|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Volando alto |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 265 (15 al 26 de noviembre de 2009)
Lograron el sueño de muchos: hacer rentable lo que mas les gusta. Son jóvenes y su apuesta es por los deportes extremos. para ser mas específicos, por el parapente. Construyeron un grupo de empresas relacionadas con este y así, sin terminar aun la universidad, dieron el gran salto. Por María José Marinovic.
Después de volar con ellos queda claro por qué les gusta tanto. La vela se levanta suavemente y comienza el vuelo por las laderas del cerro Pochoco. Es poco más de media hora en la que lo único que se escucha es el viento. Bajo nuestros pies, mil metros más abajo, se ve un Santiago lejano y limpio.
Bajo el nombre Flx Parapente, empresa dedicada a la venta de artículos deportivos creada por Francisco Fluxá (22) en 2007, se agrupan varias más. Por un lado está Nido de Cóndor, que funciona como escuela de aire y FlyPark, que es la pista de despegue del grupo. Además, AirBrand, dedicada a la publicidad y a la fotografía aérea.
En el aire la calma es tal que atrás queda el angosto y sinuoso camino de tierra que lleva hasta la última adquisición del grupo: FlyPark, una pista de despegue en el Pochoco, a 1.700 metros sobre el nivel del mar.
En el lugar no es raro ver algunos cóndores volando cerca. De ahí el nombre Nido de Cóndor, otra de las empresas que forman parte de este verdadero holding aéreo creado por Fluxá y sus socios en las distintas empresas que lo componen: Francisco Muñiz (AirBrand y FlyPark), Camilo Muñiz (Flx Parapente, Nido de Cóndor y Airbrand)), Jaime Roessler (Flx Parapente) y Miguel Irarrázaval (FlyPark).
Se atrevieron y les fue bien. En 2008 facturaron 32 millones de pesos y este año, pese a la crisis, han logrado posicionarse bastante bien gracias al FlyPark que acaban de inaugurar y que no sólo les permite hacer vuelos biplaza, sino también dar clases para principiantes. Para esto último cuentan con un grupo de diez profesores certificados por la Dirección General de Aeronáutica Civil y con un curso de la Cruz Roja aprobado.
Sin duda sus vuelos cumplen lo que prometen: mirar el mundo desde una perspectiva nunca antes vista. “Nuestro público son esas personas que buscan actividades diferentes en las cercanías de la capital y nosotros les demostramos que sí se puede vivir una experiencia impactante, a sólo minutos del centro neurálgico del país”, afirman. Además, ofrecen el servicio completo: traslado hasta el lugar, alimentación, un CD grabado en terreno con las fotos de la experiencia e incluso una polera de recuerdo.
A futuro no sólo esperan seguir consolidando su dominio en el aire y ampliar su oferta de vuelos al resto del país, sino también aumentar el portafolio de experiencias al aire libre para los clientes. Trekkings por el sector cordillerano, desde la Región Metropolitana hasta la Séptima Región, así como viajes de surf por las principales playas del litoral central son las opciones que suenan fuerte. Después de todo, son jóvenes y están haciendo de lo que les gusta: un negocio y, mejor aún, un buen negocio.