosecha 2003, en la Catad’Or Hyatt Wine Awards. 2006: Mejor vino chileno, por su sauvignon blanc línea Alto Vuelo Reserva, cosecha 2006, por la revista Vinos y Más. 2007: Medalla de oro por su sauvignon blanc línea Alto Vuelo Reserva, cosecha 2007, en el Concurso Mundial de Bruselas Chile. 2008: Gran Medalla de oro por su sauvignon blanc de la línea Bill Limited Edition, cosecha 2008 en Prodexpo - Moscú, Rusia. 2009: Mejor vino chileno su sauvignon blanc de la línea Bill Limited Edition, cosecha 2008, en la sexta Premiación Anual de Vinos Chilenos. |